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Toda la programación del 23 DOC BUENOSAIRES

23 DOC BUENOSAIRES
MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE DOCUMENTAL DE BUENOS AIRES
Toda la Programación

22 al 27 de Agosto 2023

La Muestra Internacional de Cine Documental de Buenos Aires (#23DOCBUENOSAIRES) anuncia la programación completa de su vigesimotercera edición que se llevará a cabo del 22 al 27 de Agosto de 2023 en la Sala Leopoldo Lugones del Complejo Teatral San Martín (Av. Corrientes 1530, CABA), y la Sala Mario Soffici-DAC (Vera 559, CABA). Además habrá disponible en el sitio web oficial de #23DOCBUENOSAIRES algunas películas de la muestra para que puedan verse desde diferentes lugares del país.
Como ya se anunció la película de Apertura, en carácter de estreno latinoamericano, será La Terminal, de Gustavo Fontán, mientras que la película de Clausura será Onde Fica Esta Rua? ou Sem Antes Nem depois, de João Rui Guerra da Mata y João Pedro Rodrigues.
En su sección “A propósito de lo real” se exhibirán Naufrago, de Martin Farina y Willy Villalobos, Historia de un invierno, de Gabriela Guillermo e Irina Raffo, Turtles of a Purple House, de Abbas Fahdel, Notas para una película, de Ignacio Agüero, Hemshej, de Julieta Lande, Todas esas decisiones, de Juan Zevallos, Viento del este, de Maia Gattás Vargas, Paradiso, XXXI, 108, de Kamal Aljafari, Cómo filmar a las flores y Agua y más agua, de Francesca Svanpa, Still Free, de Vadim Kostrov, The Newest Olds, de Pablo Mazzolo y El tren se ha detenido, no hay estrella sobre él, de Magdalena Carrasco.
En la sección “La presencia del pasado” se podrán ver Sueños de hielo, de Ignacio Agüero y De chaque instant, de Nicolas Philibert.
En la sección titulada “La política de los autorxs” se ofrecerá la posibilidad de conocer más sobre la realizadora china Zhang Mengqi, con la proyección presencial y online de Self-Portrait with Three Women, Self-Portrait: at 47KM, Self-Portrait: Dancing at 47 KM, Self-Portrait: Dreaming at 47 KM, Self-Portrait: Building the Bridge at 47 Km, Self-Portrait: Dying at 47 KM, Self-Portrait: Birth in 47KM, Self-Portrait: Sphinx in 47 KM, Self-Portrait: Window in 47 KM, Self-Portrait: Fairy Tale in 47 KM y Self-Portrait: Window in 47 KM.
En la misma sección se verán cuatro películas del director argentino de ascendencia noruega Mirko Stopar, que además estará el día 22 a las 11 horas dando una clase magistral sobre su poética en Carlos Pellegrini 1427, Planta Baja, con el apoyo de la Embajada de Noruega. Las películas programadas son Llamas de nitrato, Sirena a bordo, El arponero y Desolación.
El tercer cineasta elegido para dar a conocer su obra es el realizador brasileño Bruno Jorge. Se proyectarán Piripkura, A Invenção do Outro,  Contratempo y Novembro Dezembro.
Durante #23DOCBUENOSAIRES, además de la clase de Stopar, se realizarán otras dos, moderadas por Roger Koza y se desarrollarán en la Sala Mario Soffici-DAC: Miradas cruzadas o ¿qué ven los cineastas?, el jueves 24 a las 10.30 horas, en donde Gustavo Fontán analizará la última película de Ignacio Agüero y viceversa. Dos exponentes del mejor cine latinoamericano entran en diálogo y analizan La terminal y Notas para una película. ¿Qué ven los dos cineastas, cuyas poéticas se definen por la percepción del presente en su devenir y en los misterios de la vida ordinaria?. Por otro lado, el viernes 25 a las 10.30 horas, se realizará el encuentro Los retratos del señor Farina, un diálogo entre Martín Farina y nuestro Director Artístico sobre la poética del director.

PROGRAMACIÓN EN SALA LUGONES
Martes 22
14.00h:
Self-Portrait: Window in 47 KM, Zhang Mengqi, 2020. 110’ (DM)
18.00h:
Agua y más agua, Francesca Svanpa, Italia-España, 2022. 7’ (DM)
En pocos minutos, una prueba: la memoria tiene como suplemento la imagen en movimiento. Svampa recuerda cosas inconexas: la casa de su abuelo en donde halló la cámara de Super-8 que dio origen a su película; Svampa también recuerda su experiencia en Barcelona, el aprendizaje del español, el exhibicionismo de un hombre en la calle, un beso a otra mujer, el robo menor en el World Trade Center y los olores durante el revelado de una película. La asociación libre se enuncia mientras planos disímiles en los que se ven a una niña junto a un mayor frente al mar, carreteras nocturnas, edificios, palmeras, vitrinas de negocios, casi siempre en sobreimpresos, devuelven una invención temprana del montaje que nunca dejó de ser una externalización de cómo las imágenes mentales se yuxtaponen en el flujo de recuerdos. En pocos minutos, una prueba: el cerebro es la pantalla. (Roger Koza)
 
Historia de un invierno, Gabriela Guillermo e Irina Raffo, Uruguay, 2022. 65’ (DM)
André S. Labarthe fue crítico, actor, realizador y productor, además de una leyenda cuya carrera se remonta a los tempranos Cahiers du Cinéma y a la ineludible y longeva serie documental televisiva Cinéastes de notre temps(1964-1972), luego Cinéma de notre temps (desde 1989). La nitidez de sus ideas sobre el cine también lo convirtieron en un sereno maestro, de lo que Gabriela Guillermo puede dar fe, ya que al estudiar con él se convirtió en su discípula vitalicia. Labarthe y Guillermo pensaban hacer una película juntos y la fueron planeando a lo largo de distintos intercambios, hasta que la salud del maestro falló y ya fue tarde.  Quedaron del proyecto algunos fragmentos, dichos e imágenes que hoy forman parte de este documental que es a la vez elegía y testamento. Historia de invierno había sido pensada como parte de una tetralogía, pero se sostiene en su singularidad como retrato del maestro, con una mezcla irresistible de spleen parisino y melancolía montevideana. Entre esos dos extremos se tensa esa verdadera filosofía de la imagen que animó a Labarthe, para quien el cine era una forma de pensamiento. (Eduardo A. Russo)
 
21.00h: Función de apertura 
La terminal, Gustavo Fontán, Argentina, 2023. 63’ (DCP)
En la secuencia final de La deuda, el personaje de Belén Blanco llegaba en tren a la terminal de Constitución. Hasta ahí ella era alguien; entre los transeúntes comenzaba a ser nadie, un cuerpo entre tantos otros, siempre fatigado debido al inevitable traslado que implica moverse de la casa al trabajo y viceversa. Esa experiencia de tiempo suspendido y de espacio efímero de espera son las coordenadas estéticas de La terminal, en la que Fontán elige filmar por tres días la terminal de La Falda observando a los pasajeros que suben y bajan de los colectivos, la mayoría interurbanos, sin otro destino que el lugar en el que se trabaja o se descansa. En esa repetición infinita, algunos testimonios en fuera de campo irrumpen sobre la observación de ese emplazamiento desencantado en el que todos parecen espectros de un orbe inanimado; cuentan historias de amor, probablemente el único evento extraordinario en las vidas de las grandes mayorías silenciosas. Pero para el cineasta la experiencia del enamoramiento no es suficiente para justificar la presencia en el mundo; por eso se empeña en demostrar que en la ostensible insignificancia de un lugar de paso se pueden reunir microscópicamente fenómenos y pequeños actos dignos de admiración: los trayectos de la luz y sus reflejos en las puertas, las ventanas, el asfalto o las manchas de aceite de los vehículos revelan el esplendor de la materia. Los ejemplos se multiplican y la terminal deviene entonces en una zona de asombro. De lo que se trata es de probar el lado b de todo lo que existe, en cuya gratuidad aún resplandece el misterio. (Roger Koza)
Tráiler https://vimeo.com/840562991/a828b99d79
Miércoles 23
14.30h:
Self-Portrait with Three Women, Zhang Mengqi, China, 2010. 71’  (DM)
17.00h:
Verdens ende, Mirko Stopar, Noruega-Argentina, 2021. 42’ (DCP)
Un dato secundario surgido durante la realización de El arponero despierta la curiosidad del cineasta: la existencia de una isla perdida llamada Desolación o Terra Nullius, situada en el Atlántico, prácticamente ignorada en los mapas y por nadie reclamada como propia. Más tarde, en plena pandemia, un artículo científico despierta su interés nuevamente, y lo lleva a conjeturar e indagar. Los hallazgos podrían pertenecer a un pasaje apasionante de algunos capítulos de una novela del siglo XIX o algún heterodoxo cuento de detectives, pero en verdad responden a la investigación del cineasta que reúne datos dispersos de la historia e identifica a un hombre que se convierte en su protagonista, un tal Rasmussen, alguna vez escritor y simpatizante de los nazis aunque arrepentido, entre otras muchas otras revelaciones. Hay también un secundario decisivo en la trama, un ingeniero argentino que emprendió en la década del 50 una expedición militar a la isla y vivió desde entonces recluido en el Delta. Pero la constante a lo largo de los siglos es todavía más inquietante: la fiebre que contraen algunos de los que han pasado por Desolación. El propio Stopar pasa frente a cámara y asume el papel del aventurero que trata de hilar los distintos signos asociados a esa isla a la que antiguamente se le adjudicó ser un pasaje al infierno. La elegancia de la puesta escena radica en la variedad de recursos empleados por el cineasta (diapositivas, planos propios, material de archivo y animación) y la virtud de saber transmitir una relación fértil entre el cine y el conocimiento. (Roger Koza)
 
Llamas de nitrato, Mirko Stopar, Noruega-Argentina, 2014. 65’ (DCP)
Hacia la mitad de los años veinte, Renée Falconetti era una exitosa actriz teatral. Había entrado a la Comédie Française, aunque prefería la comedia ligera y allí la descubrió Dreyer para que fuera su Juana. La relación entre ambos, rodeada de leyenda, fusionó  realidad y ficción de modo inextricable. Los miembros del equipo de rodaje insistían con la broma: A Juana de Arco la mataron dos veces. La primera en la hoguera, la segunda en la película de Dreyer. El trabajo de Falconetti en La pasión de Juana de Arco fue de intensidad tan extrema que el resto de su carrera  quedó absorbida por ese vórtice. Ella siguió actuando y produciendo teatro, hasta que en plena Segunda Guerra huyó de Francia lo más lejos posible.  Pasó sus últimos días en la Argentina, agobiada por las deudas y su frágil salud mental, lo que condujo a una muerte dudosa. Este film no intenta disipar ese misterio, sino evocarlo en la conjura de su doble fantasma. El de una actriz ofrecida como la víctima sacrificial definitiva, y el de una película perseguida por esas llamas que acosan al nitrato, cuya mejor copia circulante fue hallada en una clínica psiquiátrica de Oslo hace unos cuarenta años, adonde aguardaba silenciosa un presumible uso como material didáctico.  (Eduardo A. Russo)
 
20.30h:
Mermaid on Board, Mirko Stopar, Noruega-Argentina, 2021. 36’ (DCP)
En 1933, Norah Lange, una habitué de la escena literaria porteña, decide viajar en barco a la tierra de su padre debido a un desengaño amoroso con quien más tarde sería su marido, Oliverio Girondo. Como el título en castellano lo sugiere, Lange viaja rodeada por muchos marineros y durante varias semanas, resistiendo a los acosos de las miradas y el deseo explícito de cortejarla por parte del capitán. Ligeramente inspirada en la obra autobiográfica 45 días y 30 marinos, Stopar desdeña cualquier recreación y ambientación naturalista y prefiere apelar a las técnicas visuales del cine de los años 30 (transparencias, sobreimpresiones e imágenes iconográficas de la época) con las que resuelve el irrealismo generalizado en el tono y se concentra en el vínculo entre la joven escritora y sus pretendientes. Sabrina Macchi no es solamente una creíble Norah, sino una presencia esencialmente cinematográfica, cuya cabellera pelirroja evoca la de la escritora en un ejercicio de reconstrucción minucioso y no por eso menos artificioso. Que se trate de una película de ficción no es una sorpresa, porque los otros trabajos del cineasta noruego-argentino eligen episodios de la vida real de personajes que parecen haber nacidos para la ficción y cuya escenificación sugiere que en el corazón de lo real existe un principio de ficción latente. (Roger Koza)
 
El arponero, Mirko Stopar, Noruega-Argentina, 2022. 76’ (DCP)
Es imposible disociar la existencia de un hombre como Lars Andersen de las novelas marítimas del siglo XIX y en especial de Moby Dick, del gran Herman Melville. Probablemente un demonio para los ecologistas de la última parte del siglo pasado y el actual, y un héroe indiscutido en los inicios de ese siglo en el norte europeo, la biografía del arponero que más ballenas cazó en la historia no es otra cosa que un repaso lateral de la historia económica y política del siglo XX y su relación directa con los rasgos principales de la subjetividad del retratado, hombre que dominó el mar y se lució en su oficio de arponero espejándose en las ideologías triunfantes de su época. Fue su afiliación circunstancial al partido nazi lo que lo hizo emigrar a Argentina por un tiempo y ser entonces un posible líder en la pesca de ballenas para navegar las aguas argentinas en el navío bautizado Juan Perón, en una década en la que el millonario griego Aristóteles Onassis vivía en Argentina y se interesaba en actividades como las de Andersen. El advenimiento del conservacionismo de las especies en peligro en la conciencia social detuvo su paso de cazador impiadoso por el mundo. Murió de neumonía. Viejos compañeros de Andersen reviven el vínculo con el personaje en contrapunto con una voz en off que interviene sobre distintos materiales de archivo extraordinarios que ilustran una práctica legítima en el pasado e inadmisible en la actualidad. (Roger Koza)
 
Jueves 24
14.00:
Contratempo, Bruno Jorge, Brasil, 2014. 11’ 
En un bar popular de los tantos que abundan en Brasil, en los que se interpreta música en vivo con escasos instrumentos mientras un buen cantante pasa de un tema a otro siguiendo un repertorio de hits vernáculos y los clientes bailan sin parar, Jorge elige desviar la atención a través de su cámara a pequeños fenómenos ópticamente hermosos o simbólicamente interesantes: la luz en el local y su difuminación en el espacio, los movimientos de los cuerpos siguiendo el ritmo y algunas otras  actividades enteramente mecánicas y desprovistas de un sentido trascendente, como servir un plato de papas fritas o preparar el local para la jornada próxima, son trastocados por un ordenamiento estético que les confiere misterio. Todo es susceptible de mutar frente a la cámara; todo puede ser otra cosa ante una decisión de encuadre. (Roger Koza)
 
Piripkura, Bruno Jorge, Mariana Oliva, Renata Terra, Brasil, 2017. 81’ (DCP)
Con razón y cariño, Jair Candor, un comprometido funcionario de la FUNAI, agencia brasileña que cuida y defiende los derechos de los pueblos originarios, se refiere a los dos únicos sobrevivientes de los piripkura como ninjas. Es cierto, los dos hombres, de poca estatura y de cuerpos compactos y vigorosos, sobreviven a todo, apenas necesitan tener fuego y un hacha. La aparición de Pakyi y Tamandúa tiene lugar en el último acto de Piripkura, instancia que permite comprender el esfuerzo que implican las expediciones de esta índole cuyo objetivo radica en reunir evidencia de que los auténticos dueños de la tierra viven todavía en el territorio que les corresponde. De no ser así, la explotación y la deforestación serían inmediatas, aunque ya no la aniquilación de los indígenas, cosa común en décadas precedentes en las que no gozaban ni de derechos ni de leyes que los protegieran, pues la concepción dominante de antaño los consideraba como obstáculos orgánicos al avance de la civilización. Ese punto de vista es exactamente el reverso del que sostienen los realizadores y su protagonista, quienes conjuran el concepto del (buen) salvaje y solamente respetan y se asombran de poder compartir con iguales que provienen de una matriz social radicalmente distinta a la de Occidente. Es un evento antropológico de primer orden. En ese sentido, la distancia prudente para filmar a Pakyi y Tamandúa es constante, como también la autoconsciencia de la relación asimétrica entre ellos y la cámara, de lo que se predica un cuidado irrenunciable en el modo de filmar. La importancia histórica del registro se advierte sin más en la aparición repentina de los dos hombres en la selva y la desesperación concomitante por ir velozmente a obtener un plano de ese momento irrepetible. (Roger Koza)
 
17.00:
Paradiso, XXXI, 108, Kamal Aljafari, Alemania-Palestina, 2022. 18’ (DM)
El título remite a un breve y enigmático texto tardío de Borges incluido en El hacedor en el que se especula sobre la pérdida de una verdad cuya restitución haría que todo fuera distinto; el título también evoca un pasaje de La divina comedia. La relación que se establece entre ambas referencias literarias con el pretérito material de propaganda del ejército israelí, el cual puede ser testimonio o ficción, mantiene una opacidad semántica programática e incómoda, debido a la selección en sí de cada plano, un sistema de montaje inteligente en el que se trabaja la oposición entre acción y descanso y una banda musical diversa y de procedencias significativas que desconoce y contradice el eventual sentido de las imágenes volviéndolas susceptibles de inscribirlas en la parodia, el ridículo o la impugnación. Lo que se desmantela en los 19 minutos es cualquier fervor patriótico presupuesto en los materiales, cuyo nuevo ordenamiento posibilita visibilizar algo así como el inconsciente de las imágenes. (Roger Koza)
 
Hemshej, Julieta Lande, Argentina-Polonia, 2023. 71’ (DCP)
La primera escena tiene lugar en Auschwitz II-Birkenau, durante una marcha el 19 de abril de 2012. A pesar de sentirse conmovida por la dimensión del emplazamiento del horror, la voz en off de Lande declara en ese momento que “había algo que la inquietaba” y que ese día fue “el comienzo de su búsqueda”. Lo que sigue a continuación es la obstinada indagación por parte de una mujer judía que intenta comprender la complejidad de su identidad atravesada por una historia de exterminios y desplazamientos, como también de idiomas y relatos con los que se instituyen las ficciones de los pueblos y las naciones. La voluntad de saber incomoda: puede molestar a los familiares cercanos y lejanos, como a funcionarios del Estado polaco o a un guía de turismo israelí. Lande va atando cabos y así desteje las omisiones revestidas de ficción con las que se fundó el Estado de Israel, cuyas inesperadas ramificaciones alcanzan a la educación recibida en Argentina (en hebreo y nunca en ídish), en una institución educativa como tantas otras en las que se instaura el discurso oficial. El solo hecho por el cual la cineasta equipara en el desenlace los términos “shoah” y “nakba”, vocablos que, en hebreo y en árabe, significan “catástrofe”, indica el reconocimiento del sufrimiento del pueblo palestino. El coraje político y la eficacia cinematográfica de Lande en estos menesteres sintoniza con la tradición crítica de cineastas israelíes como Avi Mograbi y Eyal Sivan, cuyas películas restituyen la honestidad intelectual frente a situaciones inadmisibles. (Roger Koza)
 
19.30:
Tales of a Purple House, Abbas Fahdel, Líbano, Irak, Francia, 2022. 184’ (DCP)
Dividida en tres capítulos diferenciados, el cineasta de la extraordinaria Homeland: Irak, año cero retrata el pueblo no muy lejos de Beirut en el que vive junto a la pintora libanesa Nour Ballouk. El registro se circunscribe a los últimos años, e incluye, naturalmente, el durísimo período de la pandemia. El método es similar a la obra maestra citada: de la vida doméstica Fahdel puede abordar sin enrevesarse los enfrentamientos del pasado con Israel, el levantamiento popular del 17 de octubre de 2019 contra la corrupción política, la explosión del 4 de agosto de 2020 en Beirut y los fallecidos por coronavirus sin desviar la atención de los actos cotidianos que en su perspectiva se revisten de hermosura y misterio. Detrás de cámara y en silencio está Fahdel, delante su compañera, cuya amabilidad es manifiesta en el trato con los vecinos y su sensibilidad en los instantes en que pinta, casi siempre intentando plasmar el viento en la tela. Algunas citas cinéfilas establecen el reconocimiento a una tradición cinematográfica en la que están  Erice, Ozu, Tarkovski, entre otros, citas de amor, pues el cineasta no las necesita para afirmarse, porque ya ha demostrado con creces su laborioso sentido de composición propio de una estética consumada, en este caso orientada a mirar una geografía y sus habitantes durante época anómala. (Roger Koza)
Viernes 25
14.00hs: 
El tren se ha detenido, no hay estrella sobre él, de Magdalena Carrasco, Chile, 2022. 41’ (DCP)
Es una película sobre trenes. ¿Fantasmas? Tal vez no. Desaparecieron muchos, sí, durante la última dictadura chilena, pero no todos y otros siguen operando en la memoria de sus pretéritos usuarios y empleados de Ferrocarriles del Estado. El tren quieto y convertido en reliquia alguna vez pasaba por Talcahuano, en la provincia de Concepción, y Carrasco suministra imágenes concretas de 1997. ¿Era uno de sus pasajeros Daisy Mardones? Por lo pronto, ella es la entrenadora de Fernández Vial, equipo de fútbol de la liga femenina. El nombre del club remite al apellido del Almirante Arturo, amigo de la gran Gabriela Mistral, quien afirmó parafraseándolo: “No hay sino lo eterno, y algunos fogonazos de lo eterno apuntados sobre lo temporal”. La cita se lee al final del ensueño elíptico que propone Carrasco, un empeño poético y caleidoscópico por restituir memorias dispares de esa región chilena. En el sugerente trayecto narrativo no lineal de la película, hay textos inscriptos en el plano, susurros, voces y otros sonidos sin referencias explícitas que enrarecen la relación de las secuencias entre sí. El resultado es fascinante, porque la reiterada disyunción entre aquello que se ve y aquello que escucha retiene el sentido explícito de todo, como si el propio film fuera un sueño invadido por omisiones que en el montaje imitan la lógica onírica, en la que todo deviene fragmentado, sin trastocar un clima homogéneo en el que se presiente la necesidad de que viejas historias olvidadas o tal vez silenciadas puedan manifestarse. (Roger Koza)
 
Sueños de hielo, Ignacio Agüero, Chile, 1993. 58’ (DCP)
1992, un absurdo proyecto gubernamental, una anécdota verídica: un navío tuvo que transportar de la Antártida a Sevilla 200 toneladas de hielo, un témpano austral para exhibir en la Exposición Universal. Agüero registra la travesía y sobre ese acopio de imágenes suma una voz en off, un texto magnífico, algunas citas visuales de Moby Dick de John Huston, bandas de sonido con cantos de ballenas (que se le atribuyen a los témpanos) y pasajes sonoros de Bartók y Ravel, y transforma aquel viaje originalmente desprovisto de misterio en una verdadera travesía propia de los géneros literarios vinculados al mar. No solamente se siente a Melville, sino también a Pigafetta, Darwin y Conrad. El mar es lo otro de la civilización. La importancia de la palabra no opaca los imponentes planos que aporta el material físico del film, más bien sugiere cómo la ficción está potencialmente en la realidad. La astucia del film reside en el trabajo solidario y la cadencia que se propone entre las asociaciones visuales producidas por el montaje y el plus narrativo de una historia que empieza a enrarecerse y a convocar las inquietudes dramáticas que el mar puede despertar en los hombres. Desde la Antártida a Panamá y de ahí a Sevilla, el narrador contagia asombro, terror, desesperación, serenidad, libertad. Las sorpresas del relato son insospechadas. (Roger Koza)
 
17.00hs: 
Naufrago, Martín Farina y Willy Villalobos, Argentina, 2022. 88’ (DCP)
El retratista Farina tiene una obsesión: filmar el pensamiento, es decir, plasmar los circuitos de asociaciones de conceptos clave (padre e hijo; renuncia y política), lo que puede implicar trabajar sobre el discurso de la memoria y las palabras rotas de las que emerge la conciencia. Los primeros cincuenta minutos no son otra cosa que la reconstrucción del pasado del principal protagonista y codirector, Willy Villalobos, militante peronista de los setenta que azarosamente se salvó de ser aniquilado cuando fue detenido. Ese episodio traumático se escenifica como una pesadilla discontinua en escenarios cambiantes (un viaje en barco, una inundación doméstica, un viaje en avión y el mantenimiento de una casa solitaria cercana al mar), representada a través de un simulado y defectuoso material de archivo dialécticamente intervenido por la voz en off de Villalobos. El protagonista suelta párrafos en los que revive aquella década convulsionada, evocación no exenta de elipsis, porque toda memoria debe lidiar con una opacidad que la asedia. En los últimos 25 minutos se sustituye el ensueño por una lúcida conversación entre amigos sobre la contraofensiva de los montoneros a fines de los setenta y la psicología del revolucionario, que tiene lugar en el living de la austera casa del naufrago situada a las afueras de Cabo Polonio, Uruguay. (Roger Koza)
 
20.00hs:
A Invenção do Outro, Brasil, 2022. 144’ (DCP)
Debe haber sido un privilegio para Bruno Jorge haber podido filmar la expedición al Valle de Javari, al noroeste de la Amazonia durante el 2019. Liderada por un grupo de la agencia brasileña FUNAI, que protege los derechos de los pobladores originarios, y en compañía de indígenas y algunos profesionales de la salud, la misión laboriosamente planificada se concretó en 2019. El objetivo principal consistía en ayudar a que un grupo de korubos que había permanecido por mucho tiempo aislado de su pueblo pudiera reunirse con él. Los korubos, siempre en disputa sangrientas con otros pueblos vecinos, habían renegado hasta ese año del contacto con el hombre blanco. El registro minucioso de Jorge, que evoca lo mejor de la tradición del cine de Robert Gardner, no es otra cosa que una aventura antropológica capaz de conjurar el exotismo y plasmar un ethos radicalmente otro. El descubrimiento frente a cámara de un sistema de codificación de las emociones que supone tanto un comportamiento corporal ostensible de gestos singulares como también la asombrosa relación interactiva y grupal que se establece entre la expresión individual de un sentimiento y la solidaridad afectiva y mimética de la comunidad es uno de los mayores hallazgos cinematográficos en años. (Roger Koza)
Sábado 26
14.30hs: 
Viento del este, Maia Gattás Vargas, Argentina, 2023. 74’ (DCP)
Palestina no es un palimpsesto, una nación borrada, un no país con bandera; Palestina ha sido ocupada, pero se debe insistir en hacer que su nombre goce de legitimidad y su soberanía no sea solamente una cuestión de proclamas. Pero ¿quiénes insisten? El padre de la artista visual Gattas Vargas era oriundo de Palestina. Murió en septiembre de 1986. Ha pasado mucho tiempo, pero el tiempo de la memoria y la identidad no se miden por la linealidad del calendario. En el lógico paralelismo que se establece entre Palestina y su padre, Gattas Varga intenta reconstruir la imagen y el sonido de su padre y al hacerlo corrobora que no puede prescindir pensar en el país donde él nació, cuya historia siempre debe rehacerse frente a la retórica colonialista que borra, escribe, mitifica e impone una lectura. A través de cartas, diapositivas, breves testimonios familiares, diarios, citas de películas (de Jacir, Godard-Gorin, Pasolini, entre otros) y muchos planos sugestivos y hermosos de Bariloche, Buenos Aires, Cisjordania de su propia autoría, Gattas Vargas intenta conjurar el olvido y restituir su propia historia yuxtapuesta a la historia de una nación evanescente. Lo último que se escucha es una afirmación geográfica y la descripción de un símbolo que clama por independencia. Mientras tanto, el padre viaja en el interior de la artista, en las entrelíneas de su propia voz erigida de palabras rotas. (Roger Koza)
 
17.30hs:
Cómo filmar a las flores, Francesca Svanpa, España-Italia, 2022. 15’ (DM)
El tiempo de la cuarentena durante la pandemia provocó separaciones, descubrimientos, nuevos hábitos, aburrimientos, pérdidas, sufrimiento, descanso, creatividad. La alteración del tiempo y la experiencia en el espacio fueron para la cineasta la condición de posibilidad de preguntarse cómo filmarse en su soledad y encierro involuntarios. El título es el punto de partida: ¿se puede hacer un registro de sí sin la consciencia de percibirse constantemente? Quizás el recuerdo de su abuela, que sobrevivió a dos guerras y otra pandemia, la movió a realizar esta película sobre su autopercepción en confinamiento, un período de tiempo en el que perdió a un amor, el trabajo y los encuentros semanales con un niño de seis años al que le enseñaba a hacer películas en stop-motion. Los últimos minutos restituyen indirectamente esa última experiencia, momento en el que la película responde felizmente a su pregunta inicial. (Roger Koza)
 
Todas esas decisiones, Juan Zevallos, Argentina, 2023. 71’ (DCP)
¿Desde dónde percibimos? ¿En dónde se originan nuestros pensamientos? ¿Hay un ideal del mundo? ¿Qué es un viaje? Zeballos retoma con amabilidad y algo de dolor algunos de estos temas. En 2018, el cineasta viaja a Irak- esa tierra devastada – para unirse a una peregrinación hacia Kerbala. El viaje es un recorrido por el vasto territorio de la memoria que se inicia en lo individual y en su vida familiar condensada en imágenes de video hasta llegar a lo general. En la peregrinación se revela que la historia del islam no deja de ser en el fondo la historia de una familia. En efecto, ese conjunto primario y nuclear que es la familia deviene en ese lugar en el que se constituye la noción de pueblo, un lugar simbólico donde se camina codo a codo por un ideal común. El movimiento del documental que a su vez es un viaje en múltiples sentidos es el de ir de lo privado a lo público para arribar a lo abiertamente político. Las decisiones estéticas acompañan ese movimiento: los primeros planos de rostros forman una cadena de sentido que deriva más tarde en tomas de conjunto, donde los cuerpos de los creyentes cansados, oprimidos y a la vez esperanzados, creen fervientemente en una noción muchas veces olvidada: la solidaridad, valor que en su práctica salva y repara. (Marcela Gamberini)
 
19.30hs:
Nuit obscure – Au revoir ici, n’importe où, Sylvain George, Francia, 2023 183’ (DCP)
La segunda parte del retrato de los jóvenes desesperados que esperan el mejor momento para subirse de incógnitos a un transatlántico en el puerto de Melilla, enclave español en Marruecos, mientras subsisten en la costa en condiciones humillantes se circunscribe esta vez a menores de edad que ni llegan en algunos casos a tener 12 años, lo que constituye, tristemente, la mayor novedad. A diferencia de la película precedente, George concentra el registro en pocos escenarios y situaciones: el puerto, el faro, los emplazamientos rocosos convertidos en pequeños dormitorios, las playas principales; los intentos de abordar un navío, los escapes ante la persecución de la guardia civil, los momentos de ocio, que pueden destinarse a pelearse en broma, tomar drogas, deambular, nadar, pescar, conversar y cocinar juntos, definen la acción. El laborioso registro observacional nunca es distante y siempre acompaña como si la cámara fuera una entidad sensible que extiende su empatía a los niños-adultos que alimentan una difusa esperanza puesta en Europa, donde creen que podrán estudiar y trabajar. Los geométricos encuadres de George, que aprovechan la profundidad de campo y el perímetro total del plano como espacio de información variable, son reconocibles desde el inicio, al igual que su predilección por el blanco y negro, con el que conjura estéticamente la representación periodística. En el método del cineasta, cada detalle disperso es un signo decisivo: un libro abandonado, las estatuas y los letreros de la ciudad, los nombres de los barcos, los escondites elegidos para resguardar las pocas pertenencias de los “harragas” revisten la puesta en escena absorta en un presente continuo diluido en actos de supervivencia. (Roger Koza)
 
Domingo 27
15.00hs: 
Self-Portrait: Fairy Tale in 47 KM, Zhang Mengqi, China, 2019. 109’ (DM)
La bailarina y cineasta Mengqi comenzó en el 2010 a retratar a los pobladores de una pequeña aldea llamada 47KM, en la provincia de Hubei. En las películas precedentes, dedicó atención a su madre, a su abuela y a mujeres mayores, personas que aún pueden recordar o evocar el triste y abyecto período conocido como la Gran Hambruna China, siguiendo los lineamientos del Proyecto de Memoria concebido por el cineasta Wu Wenguang, al que la película pertenece. El penúltimo retrato de Zhang no remite en nada al pasado, ni siquiera por omisión. En esta nueva visita invernal para filmar la vida en la aldea durante 2019, el propósito consiste en seguir la construcción de un espacio cultural llamado “La casa azul” y observar las reacciones que provoca en la imaginación de la población infantil y adolescente. El gran hallazgo de Zhang reside en descubrir lateralmente cómo la cámara portátil puede servir a sus protagonistas como instrumento de indagación de la realidad, transformando a dos niñas y una adolescente en coautoras de la película. Los últimos 20 minutos son contundentes por la composición lúdica de los planos, epílogo donde se advierte incluso una toma de conciencia de las protagonistas sobre la implicancia que tiene el cine en relación con la percepción del tiempo y la memoria. (Roger Koza)
18.00hs:
Notas para una película, Ignacio Agüero, Chile, 2022. 15’ (DCP)
Después de dos notables ensayos domésticos y políticos realizados desde su casa, Agüero, el cineasta más libre de su país, viaja hacia a las tierras de los mapuches adoptando narrativamente el punto de vista de un viajero decimonónico, el ingeniero belga Gustave Verniory. Algunas notas de Diez años en Araucanía, 1889-1899 ordenan este ensayo retrospectivo donde el pasado y el presente, la representación ficcional de un hecho histórico y el contrapunto de su preparación permiten entrever la complejidad del entramado simbólico de una nación en la que hubo una guerra civil, un golpe de Estado y un rey delirante venido de Francia que creyó gobernar las tierras australes, matizado por el constante reclamo de los mapuches (sometidos pero no vencidos por los winkgas) por la soberanía de su territorio. En esas coordenadas simbólicas, Agüero puede introducir un fragmento de un corto de Raúl Ruiz, fotografías de época, emplear otros materiales de archivo, incluyendo fragmentos filmados por él en Oriente. El testimonio de un líder mapuche clausura el relato y reenvía la historia al presente, donde las tensiones políticas perduran en disonancia con un ecosistema esplendoroso captado por panorámicas de los bosques, las montañas y el mar. (Roger Koza)
21.00hs: Función de clausura
The Newest Olds, Pablo Mazzolo, Argentina, 2022 15’
Onde Fica Esta Rua? Ou Sem Antes nem Depoi, João Rui Guerra da Mata, João Pedro Rodrigues, Portugal, 2022. 88’ (DCP)
En 1963, Paulo Rocha, uno de los grandes cineastas portugueses de todos los tiempos debutó con una película indeleble: Os Verdes Anos. Una locación clave de la película estaba situada enfrente del departamento construido por el abuelo de João Pedro Rodrigues. En la actualidad, su nieto y el otro cineasta y compañero de años, Rui, se preguntan si en aquel tiempo sus abuelos habrán visto desde la ventana las escenas de ese hermoso film de Rocha. Bajo esa premisa, los dos realizadores revisitan otras locaciones de la película, además de la pieza cuya ventana casi al ras de la vereda originó la inquietud. Lo que sucede es notable: Lisboa funciona como detritus de la memoria cinéfila y también como escenario de un acontecimiento global y excepcional transcurrido entre el 2020 y 2021. Los espacios de hoy son lo real, pero al mismo tiempo invocan los espectros de una ficción inolvidable. A esa evocación constante y contenida, en la que se siente toda la tradición moderna del cine luso, se le añade un obligado retrato inesperado de la pandemia, de tal modo que la película funciona dialécticamente entre el presente y el pasado, o entre una dimensión de lo real que tiene algo de fantástico y un recuerdo de una ficción que no es menos real en la memoria colectiva y que resignifica todos los espacios vistos en la película. La síntesis entre esos dos tiempos en Lisboa se precipita cuando la gran Isabel Ruth, la protagonista de aquella obra maestra, tiene su aparición durante dos números musicales en los que se afirman el amor por la ciudad y por la vida, más allá del tiempo transcurrido y de la amenaza de un virus. (Roger Koza)
 
Tráiler https://www.youtube.com/watch?v=xA075XEfrOA
 
PROGRAMACIÓN SALA MARIO SOFFICI-DAC
Miércoles 23
17.30hs:
De chaque instant, Nicolas Philibert, Francia, 2019. 105’
En 2016 Nicolas Philibert sufrió una embolia que lo llevó a una internación en terapia intensiva. Allí, entre quienes estaban involucrados en su recuperación, enfocó su atención en los enfermeros. Una profesión despojada de estelaridad, frecuente víctima del cansancio y del trabajo mal pago, que sin embargo muchas veces está ligada a una intensa vocación y a infrecuentes formas de entrega. Tres movimientos organizan De chaque instant, siguiendo la formación de un grupo de jóvenes enfermeros. El primer momento es el del entrenamiento en la mecánica de los cuidados, las maniobras, los materiales y la capacitación en un terreno un tanto abstracto, apto para la incertumbre o la complicidad en grupo. Luego viene el cuerpo a cuerpo de las prácticas frente a los enfermos y sus padecimientos. Ahí afloran la angustia, las penurias de la enfermedad y los pequeños o grandes triunfos. Finalmente, llega el momento del balance de un aprendizaje. Entonces es donde se verifica lo aprendido y también el reconocimiento entre alumnos y enseñantes. Philibert no sólo filma el cuidado sino también la fragilidad, con la misma mezcla de fortaleza y delicadeza que descubre en sus protagonistas. (Eduardo A. Russo)
 
*Previo a la función principal se proyecta: 
Novembro Dezembro, Bruno Jorge, Brasil, 2016. 25’
Mientras Jorge está en pleno rodaje de Naturaleza muerta, su esposa y su hijo viven con él en un pueblo, no demasiado lejos de São Paulo, en el que todavía se siente la presencia de la naturaleza. El contraste entre la vida doméstica y laboral es concomitante al de la ciudad y el campo e incluso alcanza otra distinción menos perceptible entre la ficción y lo real, lo que no significa ninguna preferencia y sí una indistinción respecto de la respuesta anímica a uno u otro contexto. Algunos planos de la ciudad son enigmáticos en su concepción plástica y en la composición elegida, como también lo son algunos planos incómodos acerca de la vida rural u otros muy sugestivos, como los primerísimos planos que develan la vida de los insectos. (Roger Koza)
Jueves 24
17.30hs: 
Self-Portrait: Dancing at 47 KM, Zhang Mengqi, China, 2012. 78’
Seguido por:
Self-Portrait: Dreaming at 47 KM, Zhang Mengqi, China, 2013. 78’
Viernes 25
17.30hs:
Self-Portrait: Sphinx in 47 KM, Zhang Mengqi, China, 2017. 95’ 
*Previo a la función principal se proyecta: 
Still Free, Vadim Kostrov, Rusia, 2023. 31’
El prolífico cineasta de 24 años registró con su cámara de video a Katya y Kostya, dos jóvenes de su edad, pasando un fin de semana junto al río en un balneario de Svobodni durante el verano de 2020. Desde el lunes venidero, Kostya entrará al ejército; ella empezará la universidad ni bien pueda elegir entre algunas de las opciones más convenientes. Ni la pareja ni el propio director que interactúa detrás de cámara lo mínimo y necesario podían adivinar en esos días el destino de su país, donde ya sabían que imperaba una democracia ilusoria y falsaria; tampoco podían imaginar que no mucho después todos se dejarían de ver. El imperativo de resguardar a través del cine momentos desprovistos de trascendencia tiene por recompensa el inesperado valor de archivo que toda imagen posee en su poder y que un buen cineasta puede trabajar más tarde para resignificar un fragmento de tiempo en la vida de los personajes, sobre todo cuando se sabe mantener distancia respecto de estos, emplear un primer plano cuando se precisa y prestar atención a gestos inadvertidos en los que se revelan estados de ánimo apenas perceptibles. Dos años más tarde, la discreta felicidad de los personajes y la inocencia que transmiten en sus palabras pertenecen a una realidad casi utópica, tras el inicio de la invasión rusa a Ucrania. (Roger Koza)
 
PROGRAMACION ONLINE EN NUESTRO SITIO WEB
Jueves 24
Self-Portrait: at 47KM, , Zhang Mengqi, China, 2011. 
Viernes 25
Self-Portrait: Building the Bridge at 47 Km, Zhang Mengqi, China, 2014
Sábado 26
Self-Portrait: Dying at 47 KMm, Zhang Mengqi, China, 2015.
Domingo 27
Self-Portrait: Birth in 47KM, Zhang Mengqi, China, 2016 
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