“Un espacio propio”

Por Belén Paladino.

¿Cómo se habita una ciudad que no es la propia? ¿camuflarse es una forma de integrarse o de cortar amarras con la tierra que se dejó atrás? ¿cuánto tiempo debe pasar para dejar de extrañar la ciudad natal? Algunos de estos interrogantes sobrevuelan La escuela del bosque de Gonzalo Castro.

María e Isabel viven en una casa amplia con jardín, un pequeño refugio en la ciudad de Barcelona.  Madre e hija pasan sus días en una casa que, tras la separación, quedó algo grande para ellas. La casa entonces se llena de amigxs, de visitas con estadías más o menos prolongadas. Espacio donde María escucha por primera vez el dolor que su partida produjo en su hermana. Una década no es suficiente para silenciar los reproches familiares y lamentar lo no dicho. El acento español de la pequeña Isabel y sus primeros pasos en una escuela catalana, parecen movilizar a María, su hija no comparte la nacionalidad de sus padres y pronto manejará una lengua que ella misma no termina de dominar.

La añoranza, la apatía y la indecisión de María parece corresponderse con las imágenes en blanco y negro y el uso de planos estáticos. Castro apela a la síntesis y a la economía de recursos hasta que se produce un cambio sutil en María al enterarse que pronto deberán dejar la casa.  La puesta en escena también experimenta una pequeña transformación, la cámara gradualmente comienza a ponerse en movimiento y a posarse sobre detalles.

La mudanza a la casa paterna en las afueras de la ciudad parece un gesto por retornar a la raíz, por más que se siga tan lejos de la ciudad natal. La posibilidad de una escuela en el bosque, un anhelo infantil. Sin embargo, muchas de las reflexiones sobre el desarraigo y el habitar en la lejanía solo quedan expuestas a través de la palabra, el gesto se desdibuja ante cierta verborragia; la emoción ante una reflexión sobre la argentinidad que nunca encontrará una respuesta, porque probablemente no exista, porque no hay un solo modo posible de vivir y entender algo tan complejo como lo es una nacionalidad. En ese sentido, La escuela del bosque por momentos parece debatirse internamente entre dos caminos posibles: la emoción, la experimentación personal del desarraigo y la reflexión abstracta.

La escuela del bosque se centra en la búsqueda de un espacio propio, una manera de alejarse para encontrarse. Una manera personal de volver al origen.

Titulo: La escuela del bosque

Año: 2020

País: Argentina

Director: Gonzalo Castro

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