A la Comunidad Audiovisual de la Argentina:

Tras los infructuosos meses de trabajo en los cuales se minó la confianza, el diálogo y los intentos de mantener y mejorar el Programa Nacional de Festivales, los Festivales de Cine y Muestras Audiovisuales de la Argentina nucleados en RAFMA declaramos al presidente del INCAA Sr. Luis Puenzo y al vicepresidente Nicolas Batlle como personas non gratas y exigimos sus renuncias al frente del INCAA ​que nos pertenece a todxs.

Queremos dejar en claro que el problema en el INCAA no es la Pandemia, es Puenzo y su gestión. ​Con profundo hartazgo y tristeza tenemos la convicción de estar frente a dos funcionarios que con sus acciones y ausencias no están a la altura de quienes tienen la enorme responsabilidad de fomentar y ejecutar las políticas cinematográficas y audiovisuales de nuestro país.

NOS SOBRAN LOS MOTIVOS

Los Festivales de Cine de la Argentina tenemos razones por las cuales repudiamos la gestión de ​Luis ​Adalberto ​Puenzo​ y queremos enumerar solo algunas:

-Por haber desmantelado el programa de Festivales Nacionales, atacando injusta y arbitrariamente a los festivales de cine de todas las regiones de Argentina, poniendo en peligro la continuidad de los mismos.

-Por haber dispuesto de manera solitaria —sin diálogo alguno y contra todas nuestras recomendaciones y pedidos públicos— la Resolución RESOL-2020-666-APN-INCAA#MC que determina el cierre del programa de festivales nacionales y su provincialización presupuestaria inconsulta, inaplicable, desfinanciada y falaz.

-Por haber cerrado las puertas de CINE.AR a los festivales argentinos, siendo una herramienta indispensable en plena pandemia para llegar a las audiencias.

-Por incumplir la Ley de Cine atentando directamente contra la exhibición, destruyendo una política cultural en apoyo de la exhibición y formación de audiencias en un cine diverso y plural. Aquí sumamos también el desamparo total en el que se encuentran los Espacios INCAA de todo el país.

-Por haber recortado los presupuestos aprobados, preventivados y ya ejecutados durante el año 2020, dejando a los festivales librados a su suerte para hacer honor a los compromisos contraídos.

-Por delegar funciones propias del INCAA, trasvasándolas a las provincias sin políticas claras ni regulaciones que garanticen la continuidad y el mantenimiento de los apoyos preexistentes. Ténganse en cuenta que la gestión nunca mostró siquiera un boceto de proyecto superador porque, básicamente, no hay proyecto.

-Porque el “federalismo” de Puenzo y Battle significó desentenderse de los festivales nacionales de cine, desligando al INCAA de su deber como garante de la exhibición y de la diversidad cultural que nuestro sector expresa.

-Porque 2020 resultó presupuestariamente desastroso (no por la pandemia) sino por “mala praxis”, a tal punto que las presentaciones de apoyo para la realización de más de 70 festivales de cine de la Argentina está hoy totalmente paralizada para 2021 ​sin vistas a que ni el INCAA ni las provincias puedan activar un programa efectivo y eficaz como el que Puenzo acaba de desmantelar.

-Porque para nosotrxs, federalismo es sostener y fomentar el acceso a la diversidad cultural en todo el territorio —eso hacemos los festivales de cine—, y esto implica más pantallas, más cines y más festivales. ​Menos no es más.

BREVE RESUMEN DE LA REALIDAD DE LOS FESTIVALES ARGENTINOS

Teníamos un sistema de apoyo a Festivales de Cine imperfecto, presupuestariamente muy inferior al apoyo a festivales en muchos países latinoamericanos y muy lejos de nuestros pares europeos, pero lo teníamos; así como la esperanza de que en algún momento se iba resignificar al sector y asumir algo tan obvio como que los festivales somos parte de la actividad cinematográfica integral, que somos y nos sentimos miembrxs activxs de la comunidad audiovisual, tal vez hoy los menos reconocidos pero contemplados en la Ley de Cine.

Los festivales de cine somos el ​primer escenario de los realizadores noveles, espacio de formación profesional y artística, plataforma del sector audiovisual para la exhibición y la opinión de la crítica especializada de las películas a estrenar. Somos un eslabón al principio y al final de la cadena de valor de la industria audiovisual.

Somos cultura nacional y espacio de encuentro para las comunidades que nos habitan. Y también somos industria. No existe antecedente de países con una cinematografía fuerte en la cual no se apoye a los festivales de cine.

Donde usted Sr. Puenzo ve privilegios, nosotros vemos derechos conquistados, donde usted vé números, nosotros vemos el acceso a la diversidad cultural para las distintas comunidades: estamos defendiendo a decenas de miles de espectadores que merecen acceso al cine, al diálogo con lxs cineastas, lxs técnicxs y lxs productorxs.

Estamos defendiendo hace décadas y en la praxis (no mediáticamente) un país federal en serio, diverso y popular de verdad, en el cual el cine sea una herramienta de cambio y de inclusión.

Estamos defendiendo la posibilidad de que miles de niñes de las escuelas de la Patria vayan a un sala de cine por primera vez, labor que encaran desinteresadamente la mayoría de los festivales de cine.

Estamos defendiendo nuestro trabajo porque entendemos que llevamos el cine adonde el mercado no lo lleva​, celebrando el encuentro entre autorxs, obras y sus públicos.

Los festivales en Argentina somos un modelo virtuoso en el mundo​. Han sido reconocidos por la UNESCO y hasta han sido la génesis de Institutos de Cine provinciales, hoy modelos de federalismo, regionalismo y descentralización.

Esos laureles (palmarés) que se ven en los afiches de los films, y que ayudan a tomar la decisión de ver una película con confianza, son reconocimientos posibles porque hay un equipo de trabajadorxs profesionales y en formación, que reman contra viento y marea para que un público y un jurado les den una caricia a quienes construyen historias y creen en el arte como herramienta para construir una sociedad mejor. Esos “laureles” dialogan con otros, en otros idiomas, en otros países, y llenan de prestigio el trabajo de realizadorxs, productorxs y distribuidorxs;

Nuestros festivales un día empezaron, no existieron siempre, y son producto de muchos hacedores culturales que trabajan para que sea posible, junto a políticas públicas serias y continuas.

Políticas culturales de un Estado que recuperamos para ​encender las chimeneas saludables de nuestra industria, no para apagar las pantallas​, para que el acceso a la diversidad cultural sea un derecho efectivo para cada unx de lxs argentinxs.

Durante años hemos trabajado para mejorar el Programa, sintiendo que para algunos funcionarios de Cultura de turno éramos un “problema” del INCAA –porque somos festivales de cine– y para algunos funcionarios de turno en el INCAA éramos un “problema” de Cultura –porque no filmamos–, como si hubiera que explicar algo tan elemental como que ​una película sin público no es una película y que el proceso de un film termina en las salas frente a las audiencias.

Tal es así que en la gestión anterior dejaron de existir más de 50 festivales de cine, y el resto nos vimos con recortes en nuestros presupuestos, trabas burocrático-administrativas y demoras imposibles en los pagos.

No solo no fuimos nunca el “problema”, sino que siempre fuimos parte de la solución. Sabiendo que los problemas reales están para ser resueltos por los funcionarios públicos, y que usted llegó al INCAA para solucionarlos, no para generarlos.

Sr. Luis Puenzo, ensimismado en sus propios espejos, no registra que en cada espacio profesional internacional en el cual se debate el futuro del cine la coincidencia es total: el cine en salas, como lo conocimos, está en un proceso de cambio a velocidad vertiginosa y los festivales somos, más que nunca en ​un escenario post pandemia, un espacio invaluable para (re)construir comunidad y sentido​.

Esto, para quienes amamos el cine, nos obliga a una fuerte responsabilidad, una toma de posición, que más que una defensa, es un salto no deseado a la ofensiva para resistir. Usted es ahora declarado una ​persona non grata porque no es una persona bienvenida en las salas de cine. Y no es bienvenido por la capacidad de daño expresado a todo un sector y eslabón de la industria audiovisual.

Y no somos el único eslabón que usted pretende recortar o reconvertir. El descontento con su mala gestión es creciente en vastos sectores de nuestra industria.

Demandamos la inmediata ANULACIÓN de la RESOL-2020-666-APN-INCAA#MC y tornar a foja cero el descalabro realizado por Puenzo y su vicepresidente Nicolás Battle con el escenario nacional de festivales.

Nos retiramos como RAFMA de la mesa de trabajo con INCAA -​-donde nada se negocia sino la muerte de los festivales de cine-​- hasta que no se genere un espacio genuino de diálogo e intercambio. No donde solo se comuniquen acciones y resoluciones ya tomadas unilateralmente con consecuencias desastrosas.

El 15 de diciembre estábamos convocados a una mesa de “trabajo” entre los funcionarios del INCAA y las secretarías de cultura de cada provincia del país, mesa en la que RAFMA ha decidido no participar debido a que en las anteriores solo se comunicó una posición cerrada, sin voluntad de diálogo genuino y sin mostrar algún boceto siquiera del futuro del programa.

Les exigimos sus renuncias, porque desconocemos vuestra legitimidad para tomar decisiones en pos de la soberanía audiovisual y cultural de nuestra patria. ​Porque no queremos tener que elegir cuáles festivales siguen en pie y cuáles no.

Nosotrxs seguiremos trabajando para construir audiencias, seguir llevando a las infancias y juventudes de las escuelas al cine, conectando a los cines y cineastas nacionales e internacionales, formando públicos diversos y plurales, impulsando a lxs cineastas y festejando el encuentro entre autorxs y espectadorxs.

Y porque pese a sus intervenciones desacertadas, tardías e ineficaces en el INCAA seguimos siendo parte de eso que en el mundo es llamado ​el cine argentino​, y estamos muy orgullosxs por ello.

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