Entrevista a Roberto Doveris, director de Proyecto fantasma

Por Mauro Lukasievicz

 

Más allá del componente clave de la fantasía, hay toda una generación de jóvenes que con tu película podría ver sus días trasladados a la pantalla grande ¿cómo surgió la idea para Proyecto fantasma?

La idea nació justo cuando estábamos terminando de rodar otra película mucho más grande que Proyecto Fantasma. Yo estaba de productor ejecutivo, que es lo que hago en Niña Niño Films, y me tomé un tiempo para escribir fuera de Santiago. Tenía varios guiones por terminar, y entre ellos una película donde el protagonista tenía sexo con un fantasma (risas). Es que casi siempre comienzo a escribir en base a imágenes, a puesta en escena, y después voy armando la trama, y en este caso quería poder grabar algo así; vi desde películas mudas de hombres invisibles hasta películas de terror como The Entity o más de autor como Personal Shopper, pero ya ves que derivó en otro género nada que ver. Y bueno, como venía de haber estado en un proyecto muy demandante, co-producción internacional con tres países y la vaina, lo que quise hacer con este proyecto fue grabar algo en una escala mucho más acotada, grabar sólo con un puñado de amigos, en locaciones que estuvieran a la mano, con actores con los que tuviéramos cierta afinidad. Y le puse Proyecto Fantasma por lo mismo, era como mi proyecto paralelo, y quizás al comienzo era una idea más perturbadora como en Las Plantas, pero desde la escritura se fue transformando en una comedia, porque esto de aterrizar a la gente que conoces, a los espacios que habitas normalmente, observar mi entorno, mis amigos, fue naciendo rápidamente la idea de que la película era una comedia que me permitía retratar a esta generación, que a veces se siente tan en el limbo.

Algo que me resultó realmente interesante es ese pequeño mundo actual en el que todos podemos ser parte creativa de algo, todos somos espectadores y todos somos creadores ¿lo pensaste de esa forma? ¿cómo fue el armado del guión?

Sí, viene muy en la línea de lo que dice Chris Anderson de que lo digital nos permite invertir la lógica creador-audiencia, porque en la era de los celulares ya todos podemos ser creadores de contenido. Y eso me encanta, yo no veo tele pero sigo mucho a mis amigos por redes sociales, y también a gente que no conozco tanto pero que me divierte mucho, quizás son vecinos o de «la escena local», no lo sé. Sin ir más lejos mi ex es un youtuber famoso y siempre lo veo, me da mucha gracia. Creo que no es solo una cosa de vanidad o de ego, que es lo que se suele criticar del uso de las plataformas, yo me identifico más con la generación millenial en el sentido que hacemos un uso super decimonónico de las redes sociales (risas), si eso pudiera existir. Yo soy de la generación que tenía enciclopedia en la casa, y creo que eso es un sello de mi generación de los treinta y tantos, usamos las redes para conectarnos pero también para conocer y aprender más, todos podemos ser expertos de algo hoy en día.

¿Cómo se te ocurrió el agregado de la presencia espectral y que crees que representa en la vida de Pablo, el protagonista?

Como te contaba, era algo que estaba muy inicialmente en la película. En las primeras versiones había cosas loquísimas, como que Pablo iba a una discoteca gay o hacía cruising, y el fantasma poseía a los chicos con los que ligaba. Era una película más de terror, y también más dramática porque el conflicto estaba en que Pablo todavía estaba enganchado del ex. Tuve varias fases de escritura, fui limpiando y sacando, y entendiendo lo que finalmente yo quería contar. Pero el fantasma siempre estuvo, creo que es la gracia. No sé qué representa exactamente, yo creo que muchas cosas y eso es lo lindo. En el review de The Film Verdict decían que era una manifestación del inconsciente del personaje, que de hecho es lo que le dice una de las amigas, la más práctica. Pero la esotérica está segura que el fantasma existe, para ella es una presencia real que quiere comunicar algo. Para mi también es un vínculo invisible que une a toda esta gente, esa pequeña magia cuando conoces a alguien y te cae bien, o cuando tienes que superar algo que te persigue, o las pequeñas coincidencias que pasan, que son medio fantásticas incluso en la vida real.

Pasaron siete años desde Las Plantas, tu primera película ¿porque esperaste tanto tiempo para tu segundo largometraje?

En realidad estaba desarrollando mi carrera como productor ejecutivo, estrené tres películas como productor en este tiempo, y es un trabajo super exigente. Como director mis proyectos han seguido avanzando, y de hecho se han ido acumulando, en 2023 el objetivo es grabar mi tercer largometraje que tiene un título que no me gusta, así que prefiero no decirlo (risas), pero puedo adelantar que es de mujeres lobo. Y para el 2024 el plan es grabar mi cuarto largo que si tiene título, se llama Matar al Dragón, es un guión que ya está super listo. Ambos proyectos tienen apoyo del fondo Chileno, y aunque sea super poquito igual estoy bastante comprometido a hacerlas, hasta obligado te diría (risas).

¿Por qué decidiste volver a trabajar mayoría de los mismos actores que participaron en tu anterior película?

¡Porque me encantan! El guión estaba escrito para Juan Cano, lo tenía que hacer él. Además fuimos compañeros de casa, así que tiene todo que ver. Violeta Castillo e Ingrid Isensee, además de ser tremendas amigas son tremendas actrices, ha sido maravilloso poder dirigirlas de nuevo. También está Ernesto Meléndez, que hace un papel heavy en Las Plantas y acá está en algo super diferente, me encanta también. Creo que son actores con los que me gusta conversar y reírme, y pasarla bien, estoy muy agradecido de tenerlos en mi camino.

¿Queres contarnos más sobre tus próximos proyectos y tus largometrajes? 

Como te contaba, estoy preparando mi tercer largo con mujeres lobo y la película Matar al Dragón, co-producida con Peso Pluma de Chile, y Cineática de Ecuador. Y como productor, en Niña Niño Films estamos a punto de estrenar nuestro primer largometraje documental este año, Me gustaría que vivieras mi juventud de nuevo, que es la tercera película de Nicolás Guzmán, y estoy desarrollando unos proyectos hermosos que ojalá tengan la fortuna de realizarse dentro de poco, el segundo largometraje de Constanza Figari, el tercero de Claudio Marcone y lo nuevo de Camila José Donoso. Además este 2022 sigue el recorrido festivalero de nuestra película El pa(de)ciente, de Constanza Fernández, que se estrenó en Busan (Corea del sur) el octubre pasado y ganó el premio del público en Huelva (España), así que yo creo que faltan muchas alegrías para esa película este año, tanto dentro como fuera de Chile.

Titulo: Proyecto fantasma

Año: 2022

País: Chile

Director: Roberto Doveris

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