“Se hace camino al andar”

Por Lucía Roitbarg.

Luz distante del argentino Santiago Reale, cortometraje en competencia argentina, es la primera entrega de una película en cuatro partes enmarcada en un mundo distópico. En este sentido, quizás como todas las propuestas que trabajan sobre esta temática apocalíptica, abre la posibilidad de la mirada de la sociedad sobre sí misma. Para lograr esto, Reale crea un cuadro intimista sobre una atmósfera en decadencia, para que el espectador pueda ir mirando el mundo como lo hacen sus dos personajes: con cierta rebeldía, con reflexión, con nostalgia y, aunque más oculto, con un fuerte deseo porque las cosas cambien y empiece a ser posible una nueva sociedad.

Hay algo de lo distópico que ya no resulta tan lejano como antes. Si bien cada artista tiene su propia visión sobre este futuro donde las sociedades como la conocemos hoy tienden a desaparecer, las representaciones empiezan a ser más familiares que antes y el espectador puede reconocer más rápido el universo de esa ficción. Por eso es que quizás, las imágenes que propone Reale en Luz distante parece que ya las vimos: el desierto y la falta de agua nos recuerdan a un clásico de los 80 como Mad Max. Dos personas transitando solas una ruta con el objetivo de sobrevivir es otra línea narrativa ya transitada en otros films (por nombrar un ejemplo argentino cercano, Tóxico de Ariel Martínez Herrera tiene a sus dos protagonistas en esta misión). La diferencia y particularidad de este film en relación a aquellos es que Reale no hace demasiado foco en el tema de la supervivencia, sino que prefiere trabajar en la relación que este contexto determina en sus dos personajes principales, Gusano y Henry. Dos seres que, si bien viven en un contexto adverso, no parecen derrotados, asustados, o desesperanzados, sino todo lo contrario: el deseo de estar juntxs y atravesar esa adversidad es la base de su subsistir cotidiano. Luego, avanzado el film, nos enteramos que hay algo más que los motiva: encontrar lo que llaman luz distante, o el lugar que podría ser el pase a “otra dimensión”.

Como Luz distante es la primera parte de un largometraje dividido en cuatro , no es mucho más lo que podemos saber, pero sí entendemos que hay una misión u objetivo que Gusano y Henry llevarán adelante en los siguiente capítulos. Esto no significa que el cortometraje de Reale esté inconcluso, ya que el ritmo de la película está principalmente marcado por el deambular de ellos dos: diálogos sobre el pasado, lecturas sobre la tiranía de lo binario, ideas y anhelos sobre el mundo por venir, una voz en off relatando pensamientos o complementando partes de la historia y hasta un pequeño momento de intimidad entre los dos. La incertidumbre y la necesidad de vivir el presente es una sensibilidad que se intenta transmitir desde el comienzo y por eso no resulta extraño que el final parezca tener sentido.

En este primer capítulo Reale construye un universo, una atmósfera, y la elocuencia de esas imágenes facilita el acceso a la película. En cuanto a los personajes, que se definen por su deambular y pensamientos erráticos más que por acciones concretas, se tornan por momentos un tanto monótonos. Los pocos encuentros con otros seres quedan demasiado inconclusos, y si bien, como en las clásicas road movies, la aparición de cada uno de ellos parecen tener un sentido, la construcción de esos personajes resulta un tanto pobre y no permiten otorgarle un poco más de dinamismo al relato. Aún así, Luz distante tiene algo prometedor y, si bien fue filmado previo a la pandemia, el tema propuesto es más que pertinente y eso lo hace aún más interesante.

Titulo: Luz distante – Capítulo 1 – Les desventurades

Año: 2020

País: Argentina

Director: Santiago Reale

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