“¿Para qué vivís?”

Por Mecha Revuelta.

Gritt es un film protagonizado por una mujer que da nombre al mismo, Gritt es artista, joven, con ideas y proyectos, que en su búsqueda y sus intentos por sacar adelante una obra polémica y conceptual The White inflamation, una pieza que ni ella misma comprende acabadamente o sabe cómo plasmarla y ponerla en escena o explicarla claramente.

Es interesante pensar esta película de la realizadora Itonje Søimer Guttormsen en términos de la profunda interioridad personal del derrotero de la protagonista, una artista nómade y errante cuyos intentos parecen infructuosos, pero muestra que no todo proceso personal y artístico es linealmente sencillo.

El vínculo de Gritt con Lars el reconocido director de una compañía teatral del Teatro de la Crueldad (A. Artaud) es una importante clave de lectura concordando con la línea planteada por Camille Dumoulié en su texto Nietzsche y Artaud: por una ética de la crueldad, poder pensar a partir de allí la idea de crueldad como experiencia humana límite, una radicalidad que sobreviene en exceso en el devenir del personaje protagónico en este caso.

Esa misma crueldad que Gritt experimenta desde los primeros momentos del film, siguiendo la propuesta de Dumoulié; es donde se le van cerrando y frustrando posibilidades creativas y de subsistencia, hasta llegar la angustia, a la incomprensión o incluso la improductividad creativa hasta el límite de dejar fuertes signos físicos de esta en el camino.

Yendo a otro punto importante del film que es el retorno de Gritt a la naturaleza, la flora y fauna, podemos ver este gesto como un intento de recobrar la integridad de ser, se da necesariamente una reunión con aquello de lo que fue cruelmente separada fundando una experiencia de reconciliación entre naturaleza y cultura creadora.

Gritt se define a sí misma como performer en varias oportunidades durante el film, lo valioso de esa categoría es pensar que se define por las acciones realizadas por un artista o conjunto de personas en vivo o documentado, la performatividad en Gritt por ejemplo se da en las secuencias de ella en la naturaleza o bien al buscar cobijo en ciertos espacios donde en el propio actuar del cuerpo de la interprete adopta posturas y acciones destacables y de gran compromiso artístico.

Gritt en su devenir, su búsqueda artística, su introspección y auto exigencia por concretar su arte y satisfacer sus necesidades, replanteándose su proceder e incluso recurre a ayuda institucional para la que no califica y durante la película vemos que en su modo Gritt no termina de ajustarse socialmente ni acertar con sus intentos, en un ámbito donde se supone tiene amplios accesos y posibilidades.

La protagonista del film descubrirá pronto que la solución a su situación no está fuera de ella misma y más aún se entrega a la experiencia vital de encontrarse consigo. La anagnórisis de este momento se da ante la intensa pregunta en la secuencia de la entrevista donde Gritt solicita asistencia estatal.

Gritt como obra desde la experiencia de su protagonista interpela al espectador, en el compromiso con los actos y decisiones que tomamos, los costos y consecuencias de los mismos, debiendo ser fieles a la propia esencia, hasta límite del profundo planteo de preguntarnos por qué y para que vivimos.

Titulo: Gritt

Año: 2021

País: Noruega

Director: Itonje Søimer Guttormsen

 
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