Un crimen común (2020), de Francisco Márquez

“Espectro de la desigualdad”

Por Lucila Da Col.

Lo genérico lleva su marca de intrascendencia, aquello que no sobresale por su insignificancia. Esa vara de importancia aplicada a los hechos policiales se automatiza en base a las relaciones de poder como algo dado, sin cuestionamientos ni mayores miramientos. De esta forma es que Un crimen común de Francisco Márquez expone, desde una mirada política, un relato cinematográfico que elabora un punto de partida y de llegada que se nutre de un conflicto de clases que sobrepasa a sus protagonistas y los involucra a través de un crimen que se normaliza a diario.

Una noche de lluvia Cecilia oye golpes en su puerta. Kevin, el hijo de su empleada doméstica golpea puerta y ventanas buscando refugio y la inacción de Cecilia desencadena los sucesos que pondrán en jaque su estabilidad emocional y mental. En ese desarrollo es donde Márquez desentraña esa imposibilidad que a menudo surge de conectar la teoría con la praxis y el discurso con los hechos. Un crimen común explora el espacio de contradicciones que se abre entre el decir y el hacer, una deliberación que trae consecuencias irreversibles donde la culpa halla su sitio de emplazamiento para dar cuenta de una problemática social tangible.

Un fantasma habita el hogar de Cecilia. Los indicios son claros y continuos, huellas de un constante transitar dentro de una casa donde los sonidos naturales de crujidos se mezclan con lo desconocido e irruptivo y las noches se tornan intranquilas. Ese espectro va a adquiriendo mayor presencia a lo largo de un film donde el terror toma la forma de cargo de conciencia y lo fantasmagórico pone en descubierto la invisibilidad de aquellxs que desaparecen intempestivamente, vidas tomadas por una inequidad que superpone base y superestructura delimitando un marco de imposibilidad real de cambio.

Una serie documental de la plataforma roja revivió en las últimas semanas el debate “nacional” sobre el crimen del Carmel, qué le ocurrió a María Marta García Belsunce y cómo se vio afectada una familia de clase alta. Sin dudas, no ocurre lo mismo con los crímenes de Luciano Arruga, Facundo Castro o cientxs de pibxs que desaparecen a diario a manos de las fuerzas de seguridad. Ni juicios que duran años ni medios de comunicación involucrados, permanecen archivados y enterrados entre todos los crímenes comunes que no encuentran relevancia porque sus protagonistas comparten una misma raíz que surge de los barrios populares, lugares denostados y negados por toda una matriz cultural que los desiguala, una estructura ideológica que se filtra hasta en la mente más pulida por las ciencias sociales. “Los hijos de nadie, los dueños de nada” como dice E. Galeano en su canción Los nadies. Rostros y voces que suponen a priori una amenaza y a posteriori uno más en la lista creciente de injusticias cotidianas.

Cecilia, madre. Cecilia, profesora universitaria. Cecilia, empleadora. Tres aspectos centrales de un personaje que se sitúa en el ojo de una tormenta sin retorno de la cual sólo saldrá transformada. Una mujer con contradicciones latentes y exponenciales que portadora de un saber no encuentra las herramientas para calmar su conciencia. Y montada en una montaña rusa de contrasentidos se embarca en un viaje que proyecta lo común de aquellos actos cotidianos de mirar al costado y continuar el camino.

Titulo: Un crimen común

Año: 2020

País: Argentina

Director: Francisco Márquez

Si llegaste hasta acá…
Es porque entendés que el cine es un arte y no un mero entretenimiento, por eso valorás y apoyás que existan otras miradas. Podés apoyar a Revista Caligari adquiriendo alguna de nuestras suscripciones.
SUSCRIBIRME

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *