“Una obra para Iniciados pero no para snobs”

Por Sebastián Francisco Maydana.

Sobre una de sus primeras películas, Werner Herzog cuenta lo siguiente: “Fata Morgana significa espejismo. La primera escena de la película está compuesta por ocho tomas de ocho aviones diferentes que aterrizan uno después del otro. Yo estaba convencido de que aquellos espectadores que, llegado el sexto o el séptimo aterrizaje, siguieran viendo la película se quedarían hasta el final. La escena inicial selecciona a los espectadores, es una especie de filtro”. Edgardo Cozarinsky, celoso de sus espectadores, decide comenzar su Medium con un plano fijo de Margarita Fernández tocando una pieza de Brahms en el piano de su casa. Es un rito de pasaje de diez minutos en los que se selecciona al espectador, una introducción a una obra para Iniciados pero no para snobs.

Por otro lado, qué mejor introducción a la vida de una artista que su arte. Y a la vez, su vida es más que el piano. Son los diez años que pasó intentando ser otra persona, las performances y happenings de los 60s y 70s, el exilio europeo donde conoció el circo y a Cozarinsky, y donde fundó el Grupo de Acción Instrumental, que como su nombre indica fue un intento de intervenir en la cultura contemporánea y futura mediante la música culta.

Medium es, como su subtítulo lo indica, un retrato. El de Margarita Fernández. Pero su aproximación no es la de un observador que trata de averiguar de qué se trata la vida del retratado, sino la de un pintor que la conoce muy bien, que la estudió en innumerables bocetos y está listo para traducir esas ideas y conceptos al lienzo. O a la película. Cozarinsky conoce los lugares que frecuenta, sus modismos, los colores que le son propios, su ritmo, y dota a su documental de todo eso de forma que si se suprimieran todos los planos en que la pianista aparece en cuadro, seguiría siendo un retrato de ella.

La diferencia entre un retrato en óleo y uno en celuloide es el movimiento. Margarita está en movimiento, pasados sus noventa años. Sigue tocando música, sigue produciendo, enseñando, actuando. De la misma forma que Cozarinsky, a quien diagnosticaron con un cáncer que creyeron terminal en 1999, se dedicó a partir de ese momento a producir febrilmente los libros y las películas que tenía en la cabeza. Esa segunda vitalidad, reconocible al minuto en observador y observada, está presente a lo largo de toda la película en la pasión con que Margarita habla de Brahms, pero también aquella con que la cámara se involucra en sus proyectos.

La figura de Brahms es central en el documental, es el prisma que amplifica y distribuye los haces de la historia de la pianista. Es el apasionamiento indeleble que marcó su vida desde la primera pieza que tocó, el que determinó en parte su camino. La otra parte la determinó la política de la segunda parte del siglo XX, que en los países periféricos estuvo marcada por las intervenciones militares de propios y ajenos. Cozarinsky se acerca con ternura a ese personaje, pero también con la distancia que produce la admiración. Lo hace a través de su música, de sus relaciones, de recuerdos, respetando ese aura inaccesible de alguien cuyo paso por el mundo marcó para siempre la cultura de su tiempo.

Titulo: Medium

Año: 2020

País: Argentina

Director: Edgardo Cozarinsky

 
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