Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.

CALIGARI

La parra (2024), de Alberto Gracia

“Contra el realismo”

Por David Sebastián Rodríguez

En los manifiestos surrealistas, André Bretón escribió lo que sigue: La revuelta y solamente la revuelta es creadora de la luz, y esta luz no puede tomar sino tres caminos: la poesía, la libertad o el amor. No por casualidad Louis Aragon se animó a decir que para la melancolía humana no existen límites; claro que no, aunque la industria cultural está empecinada en hacer creer lo contrario. En La Parra el último film de Alberto Gracia el espectador podrá apreciar vestigios de surrealismo que en buena hora siempre son bien recibidos en un mundo en donde la literalidad es la norma. ¿Quién no ha gozado de las películas de Luis Buñuel alguna vez aunque sea de casualidad; acaso el terror surrealista de David Lynch no ha hecho de sus espectadores pequeñas bestias cinéfilas incomprendidas?

Lo cierto es que La Parra es una película donde ocurren cosas extrañas que no hace mucho tiempo era moneda corriente en el cine y en la literatura. Lo exótico de la propuesta de Gracia es que sus personajes, a contracorriente de la actualidad cinematográfica mainstream, crean vínculos entre ellos. El lazo que hace eso posible es la palabra como lugar común. Impropio porque esa madeja de palabras evita el realismo totalitario que evita que la imaginación sea el motor principal del acontecimiento cinematográfico. Marcelo Cohen- sugerencia literaria-, hizo decir a un personaje que el realismo es una paparruchada porque el verdadero realismo es la música, los demás son datos. La música es  realismo, continúa la voz del personaje, porque cada persona que escuche Las cuatro estaciones  de Vivaldi, interpretará distintas cosas. Esa es sin dudas la virtud de la película de Alberto García. Lo es porque desde las primeras escenas el tiempo del film es lento y, sin embargo, ocurren hechos de manera simultánea. Decíamos al principio que había en la propuesta del cineasta dos elementos fundamentales: la palabra y la imaginación; piezas nodales para construir personajes donde la soledad y el aislamiento los lleva al extrañamiento de la propia cotidianeidad. Las almas ruinosas que se entrecruzan en la famosa pensión La Parra no son más que pedazos de la propia vida; índices de locura no castigada porque entre ellos nadie rompe el esquema entre realidad y surrealismo.

Generalmente las películas con ingredientes surrealistas causan una gran sorpresa porque al salir de la sala, se pueden percibir los rostros de los espectadores buscando en sus mentes explicaciones que posiblemente no los deje del todo conformes. Tampoco encontrarán en La Parra todas las aclaraciones suficientes que suelen dar las novísimas películas cuya historia está subordinada a los efectos especiales. Ahí, quizás, exista la diferencia entre el arte y el entretenimiento que, a decir del escriba, le ha dado grandes satisfacciones.

Titulo: La Parra

Año: 2024

País: España

Director: Alberto Gracia