La ópera prima del director iraquí Hasan Hadi se alzó con el único premio del Festival de Cannes votado por la audiencia.
En la reciente edición de la Quincena de Cineastas del Festival de Cannes, The President’s Cake, del realizador iraquí Hasan Hadi, se llevó el People’s Choice Award, el único galardón del certamen otorgado por votación del público, tanto en la Selección Oficial como en las secciones paralelas. La distinción, que incluye una dotación económica de 7.500 euros, consagra a esta tragicomedia con tintes autobiográficos como uno de los títulos más resonantes del encuentro cinematográfico.
La película, coproducida por Irak, Estados Unidos y Qatar, se inspira en la infancia del propio Hadi en el Irak de los años noventa, bajo el régimen de Saddam Hussein. Su protagonista es Lamia, una niña de nueve años que recibe la absurda e inquietante tarea de hornear una torta para el cumpleaños del dictador. Lo que comienza como una misión aparentemente simple se convierte en una odisea marcada por la escasez, el miedo constante y las duras condiciones impuestas por las sanciones internacionales. Con sutileza y humor, la cinta convierte el viaje de la niña en una metáfora de resistencia y dignidad en un contexto represivo.
En paralelo, Wild Foxes (La Danse des Renards), primer largometraje del director belga Valéry Carnoy, arrasó en los premios colaterales de la Quincena. La historia de un joven boxeador que debe reinventar su vida tras una lesión recibió dos distinciones: el Europa Cinemas Label a Mejor Película Europea y el premio Coup de Cœur SACD, que destaca al mejor film en lengua francesa. La película, protagonizada por Samuel Kircher, es una producción de Hélicotronc (Bélgica) en coproducción con Les Films du Poisson (Francia), y cuenta con ventas internacionales a cargo de The Party Film Sales.