“Una fábula luminosa en tiempos inciertos”

Por Mauro Lukasievicz

En un panorama donde las distopías suelen teñirse de desesperanza y fatalismo, Mare’s Nest, la más reciente obra del cineasta británico Ben Rivers, propone algo poco habitual: una mirada al futuro que, sin negar las sombras, abre la puerta a la imaginación, la ternura y lo más importante: la posibilidad de reinventarlo todo. Rivers nos sitúa en un mundo misteriosamente desprovisto de adultos. Entre ruinas y amplios paisajes, una niña llamada Moon recorre territorios desconocidos, encontrándose con otros niños y niñas que parecen vivir en una suerte de anarquía amable, donde la curiosidad y el juego todavía tienen espacio para florecer. No hay explicaciones concretas sobre lo que ocurrió ni pistas claras sobre el tiempo o el lugar: Rivers prefiere sumergirnos en este universo suspendido, donde cada encuentro es un capítulo independiente, un fragmento de un viaje que es tanto exterior como interior. 

Lejos de una narrativa lineal, podríamos decir que la película se construye en ocho secciones, cada una introducida por intertítulos escritos a mano por la propia Moon. Este recurso, casi artesanal, funciona como una brújula emocional: cada título sugiere un tono, una pregunta o una pequeña revelación, como en uno de los momentos centrales de Mare’s Nest, la adaptación de The Word for Snow, una pieza teatral de Don DeLillo que reflexiona sobre el cambio climático, el lenguaje y el fin de los tiempos. Rivers mantiene el texto casi intacto, pero lo pone en boca de tres intérpretes infantiles. El efecto es hipnótico: las frases, llenas de repeticiones y silencios, adquieren una extraña partitura cómica y una fragilidad conmovedora. Escuchar a los niños recitar estas palabras sobre la desaparición del mundo que conocemos, y sobre cómo, llegado el momento, quizá solo tengamos “la palabra nieve” en lugar de la nieve misma, resalta tanto la lucidez como la vulnerabilidad de su mirada.

Sin embargo, Mare’s Nest no se detiene en los diálogos. A medida que avanza, las palabras ceden terreno a lo visual: imágenes que parecen soñadas, sonidos que se disuelven en ecos y ritmos, gestos espontáneos que transmiten más que cualquier discurso. En un capítulo, Moon participa en rituales alrededor de una hoguera, envuelta en cánticos que desembocan en un montaje casi alucinatorio. En otro, la narración se interrumpe para dar paso a The Minotaur, un cortometraje previo de Rivers, filmado en un impresionante laberinto de piedra en Menorca. Dentro de la lógica de la película, este “film dentro del film” es creación de los propios niños, como si la expresión artística fuera su forma natural de comunicarse y comprender el mundo que habitan.

Según ha contado Rivers en entrevistas, el origen del proyecto estuvo marcado por la pandemia y por una reflexión sobre la pérdida de libertades. Aun así, Mare’s Nest se resiste a caer en el pesimismo. El cineasta imaginó aquí un escenario donde esa independencia se amplifica: un territorio sin adultos en el que la cooperación y la creatividad sustituyen a la violencia o la jerarquía. En este sentido, la película es casi lo opuesto a El señor de las moscas: no hay lucha por el poder ni caos sangriento, sino una exploración de cómo podría ser la vida si empezáramos de nuevo, guiados por la inocencia y el ingenio.

Mare’s Nest dialoga con preocupaciones profundamente contemporáneas: el colapso ecológico, el aislamiento social, la fragilidad de nuestras estructuras políticas. Sin embargo, lo hace desde un ángulo insólito, evitando tanto el sermón como la desesperanza. El resultado es la experiencia de ver a niños imaginar, preguntar, jugar y buscar un sentido a la vida en medio de un paisaje incierto. La película parece sostener la idea de que, aunque reconoce la gravedad de nuestro presente, también se atreve a sugerir que el futuro puede reescribirse. No se trata de buscar respuestas rápidas, sino de abrir nuevas preguntas y repensar un porvenir que con demasiada frecuencia se nos presenta como inevitablemente oscuro. Al menos, nos recuerda que existen futuros alternativos y que imaginar otros caminos ya es, en sí mismo, un acto de creatividad.

Titulo: Mare’s Nest 

Año: 2025

País: Gran Bretaña, Francia, Canadá

Director: Ben Rivers

 

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CARTELERA MARZO: