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CALIGARI

¿Qué hago en este mundo tan visual?  (2020), de Manuel Embalse

Audio y agua

Por Candelaria Carreño

El ojo es un órgano visual que percibe la luz y la convierte en impulsos electroquímicos que viajan a través de neuronas por el nervio óptico. Siri brinda esta información, interpelada por Zeze. El celular, con asistente tecnológico de por medio, es el nexo entre Zeze y el mundo virtual. ¿Pero si no tienes ojos, cómo ves? insiste. Buena pregunta, agrega Siri; a este punto pretende arribar, entre otras cuestiones, ¿Qué hago en este mundo tan visual? (Manuel Embalse, 2020), una película dentro de otra película. Zeze Fassmor, su protagonista, es performer, poeta, gestor cultural. Perdió su vista cuatro años antes de que el rodaje del largometraje documental se llevará a cabo. Cómo vivir en un mundo plasmado de imágenes, qué hacer en un mundo sobreexplotado por lo visual, cuando justamente lo que se pierde, es el sentido de la vista. Quizás sacar fotos, bailar, filmar una película, y sobre todo, cuestionar los dispositivos y los medios técnicos. 

La mayor parte del relato se construye a través de las imágenes que Zeze filma en su celular, pero también del equipo de rodaje, que lo acompaña con la cámara a visitar las Cataratas del Iguazú. Ese es el puntapié inicial de la película, el relato del protagonista imaginando y pensando en las gigantescas caídas de agua misioneras, representadas en diferentes soportes, ya sea mediante la oralidad y también en el dibujo. Coherente con el contenido, el documental no es un simple retrato de Zeze mientras realiza esta travesía, sino un acercamiento afectivo que no deja de reflexionar sobre el medio técnico, pero también sobre la imagen en sí misma. Marca registrada de la productora Antes Muerto Cine, la elección de imágenes que rompen con la mimesis figurativa, para ahondar en la experimentación visual, acrecientan la reflexión, acompañada de esta especie de charla cyborg y tecnosófica –las citas a la mitología griega acompañan los sentires y pensares del proceso de pérdida de la visión– que Zeze mantiene con Siri, la asistente virtual, que se anima a anunciar un fin del mundo con fecha y hora específica. 

Si las imágenes abundan ¿Cómo detenerse en un mundo sobreexplotado de visión, frente a alguien que hoy se vale de otros sentidos para “observar” lo que lo rodea? En este punto, la reconstrucción y dedicación del trabajo sonoro del largometraje es otra de las claves para abordar los límites de la visión y de la mirada. El sonido, construido por capas, superpoblado, amplifica los planos filmados en el Parque Nacional Iguazú, y da cuenta de la potencia sonora que completa la sinfonía, donde se ve a través de los oídos. Los pájaros son los músicos más grandes del planeta, narra Siri. Del relato sonoro se desprende, primordialmente, la relación sujeto-naturaleza como una de las ramas temáticas que crecen por debajo del relato principal, pulsando constantemente entre imagen y sonido. Una performance solitaria al ritmo del bastón blanco, filmada en un ángulo alto con cámara fija, en medio del anfiteatro Ramón Ayala, donde a lo lejos se escucha el rumiar del río; visitas a represas que logran duplicar la fuerza de las mismas Cataratas; el bullicio insoportable del público, que no puede callarse ante la bruma ensordecedora de La Garganta del Diablo. Algunos de los ejemplos en que se hace presente la instancia de todo aquello relacionado a  lo post del paisaje (industria e intervención del hombre) donde el binomio sujeto-naturaleza traspasa el relato principal pero continúa rondando alrededor de la problemática imagen y mirada. 

La analogía entre lo acuático y la ceguera se hacen presentes en palabras de Zeze, cuando nombra los cinco ríos mitológicos griegos que deben atravesarse para llegar a destino. Sus palabras resuenan en las imágenes, especialmente en la secuencia hacia el final de la película, donde, en una plano general, de espaldas y solo ante la inmensidad del agua que cae, podemos imaginarlo traspasando ese camino acuoso, bailando y de frente a los ríos que lo esperan. Tal vez arribamos a esta conclusión debido a que una de las características de Qué hago en este mundo tan visual, largometraje que puede describirse como una especie de diálogo amoroso y respetuoso mediante imágenes entre Zeze Fassmor y Manuel Embalse, es alejarse de una intención misericordiosa o compasiva ante la falta de visión; por el contrario, allí donde está la falta, redobla la apuesta para hacernos ver los límites propios de los dispositivos y la mirada. 

Titulo: ¿Qué hago en este mundo tan visual?

Año: 2022

País: Argentina

Director: Manuel Embalse