Entrevista a Tamara Leschner, directora de Te amo, Antoño
"Tenía muchas ideas de situaciones que quería retratar en la película y cada una de ellas con personajes bien definidos, con sus apariencias, modos de hablar, de moverse, de expresarse."
La película avanza a un ritmo que no llega a ser vertiginoso, pero sí lo suficientemente ágil como para generar una necesidad constante de saber qué va a pasar después. ¿Cómo trabajaste ese tempo narrativo?
El guion se fue escribiendo para que fuese de ese modo. Quería que, al ir avanzando la película, si el espectador en algún momento se detuviera a pensar, dijese: “¿Pará, cómo llegamos a esta situación, si veníamos de…?” En el momento del rodaje fui muy precisa en la cantidad de tomas que quería filmar, por lo que tampoco había tanto margen para “alargar” la película. Y el ritmo final se coronó con la edición.
Hay una gran cantidad de gags humorísticos en lo que parece ser una especie de paseo por Buenos Aires. ¿Cómo fue el proceso de escritura del guion en ese sentido?
Tenía muchas ideas de situaciones que quería retratar en la película y cada una de ellas con personajes bien definidos, con sus apariencias, modos de hablar, de moverse, de expresarse. Lo que no tenía claro al principio era cuál sería la excusa para mostrar todas estas situaciones y el hilo conductor. Escribí el guion con Matías, que me ayudó bastante en darle estructura, y fue fluyendo. El paseo por Buenos Aires es la excusa para que las protagonistas vayan encontrándose con los demás personajes y para enfrentar distintas situaciones.
Te amo, Antoño transmite muy bien los vaivenes mentales de la protagonista, con una especie de sube y baja emocional que suele ser difícil de lograr. ¿Cómo trabajaste esa construcción?
Muchas gracias. A la protagonista la imaginé así desde un principio, entonces fui escribiendo los diálogos con estas contradicciones, intentando pensar cómo querría mostrarse ella ante tal o cual personaje, y ahí marcar cada estado emocional de ella, o cada máscara que ella se ponía de acuerdo a lo que quería que pensaran de ella. Y cada diálogo queda más claro dependiendo de cuáles y cómo sean los interlocutores, por eso pensé mucho también cómo quería que fuera cada personaje secundario. Después, al momento de actuar fui desarrollándola a ella (Carla) de a poco, para luego llevarla a extremos por momentos, sin dejar de lado el estilo de actuación que yo quería para este largometraje. La elección de la coprotagonista que interpreta a Laura (Julieta Tramanzoli) también fue muy importante, para mostrar a lo largo de toda la película dos personalidades y dos figuras muy distintas entre sí y que así se remarcara más la situación que estaba pasando la protagonista.
Buenos Aires tiene una presencia muy marcada en la película. ¿La pensaste casi como un personaje más?
No quería que estuviera muy remarcada la ciudad en sí con sus lugares más comunes, pero sí construir una fotografía con escenarios citadinos que a mí me resultan simpáticos y que siguen siendo “de barrio”. No soy porteña, por lo que cuando encuentro situaciones “de barrio” en la ciudad, me siento más en casa. Y sí quería transmitir un poco la vorágine de la ciudad un día de semana, el movimiento, la rutina alrededor, para dejar a las protagonistas como si estuviesen dentro de una burbuja que está a punto de explotar.
¿Cómo fue la experiencia de estar en ambos lados de la cámara, como directora y actriz?
Fue muy natural, me gustó mucho. Fue posible salir victoriosa de eso porque hubo mucho trabajo de preproducción, muchas reuniones con el director de fotografía (Gonzalo Zilberman), por lo que confié bastante al momento del rodaje en lo que él estaba haciendo para no perder tanto tiempo en chequear las tomas. También fue muy lindo dirigir actores, fue algo completamente nuevo para mí y fue bárbaro, estoy muy contenta con el trabajo de todos, es exactamente lo que tenía en mente para cada uno.
En tiempos muy inciertos para la producción de cine en Argentina, ¿cómo se las arreglaron para financiar tu primer largometraje?
Tuve muchísima ayuda de todo el equipo. Primero que nada, la idea surgió porque justo terminé un proyecto de ingeniería en el que yo trabajaba (soy ingeniera en alimentos y me dedico por momentos a eso). Ahí fue cuando tenía algo de dinero pensado para destinar a la película y, sobre todo, algo que nunca tenía: tiempo. Así que antes de retomar el camino ingenieril hacia otro trabajo, dije: “Okey, escribo este guion, lo filmo rápido, y después sigo con mi vida normal.” Y así fue que empecé a tener reuniones con técnicos con los que había trabajado, todos muy comprometidos con el proyecto y confiando en él, una persona lleva a la otra, me presentan a Antelo Rigali y a Vladimir Durán, que aportaron cada uno desde su lado cosas para que yo pueda filmar la película y terminaron siendo los productores ejecutivos, y así se fue armando. Fue relativamente fácil convencer a todos de hacerla porque, ya que iba a robarles tiempo y contando con poco presupuesto, calculé para que el total del rodaje se realizara en 6 jornadas, y así fue. De un martes a un viernes, les dejé el fin de semana (jaja) y terminamos con las dos últimas jornadas el lunes y martes siguientes. Fue maratónico pero se llegó a hacer todo. Mi sueño ahora sería realizar un próximo largometraje con el apoyo económico de productoras y volver a llamar a todos y todas para poder trabajar otra vez, más tranquilos y con más recursos. ¡Sé que va a ser así!
¿En qué otros proyectos te encontrás trabajando actualmente?
En este BAFICI también se estrena una película que protagonizo, llamada Sí, cambio, de Juan Morgenfeld, en Competencia de Vanguardia y Género, donde actuamos con María Villar (no es la primera vez que hacemos esta dupla en un largometraje, y me encanta trabajar con ella). Este año estoy aportando a la ingeniería el tiempo que el arte me lo permite, soy música, así que estoy por sacar un disco nuevo en los próximos meses, quiero terminar de escribir otro largometraje y buscar cómo filmarlo, y siempre se están por cerrar algunos proyectos actorales, cada vez más importantes; eso es a lo que más estoy apuntando este año porque es algo que amo con todo mi corazón y quiero dar un salto (grande o pequeño) por ese lado.
Título: Te amo, Antoño
Argentina
2026