“La dignidad como resistencia“
Por Laura Santos
No muy lejos del centro turístico de Liubliana, en Eslovenia, existe un pequeño espacio donde la esperanza y la rabia conviven: la Oficina Asesora de Trabajadores. Allí, migrantes procedentes de Bosnia, Croacia o Serbia buscan respuestas ante los abusos de empresas que se aprovechan de su vulnerabilidad. The Thing to Be Done, el nuevo documental de Srđan Kovačević, presentado en el DOK Leipzig, se adentra en ese microcosmos de lucha cotidiana, mostrando las grietas del sistema laboral europeo tras la pandemia.
Kovačević, que ya había retratado el pulso obrero en Factory to the Workers, vuelve a explorar la resistencia desde abajo. En esta ocasión sigue a tres figuras claves: Goran Zrnić, un exelectricista convertido en abogado; Goran Lukić, activista sindical; y Laura Orel, trabajadora social. En su caótica oficina, entre montones de documentos y teléfonos que no dejan de sonar, atienden a quienes llegan con miedo, dudas y, muchas veces, una profunda sensación de injusticia. Su tarea no es heroica ni espectacular: consiste en ofrecer información, asesoramiento y acompañamiento legal, herramientas con las que los trabajadores puedan defenderse por sí mismos. El documental evita el sentimentalismo fácil y se adentra en la crudeza del día a día. Vemos a Zrnić explicando que no deben aceptar horas extra sin pago o a Orel alentando a una limpiadora que decide enfrentarse a su jefe. Estos momentos, aparentemente modestos, se vuelven potentes símbolos de dignidad. La cámara observa sin intervenir, dejando que los silencios, las miradas y el cansancio hablen por sí solos. Kovačević no pretende ser un salvador; su mirada es la de quien acompaña, con respeto, la fragilidad y la fuerza de sus protagonistas.
En una Europa donde la precariedad se disfraza de oportunidad, el film revela cómo la condición migrante se usa para justificar abusos. Los trabajadores, temerosos de perder el empleo o ser deportados, aceptan condiciones inaceptables. Una pintada en la pared —“Vuelve al río Sava”— recuerda que el racismo y el desprecio siguen latentes. Sin embargo, también hay momentos de victoria, como cuando el equipo ayuda a un grupo de trabajadores subcontratados a demandar a un puerto que los había despedido. No es un triunfo épico, sino un reconocimiento: una chispa de justicia dentro de un sistema que suele negarla.
“The Thing to Be Done” combina la observación paciente con una energía subterránea de rebelión. No hay banderas rojas ni consignas marxistas, pero sí una solidaridad renovada, más práctica que ideológica. Zrnić resume la desilusión de una generación cuando dice: “Tito está muerto”, aludiendo a un pasado donde el trabajo significaba comunidad. Hoy, las estructuras estatales y sindicales parecen servir más a las empresas que a las personas. Frente a eso, Kovačević retrata una nueva forma de resistencia: la del conocimiento compartido, la del derecho convertido en herramienta política. Al final, lo que queda es una mezcla de cansancio y esperanza. El documental vibra con lo que Antonio Gramsci llamó “el optimismo de la voluntad”: la fe en que, pese a la dureza del sistema, todavía es posible pelear. The Thing to Be Done no solo documenta la precariedad, sino la dignidad obstinada de quienes, entre papeles y llamadas, siguen creyendo que la justicia no es un lujo, sino una necesidad. (466 palabras)