“Semillas, besos y espectros del archivo colonial“
Por Laura Santos
Estados Generales de Mauricio Freyre inicia en un lugar poco común: el Jardín Botánico de Madrid, donde la vegetación exuberante esconde vestigios de expediciones científicas a territorios colonizados. Entre herbarios y dibujos olvidados, se encuentran semillas que, por años, han permanecido sin nombre ni destino. La película toma esas semillas como punto de partida para una reflexión profunda sobre la historia colonial y su legado.
Durante el día, el jardín refleja un orden natural y controlado, pero cuando cae la noche, dos archivistas ejecutan una acción secreta: preparan la partida de esas semillas hacia su lugar de origen en América Latina. Al llegar al valle de Chincha en Perú, una joven recibe este inesperado envío, que conecta con la memoria histórica y las consecuencias actuales de la colonización.
A través de imágenes cuidadas, la película contrasta la belleza natural con las prácticas industriales y la explotación ambiental que aún persiste, como el uso intensivo de pesticidas en los cultivos. Además, se explora cómo el trabajo femenino se ve afectado por estas dinámicas globales.
El enfoque de Freyre no se limita a la documentación objetiva; la película introduce elementos poéticos y una sensibilidad casi espiritual, invitando al espectador a contemplar las semillas no solo como objetos botánicos, sino como símbolos vivos de resistencia y memoria. El acto de plantar las semillas durante la noche, realizado por dos niños, funciona como un pequeño gesto de esperanza y reparación ante siglos de apropiación. Estados Generales invita a cuestionar la función de los archivos y museos: ¿son meros depósitos estáticos o pueden convertirse en espacios de diálogo y reconstrucción? La película sugiere que, a pesar de las cicatrices históricas, la naturaleza y la memoria pueden encontrar formas de renacer y desafiar la narrativa dominante.