"No se puede exigir a los cineastas responder a todas las cuestiones políticas". Comunicado de la Berlinale tras la polémicas

El Festival Internacional de Cine de Berlín (Berlinale) difundió un extenso comunicado firmado por su directora, Tricia Tuttle, en medio de la creciente controversia política que rodea a la edición actual del certamen. La organización calificó la situación como una “tormenta mediática” y defendió que no se debe esperar que los artistas se pronuncien sobre cada cuestión política.

La nota, enviada el sábado por la noche, llega tras varios días de críticas dirigidas a invitados y participantes del festival por sus comentarios —o la falta de ellos— sobre temas políticos. La polémica se desató especialmente durante la conferencia de prensa inaugural del jurado.

Consultado por el conflicto en Gaza, el presidente del jurado, el cineasta Wim Wenders, respondió que “tenemos que mantenernos fuera de la política porque si hacemos películas deliberadamente políticas, entramos en el campo de la política”. Sus declaraciones provocaron un rechazo inmediato en redes sociales.

El debate escaló cuando la autora india Arundhati Roy anunció que se retiraba del festival en señal de protesta por los comentarios. Posteriormente, otras figuras presentes en la Berlinale también quedaron bajo escrutinio. Tanto Michelle Yeoh como Neil Patrick Harris recibieron críticas en línea por sus respuestas ante preguntas sobre política y el auge del fascismo; Harris, en particular, fue cuestionado por afirmar que estaba interesado en realizar proyectos “apolíticos”.

En su comunicado, la dirección del festival defendió la diversidad de posturas dentro del ámbito cultural y subrayó que la Berlinale busca ser un espacio para el cine y el intercambio artístico, no un foro obligatorio de posicionamientos políticos. Según Tuttle, exigir a cineastas e intérpretes que se pronuncien públicamente sobre cada conflicto global puede desvirtuar el propósito del evento y generar presiones indebidas sobre los participantes.

Comunicado completo: 

La gente ha reclamado libertad de expresión en la Berlinale. La libertad de expresión está ocurriendo en la Berlinale. Pero cada vez más se espera que los cineastas respondan a cualquier pregunta que se les formule. Se los critica si no responden. Se los critica si responden y no nos gusta lo que dicen. Se los critica si no pueden condensar pensamientos complejos en una breve frase cuando se les pone un micrófono delante, cuando pensaban que estaban hablando de otra cosa.

Es difícil ver cómo la Berlinale y los cientos de cineastas y personas que trabajan en este festival se reducen a algo que no siempre reconocemos en el discurso en línea y en los medios. Durante los próximos diez días en la Berlinale, los cineastas hablan constantemente. Hablan a través de sus obras. Hablan sobre sus obras. Hablan, a veces, sobre geopolítica que puede o no estar relacionada con sus películas. Es un festival grande y complejo. Un festival que la gente valora de muchas maneras diferentes y por muchas razones.

Hay 278 películas en el programa de este año. Ofrecen muchas perspectivas. Hay filmes sobre genocidio, sobre violencia sexual en la guerra, sobre corrupción, sobre violencia patriarcal, sobre colonialismo o sobre el abuso del poder estatal. Hay cineastas aquí que han sufrido violencia y genocidio en sus vidas, que pueden enfrentar prisión, exilio e incluso la muerte por las obras que han hecho o por las posturas que han adoptado. Vienen a Berlín y comparten su trabajo con valentía. Esto está ocurriendo ahora. ¿Estamos amplificando lo suficiente esas voces?

También hay cineastas que llegan a la Berlinale con otros objetivos políticos: preguntarse cómo podemos hablar del arte como arte y cómo mantener vivas las salas de cine para que el cine independiente siga teniendo un lugar donde ser visto y discutido. En un entorno mediático dominado por la crisis, queda menos espacio para una conversación seria sobre cine o cultura, a menos que también pueda integrarse en la agenda informativa.

Algunas películas expresan una política con “p” minúscula: examinan el poder en la vida cotidiana, quién y qué es visible o invisible, incluido o excluido. Otras se relacionan con la Política con “P” mayúscula: gobiernos, políticas estatales, instituciones de poder y justicia. Esta es una elección. Hablarle al poder ocurre de formas visibles y, a veces, de maneras más silenciosas y personales. A lo largo de la historia de la Berlinale, muchos artistas han puesto los derechos humanos en el centro de su trabajo. Otros han hecho películas que vemos como actos políticos silenciosamente radicales, que se centran en pequeños y frágiles momentos de cuidado, belleza o amor, o en personas invisibles para la mayoría de nosotros, personas que están solas. Nos ayudan a conectar con nuestra humanidad compartida a través de sus películas. Y en un mundo roto, eso es valioso.

Lo que une a muchos de estos cineastas en la Berlinale es un profundo respeto por la dignidad humana. No creemos que haya un cineasta que proyecte en este festival que sea indiferente a lo que ocurre en el mundo, que no se tome en serio los derechos, las vidas y el inmenso sufrimiento de las personas en Gaza y Cisjordania, en la República Democrática del Congo, en Sudán, en Irán, en Ucrania, en Minneapolis y en un número aterrador de lugares.

Los artistas son libres de ejercer su derecho a la libertad de expresión de la manera que elijan. No debería esperarse que los artistas comenten todos los debates más amplios sobre las prácticas pasadas o actuales de un festival sobre las que no tienen control. Tampoco debería esperarse que se pronuncien sobre cada cuestión política que se les plantee, a menos que así lo deseen.

Seguimos haciendo este trabajo porque amamos el cine, pero también porque esperamos y creemos que ver películas puede cambiar las cosas, aunque sea con el lento desplazamiento de cambiar a las personas, un corazón o una mente a la vez.

Agradecemos a nuestro equipo, invitados, jurados, cineastas y a todos los demás que participan en la Berlinale por mantener la cabeza fría en tiempos acalorados.

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CARTELERA MARZO: