El director polaco Paweł Pawlikowski, que acaba de estrenar Fatherland, repasó su carrera en la primera de las masterclasses del Festival de Cine de Roma y explicó que todo su trabajo, desde los documentales que filmó para la BBC a comienzos de los años noventa hasta sus ficciones premiadas, se apoya en la misma idea: construir relatos a partir de hechos reales. Un camino al que, según contó, llegó “atravesando la puerta correcta en el momento justo”.
Su primer documental, From Moscow to Pietushki: A Journey with Benedict Yerofeyev, retrataba a un escritor ruso del que, en ese momento, prácticamente nadie fuera de él había oído hablar. “En realidad no sabía qué significaba una estética documental tradicional. Simplemente filmaba cosas que me interesaban, tomaba atajos e iba directo a las partes interesantes”, recordó el cineasta. “Su historia es una ficción asombrosa. Si ves la película entera, lo que hago es usar la realidad para contar una historia”.
Pawlikowski describió a la BBC de aquellos años como “una organización muy excéntrica” y admitió que hoy un documental como ese no se produciría. Esa manera de completar un relato sin perder de vista los hechos, señaló, marcó toda su obra y también su paso a la ficción. “Es importante que cada uno encuentre su propia forma, pero normalmente la forma llega con la necesidad de decir algo de verdad”, sostuvo ante el público romano. “No se trata de dar con un tipo de plano o una estética. Eso tiene que surgir de un proceso, de algo que descubrís por vos mismo porque realmente querés mostrar, comunicar algo que vale la pena mostrar”.
Fatherland, escrita por Pawlikowski junto a Henk Handloegten, gira en torno a la relación entre el escritor alemán Thomas Mann y su hija Erika, interpretados por Hanns Zischler y Sandra Hüller. La película transcurre en 1949, con la Guerra Fría instalándose sobre Europa y Rusia, y sigue a padre e hija en un viaje por carretera a través de una Alemania en ruinas. Fiel a su método, el director se tomó libertades con la historia: en la vida real, Mann hizo ese recorrido con su esposa, no con su hija.
Los primeros largometrajes de ficción de Pawlikowski, Last Resort y My Summer of Love —con la que Emily Blunt debutó en el cine—, fueron rodados en inglés. Después volvió a su polaco natal para Ida, que ganó el Oscar a la mejor película extranjera, y para Cold War, que obtuvo tres nominaciones a los premios de la Academia.
En Roma, el realizador también se detuvo en el casting, al que considera una de las etapas más importantes de todo el proceso. “Hay que esforzarse para conseguir a los personajes o a los actores que encarnan algo que querés ver, que tienen profundidad, que tienen una especie de aura”, afirmó.
Esa búsqueda de autenticidad lo llevó a Rusia para elegir el elenco de Last Resort, decidido a encontrar a una actriz rusa que tuviera su propio hijo, tal como pedía la historia. Hoy lo define como “una mala idea, porque, ¿para qué?”. Y lo ilustró con una anécdota: “Apareció una actriz realmente mala con su hijo, pero el chico era brillante. Pasé un día entero con ellos, filmándolos juntos, furioso y tratando de averiguar cómo sacarme de encima a esa madre”. El desenlace fue inesperado: “Resultó que no era su madre. Simplemente se lo había pedido prestado a una vecina porque sabía que era un chico muy despierto”. Finalmente, Pawlikowski abandonó sus pretensiones de pureza y eligió al niño junto a una actriz sin ningún vínculo con él, Dina Korzun.
Antes de su paso por Roma, Fatherland compitió en la edición 2026 del Festival de Cannes, donde le valió a Pawlikowski su segundo premio a la mejor dirección en la Croisette —el primero había sido por Cold War—, compartido ex aequo con Los Javis por La bola negra. La película es además la candidata de Polonia al Oscar. Mubi tiene los derechos en territorios clave: la estrenó el 16 de octubre en Italia y también la distribuirá en Estados Unidos, Reino Unido e Irlanda.