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CALIGARI

O Fumo Do Fogo (2023), de Daryna Mamaisur

“Expatriación”

Por David Sebastian Rodriguez

 

Sería una impostura escribir reflexiones sobre un cortometraje que narra el exilio de una joven mujer ucraniana sin adentrarse en los dolores que provoca dejar la tierra donde nació. Ese dolor incontenible transforma a cada migrante de una manera inexplicable porque lo desprende de sus tradiciones y de sus costumbres aunque las lleve encima hasta los últimos días de su vida. Sabemos que el siglo XX ha sido escandalosamente sangriento, siniestro y totalitario; basta leer a Hobsbawn, a Badiou, a Arendt para dar cuenta de las tragedias que hemos heredado. Una bandada de ingenuos creyó que una nueva etapa se iniciaría después de la caída del muro de Berlín. Por cada kilómetro de cemento que caía sobre terreno europeo, los rudimentos de aquellas fuerzas siniestras se replegaban desesperadas para regresar a la contienda bélica cuanto antes. Así, la depredación, el fraude y el robo abrieron las puertas del siglo XXI anunciando nuevas tragedias disimuladas con los brillos de las democracias liberales.  Entonces, la guerra por otros medios tomó dimensiones extraordinariamente poco visibles, pero tan letales como sus antecesoras profundizando las heridas del pasado.

 

Mark Fisher hizo famosa la frase sobre la supervivencia del capitalismo por encima de la especie humana y hasta ahora sigue sonando con fuerza porque el contexto mundial no permite ampliar las fronteras de lo imposible. Sin embargo, esa impotencia contenida puede contribuir a la generación de una caudal de melancolía que irrumpa en el mundo de los comunes como potencia. El cortometraje de la directora ucraniana Daryna Mamaisur parece estar enterado del desvío, del desfasaje que la lengua puede provocar dentro de la dimensión multipolar del arte.  Roland Barthes nos ayuda a preguntarnos cómo, en qué condiciones y según qué operaciones un discurso puede desprenderse de todo querer – asir. El poder,  si se lo concibe de forma múltiple, convive en cada fragmento de la vida incluso en los discursos que nacen al calor de su resistencia. Por ese motivo, en su lección inaugural en el College de France, Barthes cree que la manera de contener la perpetuidad del poder (su condición fascista) en la sociedad es hacer trampas con la lengua, hacerle trampa con y desde ella. De ese modo parece entenderlo Mamaisur porque si se busca lo invisible en lo visible del cortometraje, puede descubrirse el montaje de una pluralidad de tiempos heterogéneos. Acontece una ira que no puede narrarse del todo porque en su voz, en su intento por salvar su humanidad, lleva consigo la desgracia de millones de migrantes y también la esperanza de la búsqueda de un sitio seguro para poder ser acogida. El trabajo de Mamaisur no es simplemente la historia de una migrante, es también un programa para evocar a la unión de los comunes. Una posibilidad para volver a enraizar en otros terrenos para no darle tregua a la destrucción de la vida, una chance para acortar los espacios entre los millones de hombres y mujeres que huyen del horror, del peligro, de la guerra total.

 

En la dificultad de decir otra lengua, Mamaisur deja entrever las consecuencias que el exilio ha dejado en su propio cuerpo que son, según sus palabras, irreparables.

Titulo: O Fumo Do Fogo

Año: 2023

País: Portugal

Director: Daryna Mamaisur