Entrevista a Racornelia, directora de MACDO y Dentro de lo azul
“Una de las primeras cosas que me cautivaron de este guion fue que constituía un retrato muy puro de cómo fantaseamos con el amor romántico cuando comenzamos a experimentarlo.”
Dentro de lo azul evoca una historia de amor que parece reconstruirse a través de los recuerdos o los sueños de una pareja. ¿Cuál era el concepto detrás de esta película?
Una de las primeras cosas que me cautivaron de este guion fue que constituía un retrato muy puro de cómo fantaseamos con el amor romántico cuando comenzamos a experimentarlo. La película fue escrita varios meses antes del rodaje por la encantadora y talentosa Kim Pamintuan, que en ese momento tenía 16 o 17 años. Dentro de lo azul es la segunda parte de una trilogía sobre el anhelo sáfico que vengo construyendo desde que filmamos el material en 2018, donde mi obsesión está centrada en las interacciones románticas transdimensionales. «¿Estás aquí conmigo? A veces, cuando no estoy prestando atención, siento como si estuvieras aquí, como si estuvieras lo suficientemente cerca como para tocarme y escuchar los pequeños ruidos que haces», dice una de las amantes en Pond Illusion (primera parte de esta trilogía), «pero entonces me doy cuenta de que no eras tú con quien estuve pasando mi tiempo, era tu ausencia».
¿Es por eso que utilizás superposiciones o pantallas divididas?
Sí, el tratamiento de la imagen y el sonido en Dentro de lo azul es mi interpretación de las sensaciones y dinámicas que hay detrás del romance transdimensional, donde las imágenes y los sonidos se deslizan o cambian de forma en el proceso de recordar, fantasear o intentar comunicarse con una amante a través de los sueños o la telepatía. La aparente impermanencia que surge al relacionarnos con nuestras imágenes interiores puede ser difícil de comprender; sin embargo, este involucramiento siempre viene acompañado del regalo o el castigo de sentirse más cerca después de una separación.
Hay cierta sensación de violencia en la relación de esta pareja, combinada con la ternura y la sensualidad que transmiten las imágenes. ¿Cómo trabajaste con tu directora de fotografía, Negin Khazaee?
La ternura y la sensualidad endulzan nuestros impulsos sádicos de insistir en un amor no correspondido, ¿no? En cuanto a mi trabajo con Negin, este proyecto fue el origen de nuestra relación creativa. Cuando Negin y yo nos conocimos, inmediatamente nos dimos una sensación de pertenencia y un espacio para explorar los procesos cinematográficos que nos generaban curiosidad sin tener que darnos demasiadas explicaciones. Simplemente entramos en la relación confiando en el gusto, las inclinaciones y el oficio de la otra. Las dos somos prácticas y delirantes de maneras similares, así que la comunicación entre nosotras cuando estamos creando imágenes sucede de manera bastante natural.
Los diálogos en voz en off se despliegan como loops hipnóticos que tienen tanto peso narrativo como musical.
El uso de las superposiciones, que yo llamo membranas, sobre la imagen y de los loops en el paisaje sonoro surgió como una especie de descarga, más que como decisiones tomadas de manera directa. En 2021 estaba comenzando a editar el primer corte de MACDO, pero me había bloqueado y decidí tomarme un descanso para despejar la mente. Después de unos días de reflexión, me di cuenta de que no estaba avanzando con el material «nuevo» (MACDO) porque tenía asuntos pendientes con las imágenes de Dentro de lo azul.
Así que, a partir de este nuevo descubrimiento y de la coherencia que este aportaba a mi proceso, me senté y preparé el terreno para este retrato del anhelo sáfico. La coherencia de la que hablo es esencial en mi proceso, porque la tranquilidad de saber que estoy en sintonía con aquello que hago me permite alcanzar un estado de flujo en el que mi mente lógica se apaga y dejo que mis manos sobre el teclado me muestren el camino (muy parecido a lo que sucede cuando bailamos libremente, cuando la mente se rinde y se convierte en testigo de la expresión de su vehículo, el cuerpo).
En términos de montaje, esto significa mover las cosas de un lado a otro en la línea de tiempo a partir de intuiciones y, en determinado momento, salir disparada, apretar play y revelar lo que la película está destinada a ser.
Dentro de lo azul es una celebración del amor sáfico y también una declaración política.
El amor sáfico abre las puertas a un paisaje emocional al que rara vez se le permite acceder al imaginario colectivo debido a la censura y los eufemismos. A lo largo del tiempo, ¿cuántos gestos evidentemente sáficos, desde obras de arte hasta relaciones, han sido narrados como retratos de una «amistad intensa entre mujeres»?
Así que, inevitablemente, sí, una película como la nuestra es una declaración política (además, hacer cine es inherentemente político). Sin embargo, en un mundo ideal, esta es simplemente una película sobre dos personas que se aman y que tienen dificultades para encontrar un terreno común para sus necesidades y deseos.
¿Por qué elegiste la canción «Ven a buscarme temprano» de Rebe para los créditos finales?
Para mí es la canción más romántica del mundo. Me encantan las atmósferas y las imágenes que transmite tanto en la melodía como en la letra. Cada vez que la vuelvo a escuchar, me maravillo ante esta detallada maquinaria de una fantasía de escape con la persona que te hace derretirte hasta tocar el suelo; una tensión romántica tan tangible, íntima y onírica al mismo tiempo que, además, tiene una resonancia con los paisajes sonoros y los temas tejidos en Dentro de lo azul. Desde que salió la canción en el EP de Rebe, Solo pasiones…, fantaseaba con poder utilizarla para una de las piezas de la trilogía y estoy encantadísima de cerrar esta película bajo el hechizo etéreo de las ensoñaciones de Rebe.