Sean Baker entrega el Oso de Oro Honorífico a Michelle Yeoh en una apertura de la Berlinale marcada por la ausencia de discursos políticos
La 75ª edición del Festival Internacional de Cine de Berlín comenzó este jueves por la noche bajo una intensa lluvia que no logró empañar el ánimo optimista de la velada. Con paraguas y abrigos impermeables, las estrellas desfilaron por la alfombra roja en una inauguración marcada por el entusiasmo hacia el cine independiente y por discursos emotivos, en contraste con la menor presencia de posicionamientos políticos respecto a años anteriores.
La apertura llegó además pocas horas después de un episodio de tensión en la conferencia de prensa del jurado, cuando una pregunta sobre el genocidio en Gaza generó incomodidad y respuestas evasivas por parte de sus integrantes. En ese contexto, la gala inaugural optó deliberadamente por un tono despolitizado y centrado en la celebración del cine.
Entre los invitados que caminaron bajo el agua estuvieron Sean Baker, Bella Ramsey, Karim Aïnouz, Neil Patrick Harris, Radu Jude, Daniel Brühl y Lars Eidinger. Baker acudió a la ceremonia para entregar el Oso de Oro Honorífico a la ganadora del Oscar Michelle Yeoh, vestida de dorado para la ocasión y protagonista de su nuevo proyecto, “Sandiwara”, realizado en colaboración con la firma de moda Self-Portrait.
Ya sobre el escenario, el director elogió la trayectoria del certamen berlinés al señalar que se trata de “un festival que siempre ha defendido voces audaces, a quienes asumen riesgos y a artistas que se niegan a ser encasillados”. “Lo que hace que la homenajeada de esta noche sea prácticamente perfecta”, añadió. “Michelle Yeoh es una presencia en pantalla única en una generación, de esas que no solo aparecen en las películas, sino que redefinen la temperatura de la sala”.
Al recibir el galardón, Yeoh agradeció a Baker y expresó su deseo de volver a trabajar con él. “Solo que sin escenas de sexo”, bromeó entre risas. La actriz recordó también el vínculo especial que mantiene con la capital alemana: subrayó que Berlín siempre ha respaldado a los artistas valientes y que, cuando ella era joven, la ciudad le abrió sus puertas.
El momento más conmovedor llegó cuando evocó a su padre. “Una parte de mí sigue siendo esa joven que solo quería hacer sentir orgullosos a sus padres. Mi padre ya no está aquí para ver este momento. Pero lo llevo conmigo, su disciplina, su firmeza, su creencia de que si algo vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien. Y si pudiera verme aquí esta noche, sosteniendo este Oso de Oro, sé que sonreiría”. Sus palabras provocaron una prolongada ovación del público.
A diferencia de la edición pasada, cuando Tilda Swinton protagonizó un encendido discurso en el que denunció asesinatos masivos y el plan de Donald Trump de convertir Gaza en una “riviera”, la ceremonia de este año evitó el tono político y se concentró en celebrar el cine. Las expresiones más explícitas se produjeron en la alfombra roja, donde un grupo de asistentes exhibió pancartas con una cita antifascista de Hannah Arendt, mientras los actores Banafshe Hourmazdi, Jasmin Tabatabai, Pheline Roggan y la autora Düzen Tekkal mostraron carteles con el mensaje “Free Iran”.
Dentro del auditorio, el clima fue deliberadamente más ligero. Yeoh apenas aludió a un “mundo dividido” en su intervención. El jurado oficial, presidido por el director alemán Wim Wenders, ya había marcado distancia durante la conferencia matutina. “Tenemos que mantenernos al margen de la política porque, si hacemos películas dedicadamente políticas, entramos en el terreno de la política”, afirmó Wenders. “Pero somos el contrapeso de la política, somos lo opuesto a la política. Tenemos que hacer el trabajo de la gente, no el de los políticos”.
La directora del festival, Tricia Tuttle, que cumple su segundo año al frente de la Berlinale, puso el acento en la fortaleza del cine independiente. Acompañada por los codirectores de programación Jacqueline Lyanga y Michael Stütz, aseguró que la industria se encuentra “en muy buena forma” al presentar la programación de este año. “Está realmente floreciendo y ha sido fantástico ver a tantos cineastas a lo largo del año, allá afuera y también en esta sala, que han hecho trabajos tan hermosos y tan variados”, sostuvo. Y añadió: “Por supuesto, como industria tenemos trabajo por hacer en materia de infraestructuras, pero también me siento muy, muy alentada por la resiliencia del sector”.
La película inaugural es “No Good Men”, de la reconocida directora afgana Shahrbanoo Sadat. La comedia romántica sigue a una camarógrafa de una cadena de televisión en Kabul que se ve envuelta con el periodista estrella del canal poco antes de la caída de la ciudad en manos de los talibanes en 2021. Sobre la cinta, primera producción afgana que incluye un beso en pantalla, Sadat explicó: “Mi película no es una película con agenda. No intenté incluirlo por ninguna razón especial. Pero es interesante, porque la sociedad afgana es muy conservadora. Así que cada vez que algo está prohibido, la demanda es aún mayor”.
Aunque este año no cuenta con el doble impacto mediático que supuso la presencia de Timothée Chalamet y Jacob Elordi en la edición anterior, la programación ofrece varios estrenos destacados, como el debut europeo de “The Moment”, de Charli xcx, y la sátira familiar “Rosebush Pruning”, de Karim Aïnouz, protagonizada por Callum Turner, Elle Fanning y Riley Keough. También figuran entre los títulos más esperados “At the Sea”, la nueva película de Kornél Mundruczó con una interpretación descrita como valiente de Amy Adams, y las presentaciones internacionales de las producciones revelación de Sundance “Josephine” y “The Weight”.