“A 2025 años de la iglesia Católica: Creer es crear (¿o viceversa?)”

Por Mauro Lukasievicz

En el interior de una pequeña casa familiar un joven de 21 años mira hacia adelante con la convicción de que el futuro puede modelarse a pura fe. Pol, el protagonista de +10K, vive con su entrañable abuela y sueña, desde su habitación cubierta por los neones de su computadora, con una vida de lujos, coches brillantes y una cuenta bancaria con ingresos de cinco cifras mensuales. ¿Cómo? No importa. Lo esencial es creer. Creer en uno mismo, en el método, en el sistema. Como si de una nueva iglesia se tratara, donde el evangelio ha sido reemplazado por podcasts de autoayuda y discursos de libertad financiera, y las cruces por billetes de 100 euros. 

Gala Hernandez López captura el universo contradictorio de este joven que no estudia pero cree estar aprendiendo, que no trabaja pero se siente productivo, y que no se plantea si es buena persona o no, porque, como le explica a su dulce y descreída abuela, eso puede decidirlo más adelante. Si se junta con cinco personas buenas, terminará siéndolo. Si se junta con emprendedores, será exitoso. Como en una versión actualizada de Second Life (juego virtual creado en 2003) Pol da vida a sus deseos dentro de una red digital en la que el yo se convierte en producto y performance. No hablamos ya de un juego virtual, sino de una economía basada en uno mismo, donde se especula con la identidad como si se tratara de acciones en alza. +10K, logra una hazaña (muy) compleja en esta ocasión: seguir de cerca a su protagonista sin emitir un juicio explícito. El documental permite que Pol se exprese y lo observa, pero con la distancia justa para que podamos advertir el carácter ilusorio, ¿y peligroso?, de ese sistema de creencias. Porque si bien Pol no es un estafador, el mecanismo que lo seduce opera con las mismas reglas que una estafa piramidal: él sueña con obtener beneficios replicando el modelo que lo atrajo. Si paga por un curso hoy, espera que mañana otros le paguen por uno igual. Si los gurús del emprendimiento le prometen libertad financiera, él internaliza esa promesa como destino inevitable. Pero como todo acto de fe, también implica una renuncia a la razón. Uno de los momentos más interesantes es cuando Pol le pregunta a la directora cuál sería su sueño. Ella responde: conocer a Chantal Akerman. Pol, desconcertado, le dice que es lo mismo que soñar con comprarse un Lamborghini. Para él, el valor de una idea es equiparable al de un objeto; como si todo fuera equiparable a adquirir un bien de lujo. Pol no entiende el arte como producción cultural, sino como otro bien de consumo que puede cuantificarse, igual que sus billetes impresos o sus imágenes de casas millonarias pegadas en la pared o recreadas con inteligencia artificial. 

En una una secuencia alucinatoria la habitación de Pol se convierte en una simulación digital. El joven y su computadora se funden en una misma entidad, como si fueran puntos de una gran red de datos. El lenguaje del CGI (Imágenes generadas por computadora) no es un adorno, sino una forma de señalar cómo el sueño de Pol no es individual sino colectivo, un deseo modelado por algoritmos, vendido en formato de cursos y eslogans motivacionales. En esta dimensión, Pol no se diferencia de miles de jóvenes que creen que la riqueza está a su alcance sin esfuerzo, convencidos de que solo basta con repetir una frase: “Tú eres tu riqueza”, frase que da título a la escena final, que retrata una misa (congreso de emprendedores). 

Las tomas simétricas, la música y las voces en off generan un ambiente litúrgico en el que los asistentes, con rostros impregnados de fe e iluminados por pantallas, sostienen billetes en las manos orando por un milagro financiero. Lo fascinante de esta escena es cómo dibuja y presenta que tal vez no hay límites entre religión y emprendimiento: ambos prometen recompensas a cambio de devoción, el orador de este congreso no dista mucho, por ejemplo, del jovén Eli Sunday, el personaje de There Will Be Blood, de Paul Thomas Anderson. Y, sin embargo, +10K, lejos de ridiculizar a su protagonista, lo acompaña en su búsqueda, que es también la de muchos jóvenes utilizados por ese sistema. Pol tiene fe, y aunque sus fundamentos puedan parecer frágiles, su impulso es auténtico. Resulta llamativo que no estemos ante un mundo que ofrece pocas oportunidades reales, algo que no sabemos con certeza, ya que Pol no busca ni le interesan las oportunidades que requieran algo más que fe. El documental es una obra doble: por un lado, retrata a un joven que aspira a ser alguien sin saber por qué ni para qué, impulsado únicamente por el deseo de “tener”; por otro, ofrece una reflexión lúcida sobre cómo la iglesia y la fe han mutado en la actualidad. Como alguna vez le escuché decir a Albert Serra: “El dinero no es dios, dejen de adorarlo”.

Titulo: +10K

Año: 2025

País: España

Director: Gala Hernández López

 

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CARTELERA MARZO: