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Invention – MALBA Cine

La charla en CPH:DOX “La era de la desconfianza y la IA” analiza cómo la inteligencia artificial reconfigura la verdad

La noción de verdad, la transformación de la realidad y el impacto creciente de la inteligencia artificial en el audiovisual fueron ejes centrales de un debate que reunió a destacados especialistas durante el CPH:Conference, espacio industrial del Festival Internacional de Cine Documental de Copenhague (CPH:DOX). En un contexto marcado por la desconfianza hacia las imágenes y los relatos tradicionales, el panel dejó en claro que el documental enfrenta un momento de redefinición profunda.

La conversación, moderada por Tabitha Jackson —exdirectora del Festival de Sundance y actual responsable del Film Forum de Nueva York—, abordó desde la investigación de audiencias hasta la teoría de medios, con especial foco en el avance de los contenidos sintéticos. Según se planteó en la introducción, la verdad es hoy “cada vez más fluida, personalizada y dependiente del contexto”. A partir de ese diagnóstico, surgieron preguntas clave: si ver ya no equivale a creer, ¿cómo decide el público qué es real? ¿Qué sucede con la precisión, la verificación y el valor del servicio público en un mundo posverdad? ¿Y cómo debería el documental repensar su relevancia, su ética y su lenguaje en un ecosistema mediático atravesado por la inteligencia artificial?

Entre los panelistas estuvo el montajista y director Joe Bini, reconocido por su trabajo con Werner Herzog y Andrea Arnold. El realizador reflexionó sobre su propia trayectoria, marcada por el cruce entre ficción y documental: dijo haber “vivido en esta especie de realidad medio extraña”, en la que “el mundo del cine es una gran parte de mi realidad”. Sin embargo, fue crítico con el formato tradicional del género: “Gran parte de lo que hice son documentales de larga duración, que es una forma muy específica. Mi sensación es que en realidad no funciona la mitad de las veces. Hay formas mucho mejores de documental y mucho mejores formas de cine”.

Bini incluso puso en duda la utilidad de las categorías establecidas y planteó un cambio en la noción de autoría: “Cada vez más, la autoría tiene que ver con la persona que recibe la obra”, sostuvo, desplazando el foco del creador hacia el espectador.

Ese enfoque atraviesa su proyecto presentado en el festival, Burden of Other People’s Dreams: Chapter One – Ganymede, definido como una experiencia híbrida entre cine, lectura e instalación. En su declaración artística, el propio Bini describe la propuesta de manera provocadora: “Es una historia contada por un autor que se niega a ser autor, entonces intenta convencerte de que tú eres el autor. Lo cual es ridículo, porque claramente eres el lector. Pero luego se convierte en una película, y de repente eres un espectador. Lo cual es aún más ridículo”.

Durante el panel, el realizador profundizó sobre el dispositivo: “Es una película-libro. Tomas el iPad. Empiezas a leer. No sabes qué esperar, y eso es una parte fundamental. Me interesa el cine en vivo porque nadie sabe qué demonios es. Mi proyecto funciona en ese nivel: estás leyendo un libro durante un tiempo, luego se convierte en una película, que se mueve en lugares extraños del tiempo, y después vuelve a ser algo que lees”.

Por su parte, Sofie Hvitved, responsable de medios del Copenhagen Institute for Futures Studies, analizó cómo las nuevas generaciones están modificando su percepción de la realidad. Señaló una creciente “pérdida de control y de autoría” en un entorno donde los objetos virtuales —como los que existen en plataformas como Minecraft o Roblox— pueden resultar más atractivos que los bienes materiales.

En ese marco, propuso la idea de un futuro dominado por el “contenido líquido”: piezas que sean “dinámicas, sensibles al contexto y continuamente adaptables a plataformas, dispositivos, formatos y preferencias del usuario”. Como ejemplo, mencionó el documental Eno, de Gary Hustwit, que utiliza inteligencia artificial para editarse en tiempo real, generando una versión distinta en cada visualización. “¿Cuándo lo estático se volverá líquido y qué implicará eso?”, se preguntó hacia el final de su intervención.

El investigador independiente Sameer Padania aportó una mirada más política, al advertir que la relación con el poder es determinante en la construcción de la realidad. “Estamos en una era en la que la desinformación viene desde arriba”, afirmó. “Hay una Casa Blanca que está difundiendo material generado con inteligencia artificial. La realidad es lo que ellos quieren crear”.

El debate dejó al descubierto una tensión central: en un mundo donde la tecnología permite manipular y recrear imágenes con una precisión inédita, el documental —históricamente asociado a la verdad— debe redefinir sus herramientas, su ética y su función social. La pregunta que sobrevuela es si aún es posible distinguir entre representación y ficción, o si, como sugieren los especialistas, esa frontera ya se ha vuelto irreversiblemente difusa.