Un nuevo turno (A new Shift, 2021), de Jindrich Andrs

“Una ficción de los tiempos actuales”

Por Sebastián Francisco Maydana.

 

Una mina de carbón cierra. Sus operarios, muchos de los cuales han trabajado para la misma empresa por décadas, se encuentran de repente desempleados. Hasta acá, una fórmula que se repite cada vez más en los últimos años. La diferencia es que en la República Checa, con el eufemismo actualmente en boca de muchos de no dar pescado sino enseñar a pescar, el gobierno ofrece cursos de programación para reorientar ex obreros de industrias permitidas hacia sectores tecnológicos e informáticos. Esos sectores que se venden a sí mismos como “el futuro” y el epítome de la “salida laboral”. El supuesto es que la economía no necesita más mineros, y sí programadores. En términos neoliberales esto es normal y hasta saludable.

 

Tomas es el ex-minero elegido para protagonizar el documental. A priori, parece el personaje ideal para una historia de superación personal. 44 años, padre de dos niños y con voluntad de salir adelante en esta oportuncrisis. Una vez terminado su último turno en la mina donde trabajó los últimos veinte años, lo vemos en la ducha, simbólicamente lavando todo rastro de esa mugre prehistórica. Cuando sale, una serie de periodistas lo abordan con preguntas acerca del futuro. Y Tomas les da una historia para contar cuando anuncia que va a hacer un curso de programación de cuatro meses para poder cambiar de carrera. Para reafirmar el cambio de etapa se corta el pelo, se muda de departamento y hasta se permite abrirse una cuenta de Tinder.

 

La historia de Un nuevo turno es un signo de nuestros tiempos, y el cine es una caja de resonancia ideal para estas historias. Sin ir más lejos, el mismo año se estrenó Nomadland (Chloé Zhao, 2020), la ganadora del Óscar por mejor película y también del León de Oro, donde Frances McDormand interpreta un personaje parecido. O mejor dicho, con similares desafíos, que abordan de maneras casi opuestas. Y casi opuestas son las dos películas. Nomadland es un documental disfrazado de ficción, y Un nuevo turno es una ficción de los tiempos actuales oculta tras la fachada de un documental de observación. Es que hasta la mosca en la pared tiene su agencia y agenda propia.

 

La vida después de la mina no está exenta de altibajos. Si no, no habría película. El conflicto aparece motorizado por los ex compañeros de trabajo, con los que Tomas mantiene una profunda amistad. Son ellos quienes le reprochan haber caído en la trampa del neoliberalismo, el haber creído la mentira de la carrera abierta al talento y el haberse transformado en un producto que puede ser comprado y vendido y encima por poca plata. Pero Tomas persiste en su sueño y logra un puesto frente a una computadora en una start-up de tecnología. ¿Y ahora qué? Acá se da, creo yo, lo más original de este documental. Y es que si la estricta observación cronológica de lo que acontece a Tomas no toma partido, en el inteligente montaje sí aparece una sutil crítica. La imagen de Tomas sobre un escenario, micrófono en mano y placa de identificación colgada al cuello dando una charla TED sobre alcanzar el éxito es reemplazada en el plano siguiente por la realidad cotidiana del programador: un habitáculo alfombrado y silencioso, la mirada fija en la pantalla, y otros tantos empleados haciendo lo mismo que él. Lejos quedaron los días de actuar rápido y resolver conflictos sobre la marcha en una galería oscura. Ahora su mayor preocupación es entregar un producto antes de la fecha que le impuso el cliente. Un cambio radical de carrera, sí, pero ¿a qué precio?

Titulo: A New Shift

Año: 2020

País: Rep.Checa

Director: Jindrich Andrs

 
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