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Pedro Costa: “La mayoría de los directores presentes en esta Mostra no cree en el valor del cine”, tras recibir el Premio Robert Bresson en Venecia
6 de septiembre · 2026

El cineasta portugués Pedro Costa recibió este viernes el XXVII Premio Robert Bresson durante la 83ª edición de la Mostra de Venecia, en reconocimiento a una trayectoria cinematográfica marcada por el rigor formal, la exploración de comunidades marginadas y una concepción del cine como herramienta de confrontación con la realidad.

La ceremonia tuvo lugar en la Sala Tropicana 1 del Italian Pavilion y contó con la presencia de representantes de la Iglesia, autoridades italianas y portuguesas y responsables de la Mostra. Instituido en 1999 y entregado por primera vez en 2000, el Premio Robert Bresson distingue cada año a un director que haya ofrecido “una experiencia, significativa por su sinceridad e intensidad, del difícil camino en busca del significado espiritual de nuestra vida”. Promovido por la Fondazione Ente dello Spettacolo y la Rivista del Cinematografo, con la participación de los Dicasterios para la Cultura y la Educación y para la Comunicación, es el único premio cinematográfico del mundo atribuido por la Santa Sede y forma parte de los reconocimientos colaterales de la Mostra de Venecia. “Es realmente conmovedor recibir un premio que lleva el nombre de una persona extremadamente importante para todos nosotros, los directores”, señaló Costa al recibir el reconocimiento. “Cuando me comunicaron que me lo iban a conceder, lo primero que pensé fue que no lo merecía”.

El jurado destacó en su motivación que, a lo largo de más de tres décadas de trabajo, Costa “ha quitado del cine todo lo que era superfluo: luces, travellings, música, actuación”. Según la institución, el realizador portugués heredó “el rigor ético de Robert Bresson” para transformarlo en una forma de humanidad desarrollada “en las casas oscuras de un barrio demolido, entre los hombres y mujeres olvidados por la Historia”. La motivación subraya además que su cine no busca consolar ni redimir, sino apostar por “el tiempo, el rostro, la luz sobrevivida a la sombra”.

Durante la ceremonia, el presidente de la Fondazione Ente dello Spettacolo, monseñor Davide Milani, señaló que existe una diferencia entre los premios que otorgan prestigio a quien los recibe y aquellos que también contribuyen al prestigio de quien los entrega. Citando un pasaje bíblico, sostuvo: “El hierro se afila con el hierro, la amistad se afila con la mirada del otro”. Y añadió: “La mirada de la Fondazione Ente dello Spettacolo y de la Santa Sede se afila en el momento en que se posa sobre el cine de Pedro Costa”.

El director de la Mostra, Alberto Barbera, definió el premio como “un reconocimiento importantísimo” y consideró significativo que recaiga en Costa, a quien describió como un cineasta poco prolífico pero autor de un cine ambicioso y sin concesiones, capaz de internarse “en una dimensión superior de nuestra existencia”. Para Barbera, Costa trabaja en los márgenes del cine mainstream y ayuda a plantear cuestiones que “van más allá del cine mismo”. También estuvo presente la embajadora de Portugal ante la Santa Sede, Maria Amélia Maio de Paiva, quien destacó la carrera “radical” del director y su vínculo con las comunidades marginadas de la periferia de Lisboa. Según señaló, Costa transforma las rutinas locales “en arte universal” y mantiene una dedicación sin concesiones al difícil recorrido de la condición humana.

La senadora Lucia Borgonzoni, subsecretaria del Ministerio de Cultura italiano con delegación para el cine, fue la encargada de entregar el premio. Borgonzoni destacó la capacidad de Costa para utilizar las imágenes no solamente como entretenimiento sino como una vía para explorar zonas profundas del espíritu y de la experiencia humana, y señaló que su cine permite descubrir “mundos que de otro modo nunca podríamos vivir”.

Costa, que ha realizado siete largometrajes desde su debut en 1989, se encuentra actualmente trabajando en una nueva película cuyo origen se encuentra en As filhas do fogo, el cortometraje que presentó en Cannes en 2023. Las tres cantantes que protagonizan aquel trabajo regresarán en el nuevo proyecto. “Es una película muy difícil, con una producción complicada”, explicó el director. “Las cantantes que aparecen en el corto son las mismas que estarán en la película. Es un proyecto que va más allá del cine, centrado sobre todo en la música, y si con el cine todavía podemos jugar con la música, con ella es imposible hacerlo”.

Preguntado por aquello que todavía impulsa a hacer y ver películas, Costa reivindicó una concepción del cine basada en la posibilidad de acercarse a aquello que permanece distante o misterioso. “La vocación del cine siempre ha sido esta: intentar descubrir, comprender algo misterioso del ser humano, del mundo o de una comunidad, como intento hacer yo, y tratar ese tema a través de la imagen y el sonido”, afirmó.

El realizador mencionó como referentes a Robert Bresson, Luis Buñuel, Manoel de Oliveira y Aki Kaurismäki, entre otros, y sostuvo que sus películas permiten también descubrir aspectos de uno mismo. “Podemos aprender muchas cosas viendo las películas de Bresson, Buñuel, de Oliveira, Kaurismäki; también podemos descubrir mucho de nosotros mismos. A veces nos encontramos dentro de nuestro propio retrato, incluso si es horrible o duro, pero sigue siendo nuestro retrato”.

Sin embargo, fue al hablar del estado actual del cine cuando Costa adoptó el tono más crítico de su intervención. “El mundo de hoy no lo entiendo y nunca lo entenderé”, afirmó. “Todavía hay buenas películas, algunas magníficas, pocas, por supuesto, pero la distancia entre el espíritu y la materia aumenta cada vez más”. El director recurrió entonces al escritor italiano Cesare Pavese para explicar su propia posición frente al presente: “Pavese decía que ‘hay quien está de este lado y quien está del otro’. Yo estoy de este lado y eso nunca cambiará”.

Para Costa, uno de los problemas centrales reside en la ausencia de posiciones claras por parte de quienes hacen cine. “El problema es que hay personas que ni siquiera hacen el esfuerzo de comprender que hay posiciones que tomar”, sostuvo. Y fue todavía más contundente al referirse a la Mostra: “La mayoría de los directores presentes en este festival no cree en el valor del cine”.

Costa cuestionó así una concepción del cine reducida a la producción y circulación de películas: “El cine no consiste simplemente en hacer una película, reunir un equipo y llevarla por los festivales. El cine es otra cosa, es el arte de la revuelta”. En ese sentido, el cineasta vinculó la capacidad de rebelión del cine con las nuevas generaciones: “Hay muchos jóvenes enfadados. El cine también es un arte de la juventud”. Y cerró su intervención con una definición tajante de aquello que, para él, mantiene viva la forma cinematográfica: “Cuando el cine deja de confrontarse con la realidad, o se niega a verla, ya no es cine, deja de existir”.

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