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CALIGARI

Le Mal des ardents (2023), de Alice Brygo

“Para la suerte o infortunio de muchos”

Por Kiara Warmerdam

 

El cortometraje comienza con un montaje de sucesión de imágenes digitales, siendo estos primeros planos de gente que parece estar reaccionando a un hecho del cual en ningún momento veremos cual es. Las imágenes están deformadas, pareciera un efecto parecido al de un estabilizador mal hecho pero a su vez dando una sensación de somnolencia, onírico. Mediante la sucesión de estas imágenes, los rostros van variando en cuanto edad, género, etnicidad, etc. El sonido es uno de los elementos principales para la narración, siendo que es de lo más trabajado con respecto a la construcción de ésta. Los susurros, el sonido de algo que se quema, y por sobre todo una frecuencia que vibra y que parece no apagarse, como recurso de tensión, gritos que se escuchan alejados. Los rostros que se muestran varían entre gestualidades, emocionalidades, pero parecen plantear la problemática que se desarrollará después, durante el resto del corto: los ciudadanos de París con respecto a un hecho histórico, y cómo se relacionan con esto. El sentimiento de algo que se pierde -en este caso Notre Dame-, un París que se muere, descuidado; la necesidad urgente de registrar para la historia y lo virtual, momentos como estos; y por último una especie de fascinación con respecto al hecho terrorífico.

 

Investigando sobre la realizadora Alice Brygo, aprendí que es una artista de instalaciones, lo cual le da un sentido distinto a la película, ya que en cierta forma, la puesta en escena en todo el espacio, los personajes en relación al contexto, todo se puede interpretar e incluso se podría reconstruir como una instalación en una muestra o una sala de museo. Entonces la película se puede interpretar a sí misma como una propia instalación, de hecho la lógica en la que se desplaza la “cámara” funciona como el ojo humano que recorre en el espacio la instalación artística y así se define el montaje de este corto.

 

No sé si le encuentro sentido en ir uno por uno describiendo los personajes, pero es interesante pensar que la correlación que hay entre ellos es la mencionada anteriormente. El lamento de un París deteriorado, en llamas si se quiere, y una morbosidad que en estos tiempos y más en las generaciones recientes, está intrínseca en todos nosotros. Por un lado la necesidad de registro y por otro una especie de admiración por la historia y a su vez el fin de esta. También están los personajes que no les importa, aquellos que no creen en la importancia de la Historia de una ciudad tan emblemática y que esto es un mero incendio -de estos hay en todos lados-. Entonces se genera una especie de melancolía con respecto a lo perdido, a la mismísima Notre Dame, pero a la vez una mirada obsesiva con respecto a la belleza del propio incendio y lo que representa. Hay una interacción entre dos personajes, en la que uno está sacando fotos y el otro le dice en su propia paranoia de una nación perdida que por favor no fotografíe este momento desolador, a lo que el personaje le responde que es por la Historia, que esto debe ser registrado. El otro obviamente se indigna y lo acusa de disfrutar este momento, que es el apocalipsis, etc. ¿Qué problema hay en admirar la belleza de la destrucción? No solo se pone en juego el tema de la nación sino que pensamos en Notre Dame por lo que es o era, una Iglesia. En esta época del postmodernismo es inevitable preguntarnos qué es lo que representa, ¿la muerte del pensamiento o del respeto hacia los que difieran de mí? ¿Se ha vuelto el individualismo la corriente predominante de nuestros días y por eso nos volvemos apáticos a la historia?

 

Yo estuve en Notre Dame un poco antes de que se quemara, en junio de 2018. Fuí por mi viaje de quince años, con mi mamá. Hasta el día de hoy la recuerdo como las escaleras más difíciles de subir, podrían haber sido cien como mil escalones. Pero me acuerdo que valieron la pena, pude ver las gárgolas y París desde uno de los tantos puntos altos de donde se puede observar la ciudad. Hace poco alguien que fué, me dijo que solo se puede ver desde afuera porque la están reconstruyendo, lo cual me hace pensar en que aquellos personajes que se lamentaban o aquellos incluso que se reían, no tuvieron en cuenta que la Historia siempre se reescribe y la humanidad pareciera siempre levantarse para la suerte o infortunio de muchos.

Titulo: Le mal des Ardents

Año: 2023

País: Francia

Director: Alice Brygo