La inteligencia artificial, la crisis del modelo tradicional de financiamiento y la necesidad de volver a apostar fueron los ejes de la cumbre anual del Festival de Cine de Zúrich, que reunió el fin de semana pasado en el hotel Dolder Grand a productores, ejecutivos y realizadores de la industria.
La IA apareció en casi todas las mesas, y con posiciones encontradas. Vania Schlogel, fundadora del fondo Atwater Capital, defendió su uso como herramienta para ganar eficiencia, aunque reconoció que “la mayoría de estos modelos se construyeron con el trabajo de otros, sin crédito, compensación ni consentimiento”. En la vereda opuesta se ubicó Efe Cakarel, fundador y CEO de Mubi, que aseguró que su compañía se mantendrá “lo más lejos posible de la IA” a la hora de hacer películas. “Dentro de veinte años, lo más radical que podrá decir una productora quizás sea ‘esto fue hecho por personas'”, lanzó.
El cruce más intenso de la jornada fue entre Martin Moszkowicz, presidente del festival, y Roeg Sutherland, codirector de CAA Media Finance. “El modelo tradicional de preventas, créditos fiscales y subsidios está prácticamente terminado”, sostuvo Moszkowicz, convencido de que hoy no hay película internacional posible fuera de los estudios sin capital privado. Sutherland le respondió que todavía hay lugar para las preventas “con el paquete correcto y el director correcto” y agregó una nota optimista: “Hay más dinero disponible que nunca”.
La fusión entre Paramount y Warner Bros. Discovery, que parece encaminarse a su etapa final, también dio que hablar. Kevin Mayer, cofundador de Candle Media y negociador de la compra de Fox por parte de Disney, advirtió que la industria atraviesa un declive estructural y que sin consolidación habría “una mayor cantidad de compañías débiles”. Sin embargo, anticipó recortes: “Cuando se prometen 6.000 millones de dólares en sinergias, es un eufemismo para muchos despidos”.
El CEO de la Academia de Hollywood, Bill Kramer, se refirió al cambio histórico que tendrán los Oscar de 2029, que se transmitirán en vivo y gratis por YouTube. “Casi se siente arriesgado no hacerlo”, explicó, y admitió que se trata de un muy buen acuerdo económico para una entidad sin fines de lucro.
En la misma charla, Kane Parsons, director del éxito Backrooms, atribuyó el fenómeno de su película a que el público busca novedad, lejos de los íconos culturales que “se siguen devorando a sí mismos”, y reivindicó la experiencia colectiva de la sala frente al consumo de videos cortos.
El cierre estuvo a cargo de Glen Basner, fundador de FilmNation y ganador del premio Game Changer, que dialogó con Edward Berger, director de Cónclave. Basner cuestionó la presión de los distribuidores por armar proyectos pensados para el consumo hogareño: “A veces hay que arriesgarse con un actor desconocido porque es la mejor persona para ese papel”. Aun así, se mostró confiado: por primera vez desde 2019 siente que entiende el negocio, y su compañía planea seguir creciendo “tomando más riesgos que hace algunos años”.