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Invention – MALBA Cine
“El sueño de un pájaro, la memoria de una ciudad

Por Fernando Bertucci

Un sueño incompleto, anotado en un diario y casi olvidado, puede ser el punto de partida para abrir un territorio inesperado. Así comienza la deriva que impulsa a Julián Galay a internarse en museos desiertos, laboratorios silenciosos y calles saturadas de ruidos. Lo que inicia como la reconstrucción de un recuerdo se expande en una pesquisa que mezcla ciencia y poesía, explorando las huellas que la vida animal deja en nuestra memoria y en nuestros paisajes urbanos. Lo fascinante de esta deriva es su forma: lejos de seguir un hilo narrativo cerrado, se alimenta de encuentros. Un loro que parece conversar con un perro invisible, un mono que se incomoda ante el rugido de los autos, un investigador que intenta escuchar los sueños de los pájaros: cada escena suma capas a un mapa sensorial donde lo diminuto y lo monumental se entrecruzan.

Galay no se limita a observar; invita a escuchar. La ciudad de Buenos Aires se convierte en un espacio de resonancias: al zumbido constante del tráfico se superponen los cantos de aves y los ecos de corredores vacíos de un museo de historia natural abandonado. La banda sonora, compuesta por el propio realizador junto a colegas y colaboradores, funciona como un tejido que sostiene el vaivén entre caos y quietud. En este entrelazado, la idea de memoria adquiere nuevas formas: es tanto archivo como ruido, tanto texto como canto.

Los científicos que aparecen frente a cámara aportan pistas, pero no ofrecen respuestas definitivas. Son parte de un experimento mayor: un film que se pregunta cómo mirar a los animales sin domesticarlos en categorías fijas, cómo escuchar sus silencios y fugas. Los subtítulos, que sustituyen a la voz en off, surgen como fragmentos de diario, consignas, pensamientos sueltos. Se leen rápido, casi como mensajes clandestinos que se cuelan entre los planos. A medida que avanza, la estructura ensayística se relaja. El registro deviene más íntimo, casi confesional: se filtran grabaciones caseras, anotaciones filmadas al pasar, apuntes que Galay colecciona sin la pretensión de cerrar un discurso. Esa apertura es uno de los mayores aciertos de la propuesta: no explicar, sino exponer, dejar vibrar la pregunta.

En lugar de imponer un relato sobre la relación entre humanos y animales, el film ofrece un espacio para la sorpresa. El asombro de constatar que, entre autopistas y techos de zinc, aún hay criaturas que rehúyen nuestros intentos de control. El cruce, entonces, no es solo entre especies, sino entre escalas: el murmullo de un insecto resuena junto a la estridencia de un avión que atraviesa la pantalla y ahoga toda conversación. Quizás ahí resida el verdadero corazón de esta obra: en recordar que soñar, como mirar pájaros o anotar frases sueltas en un cuaderno, sigue siendo una forma de resistencia. Que perseguir un sueño ajeno puede llevarnos a habitar otros, compartidos con criaturas que, sin pedir permiso, siguen soñando a nuestro lado.

Titulo: Los cruces

Año: 2025

País: Argentina

Director: Julián Galay