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CALIGARI

Negu hurbilak (2023), de Colectivo Negu

“Huir dejando huellas”

Por Lucía Roitbarg

 

El film, de claras intenciones políticas, relata la huída de una joven durante el conflicto con ETA, quien debe alojarse y esconderse en un pueblo de Navarra, una zona desolada y rural cerca de la frontera con Francia, para poder huir.  

 

Como espectadores nos enteramos de lo que se está viviendo en el país a través de la radio que escuchan los personajes que ayudan a esta joven a escapar: ETA anuncia el cese definitivo de su lucha armada en el 2011. Este es uno de los recursos narrativos que intentan decir que a veces la mejor manera de mostrar es no mostrando. Porque Negu Hurbilac no tiene ninguna escena donde el conflicto bélico esté presente, simplemente estamos siendo testigos de las huellas que estos escenarios van dejando en los lugares y en sus habitantes. En este caso, una joven que debe alejarse de su familia y ciudad para poder escapar de la persecución política. Pero la película tampoco elige narrar el peligro, o al menos, si lo hace, ese peligro apenas está insinuado: cuando nos muestran de qué manera las personas que la ayudan tratan de esconderla por las noches y en silencio. 

 

Avanzada media hora de la película, sabemos que este personaje necesita llegar a algún lado para poder estar a salvo. Pero no parece fácil de lograr, por más cercano que parezca a la vista. La palabra “esperar” en cambio se termina convirtiendo en el leit motiv de esta historia. Ella le pregunta a los hombres que la ayudan “¿Y ahora qué hacemos?” y la respuesta siempre es “esperar”. El detenimiento del tiempo es otra de las lecturas posibles que permite construir la película. Ella espera y el tiempo igual no pasa, porque tampoco sabemos muy bien qué espera o hasta cuándo deberá hacerlo. La protagonista no desespera como bien podría pensarse, pero la imposibilidad de saber la va tornando una persona diferente, alguien que simplemente no sabe qué le va a pasar: si volverá a ver a su familia, si logrará cruzar la frontera, si alguien la encontrará. ¿Habrá más como ella? Seguramente sí. Personas que en la huída y en la espera armaron, sin desearlo así, su destino.

 

No es posible para los espectadores que no sienten muy cercana la situación política de estos países generar un diálogo un poco más profundo con Negu Hurbilac. Quizás entender un poco acerca de la joven y sus deseos o motivaciones se torna necesario: es complejo intuir cómo es que una chica que parece algo indefensa debe inevitablemente vivir esta vida de fugitiva como si hubiera hecho algo muy malo. Sin necesidad de desviar los sentidos quizás no hubiera sido desacertado contar o mostrar un poco más de ella para permitir un acercamiento al personaje y su historia. Hay mucho silencio en el relato, como si muchas partes de la historia se dieran por sobreentendidas. Por eso, sin necesidad de explicitar sentidos, tal vez era posible ir viviendo con ella esta desolación y angustia  pero con algunas palabras que ayuden a simbolizar al tema de la película.

 

A pesar de esta distancia, que es lógicamente la propuesta estética e ideológica de los realizadores, es interesante poder acceder a un cine que se atreve a dar nuevas miradas sobre un conflicto que marcó y sigue marcando a muchas personas. Permite pensar en el tiempo de esperar, ese limbo existencial, en el que la protagonista no puede más que estar inactiva o “desactivada”. Pero también este tipo de películas dejan la puerta abierta para seguir reflexionando sobre la historia de estos países que, aunque ya sin armas, mantienen una historia difícil de ser narrada.

Titulo: Negu hurbilak

Año: 2023

País: España

Director: Colectivo Negu