I Rarely Wake Up Dreaming (2026), de Isabelle Stever
"¿Qué significa elegir quién queremos ser cuando las circunstancias históricas empiezan a decidir por nosotros? ¿Qué ocurre con el deseo cuando la supervivencia se convierte en una preocupación cotidiana?"
Identidad en guerra
La guerra transforma el mundo visible y también modifica aquello que cada persona entiende como propio. En I Rarely Wake Up Dreaming, Isabelle Stever parte de esa transformación para construir una reflexión sobre identidad, deseo y pertenencia a partir de la historia de Olya y Oleh, una pareja ucraniana cuya vida queda atravesada por la invasión rusa. El género, el amor, las fronteras y las responsabilidades colectivas terminan formando parte de una misma experiencia. El origen del proyecto se encuentra en una historia cercana a la guionista Anna Melikova, inspirada en amigos cuya relación atravesó una transformación después de que uno de ellos iniciara su transición de género. La guerra llegó posteriormente y alteró el horizonte de aquella historia. Esa coincidencia le permite a Stever pensar dos procesos de transformación que avanzan simultáneamente. Oleh comienza una nueva etapa de su vida mientras Ucrania entra en una etapa histórica que redefine las condiciones de existencia de sus habitantes.
Oleh vive como hombre y su reconocimiento legal produce una consecuencia fundamental para la pareja: pueden casarse. El Estado aparece así como una institución capaz de reconocer una identidad y, al mismo tiempo, de imponer sobre ella nuevas obligaciones. Con la invasión, las restricciones para salir del país alcanzan a los hombres en edad militar. La identidad de Oleh adquiere entonces una dimensión política inmediata. Su documentación y su género quedan vinculados a una idea de ciudadanía. La película encuentra riqueza en esa tensión. Una transición de género significa para Oleh la posibilidad de vivir de acuerdo con su propia identidad; la guerra convierte esa identidad en una categoría administrativa, social y militar. Cada frontera expone la distancia entre la manera en que una persona se comprende y la manera en que las instituciones la clasifican. La experiencia de Oleh revela cuánto poder puede concentrarse en una palabra escrita sobre un documento.
El recorrido de la pareja hacia el oeste permite que aparezcan distintas capas de la sociedad ucraniana. La frontera concentra generaciones, valores y concepciones diferentes sobre el género y las responsabilidades individuales. El humor que aparece en determinadas situaciones acentúa el absurdo de esos encuentros y permite que la película observe las contradicciones de una sociedad que atraviesa una transformación profunda. La pertenencia europea aparece como una cuestión cultural y política, ligada también a la posibilidad de construir una sociedad donde las identidades individuales puedan encontrar reconocimiento.
Olya atraviesa un movimiento igualmente complejo. Durante años había construido su identidad desde una experiencia queer y la transición de Oleh modifica las coordenadas de su relación y de su propia percepción. El amor permanece como una experiencia viva mientras las categorías que organizaban su vínculo cambian. La película entiende el amor como una relación en movimiento, capaz de atravesar transformaciones profundas y de obligar a sus integrantes a reconsiderar aquello que creían conocer sobre sí mismos y sobre la persona que tienen al lado. La guerra intensifica esa transformación porque introduce una presión permanente sobre cada decisión. Escapar, permanecer, casarse, acompañarse, cumplir con una obligación o imaginar un futuro adquieren un peso diferente cuando el tiempo cotidiano está organizado por la amenaza. La película convierte esas decisiones en preguntas sobre la libertad. ¿Qué significa elegir quién queremos ser cuando las circunstancias históricas empiezan a decidir por nosotros? ¿Qué ocurre con el deseo cuando la supervivencia se convierte en una preocupación cotidiana?
I Rarely Wake Up Dreaming encuentra su fuerza en mantener esas preguntas abiertas dentro de una historia concreta. La guerra aparece en las conversaciones, en las noticias, en los desplazamientos y en las consecuencias que deja sobre los cuerpos y los vínculos. Su presencia transforma el espacio íntimo de la pareja y permite pensar la identidad como una construcción inseparable de las condiciones sociales que la rodean.
El resultado es una película atravesada por una idea luminosa: preservar la posibilidad de amar, desear y definir la propia identidad constituye una forma de supervivencia. Olya y Oleh intentan sostener un vínculo mientras el mundo reorganiza sus reglas. En esa tensión, Stever encuentra una imagen poderosa de la vida contemporánea: incluso bajo una amenaza histórica de enormes dimensiones, las personas continúan buscando un lugar desde el cual poder decir quiénes son, a quién aman y qué futuro desean construir.









