“Flores bien florecidas”

Por Lucila Da Col.

Como todas las plantas, las flores tienen un ciclo de crecimiento específico marcado por etapas. Desde la semilla hasta la polinización, el ciclo de vida de una flor depende de alcanzar todas estas etapas y mantenerse saludable a medida que crece. No hay coerción ni mandato que medie ni anquilose ese desarrollo y si bien somos seres naturales, mujeres, hombres, trans y todas las identidades de género, estamos atravesadxs por una cultura que no siempre respeta esas etapas necesarias y particulares para la libre composición de las identidades. Rehusar a ese constructo que atrofia el sentir es central en el documental Se dice Ellas de Ana Belén Barragán. Allí se relata en primera persona la odisea de crecer en un mundo hostil donde la determinación es la vía de fluir hacia un destino de flor bien florecida, una existencia plena a pesar de las demandas externas. 

Fanny, Agustina y Cocó son sus protagonistas. Tres generaciones de una misma lucha y una militancia férrea en construir un mundo de mayor aceptación, donde el deseo de ser sin opresiones e imposiciones sea el común denominador y no el género de nacimiento. Fanny, la mayor de ellas, relata su viaje a Buenos Aires y las expectativas por hallar la libertad de la cual carecía en su Villa María natal. La fortuna de una trans suele limitarse a la prostitución y las drogas. Esos horrores fortalecen la comunión de las chicas trans, que subsumidas por realidades similares, encuentran entre ellas esa falta de pertenencia que les arroja el mundo con cada desprecio y represión. 

Como indicara Lohana Berkins en Construyéndonos, cuadernos de lecturas sobre feminismos trans I (2009) “el primer problema que tenemos las travestis es que ni la sociedad ni el Estado reconocen el travestismo como nuestra identidad […] La realidad latinoamericana es que el travestismo se da entre los 8 y los 10 años de edad. Lo primero que sucede es una expulsión familiar, y por ende una expulsión social después”. Tan cierto y concluyente esta sentencia sobre las vidas trans como fuera la enorme conquista de derechos que supuso la ley de Ley de Identidad de género. Como enuncia el film de Barragán, la comunidad autopercibida por fuera del binarismo, halló una esfera mayor de posibilidades reales de fortalecimiento social, cultural e intelectual. 

El ámbito familiar es el primer lugar que nos subjetiva pero que a la vez nos legitima y restringe. El florecer fue distinto en las tres protagonistas. Los espacios habitados por sus cotidianidades se destacan del mundo exterior como punto de partida para estos relatos de mutación y supervivencia. Así es como Se dice ellas explora sus experiencias vitales que se construyen en un abismo de indeterminación externa pero de firmeza visceral. “No es decidir, es sentir” dice Valeria, mamá de la pequeña Cocó, que decidió acompañarla en el viaje por el cambio a su forma real. No se decide la sexualidad sino que se siente, se vive y se florece hacia habitar una piel desde la cual resistir a los rayos de la heteronorma que expulsa y reprime. Florecer en libertad es un derecho de todxs, una obviedad que no resulta tal en el mundo patriarcal que nos toca deconstruir y donde cada existencia se entrelaza con otras para la construcción de una sociedad más inclusiva.

Titulo: Se dice ella

Año: 2018

País: Argentina

Director: Ana Belen Barragan

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