La Berlinale termina en controversia tras duros discursos sobre Gaza en su ceremonia de premiación
El cierre de la Berlinale estuvo marcado por fuertes posicionamientos políticos y un clima de alta tensión, luego de que varios ganadores utilizaran el escenario para condenar las acciones de Israel en Gaza, calificándolas como “genocidio”, y cuestionar también el rol de gobiernos occidentales.
Uno de los momentos más resonantes lo protagonizó Abdallah Alkhatib, ganador del premio a Mejor Ópera Prima por su película Chronicles From the Siege, quien apuntó tanto contra Israel como contra el gobierno alemán, al que acusó de “complicidad”.
“Estoy feliz de estar aquí para recibir este premio, pero soy palestino, así que tengo que usar este momento para hablar de Palestina”, expresó el director. “Estuve bajo mucha presión para participar en la Berlinale por una sola razón: estar aquí y decir que los palestinos serán libres y que algún día tendremos un gran festival de cine en el corazón de Gaza, en medio de otras ciudades palestinas”. Y agregó: “Nuestro festival se solidarizará con las personas que viven bajo asedio, bajo ocupación y bajo dictaduras en todo el mundo. Hablaremos de política antes que de cine. Hablaremos de resistencia antes que de arte, de libertad antes que de belleza y del ser humano antes que de la cultura; el día tan esperado está llegando”.
El discurso generó un momento incómodo en la ceremonia. La conductora Désirée Nosbusch se mostró visiblemente emocionada y protagonizó intercambios con parte del público, donde algunos asistentes manifestaron su apoyo a las críticas contra Israel y el gobierno alemán. La presentadora recordó a la audiencia y a los televidentes que las opiniones personales de los artistas no necesariamente representan la postura del festival, financiado en parte con fondos públicos, y pidió respeto a quienes interrumpían desde la sala.
Las declaraciones políticas se habían iniciado más temprano, cuando la ganadora Marie-Rose Osta denunció “un genocidio impulsado por poderes de veto y el colapso del derecho internacional”. “En realidad, los niños en Gaza, en toda Palestina y en mi Líbano no tienen superpoderes que los protejan de las bombas israelíes […] Ningún niño debería necesitar superpoderes para sobrevivir a un genocidio impulsado por poderes de veto y el colapso del derecho internacional”, afirmó.
También hubo referencias a la situación geopolítica global. El actor Tom Courtenay, premiado como mejor actor de reparto, lamentó lo que describió como que “Estados Unidos parece darle la espalda a Europa”. Por su parte, el director turco Emin Alper, ganador del Oso de Plata por Salvation, mencionó a Palestina, Turquía e Irán, y subrayó que “no están solos”.
Entre los galardonados, Sandra Hüller, distinguida como mejor actriz protagónica por Rose, agradeció a sus colegas por “decir la verdad” durante la ceremonia. La directora del festival, Tricia Tuttle, cerró la gala destacando que el certamen abraza la “complejidad” y la libertad de expresión.
El clima tenso ya se había anticipado desde el inicio de la noche. En su discurso de apertura, una visiblemente emocionada Tuttle reconoció que se trató de una edición “cargada emocionalmente”, mientras que el presidente del jurado, Wim Wenders, habló de la necesidad de diálogo, compasión y respeto, y agradeció a la directora por haber “atravesado juntos una tormenta”.
La Berlinale de este año estuvo atravesada por el debate político. Durante los diez días del festival, el conflicto en Gaza dominó las conferencias de prensa, las redes sociales y las conversaciones entre cineastas y periodistas. Tuttle describió esta edición como “emocionalmente intensa” y un verdadero “desafío”.
El clima comenzó a tensarse desde el inicio, tras la polémica generada por comentarios de Wenders en la conferencia inaugural, donde pareció sugerir que los cineastas debían mantenerse al margen de la política, aunque el sentido de sus palabras sigue siendo motivo de debate.
Ese episodio desató una seguidilla de conferencias en las que actores y directores fueron consultados por sus posiciones sobre conflictos internacionales. Más de 100 artistas —incluidas figuras como Tilda Swinton y Javier Bardem— firmaron una carta abierta cuestionando la postura del festival respecto del conflicto entre Israel y Gaza.
Ante la creciente controversia, la organización publicó un extenso comunicado a mitad de la muestra para calmar los ánimos, mientras que Tuttle defendió en varias entrevistas la labor del festival y de su jurado. Sin embargo, el cierre dejó en claro que la Berlinale vivió una de sus ediciones más politizadas y divisivas de los últimos años.