Iván & Hadoum (2026), de Ian de la Rosa

Por Natalia Llorens

En medio del ruido del mundo

Hay lugares que parecen inventados por una imaginación desbordada: costas ásperas donde el mar se estrella contra montañas secas, paisajes que alternan lo salvaje con playas luminosas a pocos kilómetros de distancia. Pero a veces esa belleza convive con otra imagen más incómoda: extensiones interminables de invernaderos blancos que cubren la tierra como una piel artificial. Es un territorio moldeado por la lógica del mercado global, donde la naturaleza, las vidas y los ritmos humanos parecen reorganizados para que todo funcione sin pausa. Desde lejos, ese escenario puede parecer abstracto, casi una estadística. De cerca, en cambio, obliga a mirar. Iván & Hadoum se instala en ese espacio de tensiones y lo convierte en algo profundamente humano, no como denuncia explícita ni como tratado social, sino como un relato que observa cómo las personas intentan construir sentido en medio de fuerzas que las superan.

La película propone una historia íntima atravesada por preguntas grandes. En el centro están dos personas que crecieron bajo el mismo cielo y, sin embargo, cargan ese mundo de maneras distintas. Lo que hace especial la propuesta es que no convierte a sus protagonistas en símbolos rígidos, sino en seres que se mueven entre contradicciones, deseos y responsabilidades. El vínculo entre ellos no surge como una promesa de escape fácil, sino como un espacio donde se cruzan afectos y dilemas. La relación funciona como un espejo que refleja las decisiones que cada uno debe tomar cuando el amor deja de ser una emoción aislada y empieza a dialogar con el entorno, con la familia, con la pertenencia y con la idea misma de futuro.

Uno de los grandes aciertos de Iván & Hadoum es que evita las respuestas obvias. La historia no se presenta como una lucha frontal entre buenos y malos, sino como un entramado donde las jerarquías, los privilegios y las vulnerabilidades conviven de manera ambigua. En ese sentido, el film parece preguntarse qué significa crecer en un sistema que exige elegir constantemente entre la estabilidad y la empatía. No se trata solo de una historia romántica, sino de una reflexión sobre cómo el afecto puede alterar las estructuras invisibles que organizan nuestras decisiones. El amor aquí no es un refugio, sino una fuerza que obliga a replantear lealtades y a cuestionar aquello que parecía inevitable. También hay una mirada esperanzadora en la manera en que la película retrata la identidad. Sin discursos grandilocuentes, muestra que las personas son más amplias que las etiquetas que otros intentan imponerles. La diversidad no aparece como un tema aislado, sino como parte natural de la experiencia cotidiana. Esa normalidad es, en sí misma, un gesto político y emocional: recuerda que cada historia individual contiene capas que no siempre se ven a simple vista. La película parece confiar en que el espectador puede leer esos matices sin necesidad de subrayados, y esa confianza le da una serenidad poco común.

Titulo: Iván & Hadoum 

Año: 2026

País: España

Director: Ian de la Rosa

 

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