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Father – MALBA Cine

Falta de experiencia y un festival sin alma: preocupaciones en el lanzamiento del 40° Festival de Mar del Plata

Con un lema que revela desconocimiento y un spot grotesco generado por inteligencia artificial, el 40° Festival de Cine de Mar del Plata comienza su recorrido con señales alarmantes.

La presentación oficial del 40° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, realizada este mediodía en el Teatro Colón de la ciudad balnearia, dejó más dudas que certezas sobre el rumbo que tomará la muestra cinematográfica más importante del país. Por primera vez, desde su sede oficial, se lanzó formalmente el evento internacional, que se concretará del 6 al 16 de noviembre, fechas que anteriormente los directores del festival destacaron que fueron pensadas estratégicamente para no coincidir con la festividad estadounidense de Thanksgiving, con el objetivo de facilitar la participación de invitados internacionales. Bajo el llamativo y rimbombante lema “El renacer del esplendor”, las nuevas autoridades del INCAA y la dirección artística del festival exhibieron un preocupante desconocimiento de lo que implica organizar un evento cultural de esta magnitud. El presidente del INCAA, Carlos Pirovano, insistió en la idea de que el festival “necesita del espíritu y el alma de los marplatenses para ser único”, en una estrategia discursiva que intenta compensar con palabras lo que claramente falta en términos de planificación, visión cinematográfica y sensibilidad cultural. El spot oficial presentado, realizado con inteligencia artificial, fue calificado por muchos de los presentes como grotesco y deshumanizado, reflejando una desconexión total con la esencia del cine y con el trabajo de cientos de artistas visuales, cineastas y técnicos que históricamente han construido la identidad del festival.

El evento fue presentado como si su valor dependiera exclusivamente de atraer estrellas y “figuras de peso”, dejando entrever un concepto superficial del cine como espectáculo vacío, y no como arte, diálogo y memoria colectiva. La supuesta “renovación” parece enfocada más en la presencia de celebridades que en el fortalecimiento de la cinematografía nacional e independiente. La dirección artística, encabezada por Jorge Stamadianos y Gabriel Lerman, ratificados tras una cuestionada edición 2024, propone sumar nuevas secciones como una competencia de cortometrajes internacionales, pero también un espacio para series, desdibujando el perfil tradicional del festival sin una justificación clara ni un criterio curatorial sólido. El festival anterior fue duramente criticado por su baja convocatoria, la falta de público en funciones y la ausencia de incentivos básicos como entradas accesibles para estudiantes y jubilados, algo que se intentó corregir a último momento sin resultados significativos.

La impresión general es que el Festival de Cine de Mar del Plata, emblema del cine latinoamericano y único clase A en la región, atraviesa una crisis de dirección. Lo que debería ser una celebración del cine y su diversidad se transforma, bajo el liderazgo actual, en un espectáculo deslucido y mal gestionado, donde prima la improvisación y la falta de experiencia. Lejos de “renacer el esplendor”, lo que parece emerger es un modelo de festival sin rumbo, sin profundidad, y sin alma.