CALIGARI

De verdad quiero verte pero llevará mucho tiempo (2022), de Julieta Amalric

De verdad quiero verte pero llevará mucho tiempo (2022), de Julieta Amalric

“Ya no hay tierra firme”

Por Candelaria Carreño

Como esas figuras entrecortadas y pérdidas, que se diluyen en los planos que repone el corto, tal vez nos lleve algún tiempo entender dónde ocurren las historias narradas por personas de diferentes partes del mundo, protagonistas del cortometraje De verdad quiero verte pero llevará mucho tiempo (Julieta Amalric, 2022). Volveremos al título y un sabor entre inquietante, pero también amable, rondará nuestros pensamientos. La sensación de no hacer pie en tierra firme, de que esas historias no suceden en ningún plano real, nos arrojan a una especie de vacío.Sin embargo, esas imágenes están a un click de distancia: como una coleccionista de mundos posibles, la directora acumuló una serie de fotografías con figuras y paisajes fisurados. La línea del horizonte desaparece a lo lejos, los cuerpos de las personas se borronean, todo está en un espacio-tiempo no identificable. El origen de ese reservorio borroso se caracteriza por ser una falla: tomas captadas por imágenes satelitales de google street views que, por tretas propias del software o el dispositivo, se fracturan. O, tal vez, no. En la posibilidad de falla inherente rondan todas las historias del cortometraje, entrando en un terreno afín a la (ciencia)ficción.

 

“No sé hace cuánto estoy acá; hay mucha gente pero no puedo hablar con nadie, el lugar es siempre el mismo” narra una de las voces en polaco. ¿Quiénes son estas personas que no saben que estaban siendo retratadas? ¿Son reales o apenas fantasmas difusos? ¿Qué punto de vista absorbemos de las imágenes con las nuevas perspectivas aéreas? Nuevos paradigmas de la visualidad traen a consideración nuevas formas de pensar la imagen. Y el cine ya no queda por fuera de estas tecnologías. “De Verdad quiero verte pero llevará mucho tiempo” se inscribe en una de las vertientes más recientes del cine: aquella que usurpa imágenes propias de dispositivos tecnológicos que vigilan y monitorean constantemente. Las historias relatadas disponen de una carga emotiva a los personajes que construyen un mundo muy particular. No sabemos, a ciencia cierta, de dónde vienen, sus nombres, a dónde van, cómo llegaron allí; como google street sugiere, la presentación de sus historias también están difuminadas y generan una sensación de familiaridad y extrañeza para quienes estamos del otro lado de la pantalla. Queremos saber más de ellos, nos gustaría que nos cuenten más sobre sus vidas. ¿Hasta dónde permite conocer a un otro la comunicación mediada por la tecnología? 

 

Según Hito Steyerl, la producción de imágenes de estos nuevos dispositivos tecnológicos, con vistas panópticas y cenitales, hacen temblar a la fundamentada y cimentada construcción de perspectiva lineal que nos acompaña desde hace varios siglos. La idea de no tener un horizonte fundamentado desde el cual aferrarse puede ser una de las características de nuestros tiempos. La perspectiva lineal, como un modo de ver el mundo, oscila, haciendo temblar su propio paradigma: “El tiempo está fuera de quicio y ya no sabemos si somos objetos o sujetos mientras descendemos en espiral en una imperceptible caída libre”. Aquí cabe la pregunta, si, en realidad, quienes estamos observando a esas figuras nubosas y apenas contorneadas, escuchando sus posibles historias  no somos los verdaderos condenados de la pantalla. 

 

Hito Steyerl (2014) Los Condenados de la pantalla, Buenos Aires: Caja Negra.

 

Titulo: De verdad quiero verte pero llevará mucho tiempo

Año: 2022

País: Argentina

Director: Julieta Amalric

 
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