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Entrevista a Valentina Maurel, directora de Tengo sueños eléctricos

Entrevista a Valentina Maurel, directora de Tengo sueños eléctricos 

 

Eva parece atrapada en un limbo en el que su padre le heredó el gusto por el arte y sentirse libre, pero también la violencia, todo esto al mismo tiempo la aleja día a día de su madre que no es su modelo a seguir ¿cómo trabajaste el personaje del padre? ¿te basaste en alguna experiencia personal?

Me inspiré mucho de personas que conozco para todos los personajes. Aunque la película no es realmente autobiográfica si hay cosas de mi propio padre, o de mis tíos, en el personaje de Martin. Vengo de una familia de artistas en la que hay personas geniales que tienen a la vez una faceta muy violenta. Quería lograr representar esa paradoja. ¿Cómo alguien tan apegado a la vida puede estar atravesado por impulsos tan dañinos? ¿Cómo hablar de la violencia desde esa complejidad, sin quedarse en la superficie de idealizar o condenar? Creo que las herencias son siempre a la vez una bendición y una condena. Y las pulsiones de vida y las pulsiones de muerte están también vinculadas. No es una fatalidad de la que uno no puede escapar, pero hay quienes necesitan ir a lo oscuro para luego mejor sentir la luz. Y siento que Martin es un personaje así, y Eva está fascinada por esa contradicción. Pero eventualmente deja de ser fascinante cuando entiende que genera sufrimiento.

¿Cómo alguien tan apegado a la vida puede estar atravesado por impulsos tan dañinos? ¿Cómo hablar de la violencia desde esa complejidad, sin quedarse en la superficie de idealizar o condenar?

Eva parece atrapada en un limbo en el que su padre le heredó el gusto por el arte y sentirse libre, pero también la violencia, todo esto al mismo tiempo la aleja día a día de su madre que no es su modelo a seguir ¿cómo trabajaste el personaje del padre? ¿te basaste en alguna experiencia personal?

Me inspiré mucho de personas que conozco para todos los personajes. Aunque la película no es realmente autobiográfica si hay cosas de mi propio padre, o de mis tíos, en el personaje de Martin. Vengo de una familia de artistas en la que hay personas geniales que tienen a la vez una faceta muy violenta. Quería lograr representar esa paradoja. ¿Cómo alguien tan apegado a la vida puede estar atravesado por impulsos tan dañinos? ¿Cómo hablar de la violencia desde esa complejidad, sin quedarse en la superficie de idealizar o condenar? Creo que las herencias son siempre a la vez una bendición y una condena. Y las pulsiones de vida y las pulsiones de muerte están también vinculadas. No es una fatalidad de la que uno no puede escapar, pero hay quienes necesitan ir a lo oscuro para luego mejor sentir la luz. Y siento que Martin es un personaje así, y Eva está fascinada por esa contradicción. Pero eventualmente deja de ser fascinante cuando entiende que genera sufrimiento.

Podríamos decir que Tengo sueños eléctricos trata sobre una adolescente y su relación con los adultos, pero lo cierto es que todos se comportan como adolescentes ¿a qué crees que se debe esto?

Se representa mucho la adolescencia como ese lugar frágil, inestable, que precede a la madurez. Hay una cosa muy lineal en el género coming of age a veces, que siento que no se parece a la vida. Yo creo que los adolescentes incomodan porque saben algo sobre nosotros los adultos, su mirada nos desnuda y nos perturba. Ellos se atreven a cuestionar el funcionamiento del mundo, quieren acceder a verdades absolutas. Tienen aspiraciones que los adultos ya abandonamos, y ellos nos las recuerdan. Y frente a ellos, los adultos sentimos el peso de las promesas que alguna vez nos hicimos a nosotros mismos, y que no cumplimos.

Yo creo que los adolescentes incomodan porque saben algo sobre nosotros los adultos, su mirada nos desnuda y nos perturba.

 

La violencia en las familias siempre es un tema interesante ¿cómo te preparaste para escribir el guión desde los aspectos psicológicos?

En realidad intenté no entrar en consideraciones psicológicas muy precisas. Para el espectador sería quizás más cómodo poder entender de dónde viene la violencia de Martin, pero preferí pensar la violencia como algo que está ahí, y somos testigos de ella como lo somos en la vida real, sin entender de dónde viene, sin estar listos para enfrentarla.

Con los actores trabajé como se manifiesta a nivel físico, es decir cómo puede irrumpir de un segundo a otro, en una escalada imprevisible, como da un sentimiento de superpoder, de adrenalina adictiva. Pero cómo agota también un cuerpo después de haberlo atravesado. Como deja vacíos a los que la sufrieron como a los que la ejercieron.  

También me interesó la forma en que la violencia en las familias es a veces un lenguaje, así como lo es el afecto. Es aprendida desde la intimidad, es lo que es familiar, lo que uno conoce. Y por eso es tan difícil hablar de ella, separarla de lo que uno es. Preferí escribir desde allí porque la psicología da una distancia cómoda, con la que uno no siempre puede contar en la vida.

¿Te encontras trabajando en otros proyectos?

Si. Creo que estoy escribiendo algo sobre la relación con la madre, pero podría cambiar. No sé a dónde me llevarán esta vez los personajes. Voy a dejarlos guiarme.

Titulo: Tengo sueños eléctricos

Año: 2022

País: Costa Rica

Director: Valentina Maurel

Foco: 37° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Del 3 al 13 de noviembre

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