Entrevista a Helena Girón y Samuel M. Delgado, directores de Eles transportan a morte

Por Mauro Lukasievicz

Hay una relación directa entre sus cortometrajes anteriores y este primer largometraje, parece una ampliación de esas ideas ¿Cuál fue la motivación para pasar finalmente al largometraje?

Sentimos que una película sueña a la siguiente. Hay hallazgos en el camino que nos desvían hacia la próxima y la forma de cada una varía en relación al material con el que estemos trabajando. En esta película nos adentramos en el territorio de la ficción porque era lo más coherente para nosotros a la hora de trabajar sobre la ficción histórica. Siempre tratamos de encontrar esa coherencia en todos los aspectos de una película. Al mismo tiempo, no pensamos los proyectos de forma autónoma, sino como parte de un proceso abierto en el que vamos haciendo descubrimientos, tratando de llegar a vislumbrar algo. Eles transportan a morte es una pieza más en este proceso.

Realmente es un gran valor el contar esta historia desde lugares poco habituales y muy alejados de la historia oficial para tocar temas como el machismo, capitalismo y racismo ¿porque decidieron narrar desde estos lugares poco convencionales?

Con la película, nos gustaba la idea de poder encarnar a través del cine, de su plasticidad y poder evocativo, algunas de las ideas que nos han ido sacudiendo a lo largo de estos años, como cuando vimos la obra de Ana Mendieta o leímos el ensayo de Silvia Federici El Calibán y la brujaEn su obra, Silvia narra cómo las estructuras de opresión del racismo y el patriarcado siempre han sido indisolubles del nuevo orden económico y social capitalista que empezó a implantarse a partir del S.XV. De esta lectura nos gustó especialmente su forma de mostrar cómo las distintas opresiones y resistencias se entrelazaban y afectaban mutuamente a lo largo de los siglos, haciendo visibles muchos de los hilos ocultos que se nos escapan a primera vista cuando miramos hacia el pasado. El cine, creemos que también tiene una gran capacidad para vislumbrar algunos de estos hilos, de estos vínculos y tensiones sobre las que tanto nos interesa indagar.

Uno de los aspectos más importantes es el juego realizado con el trabajo de fotografía y estética, casi que es un personaje más en la historia con algunas escenas realmente impactantes como por ejemplo la imagen del volcán ¿cómo decidieron estos aspectos y cómo fue el trabajo de final de montaje?

Desde el principio del proyecto teníamos estas piezas sobre la mesa: hay unos hombres que escapan del viaje de Cristóbal Colón, hay dos hermanas que viajan para sanarse, una historia juega en el marco de las gestas, otra en el marco de los cuidados y la película terminará de estar montada cuando convivan. Gracias al trabajo de Manuel Muñoz en el montaje conseguimos esa convivencia. Y también algo que era importante para nosotros, que la película rompiera la representación y que el presente formará parte de ella. Por eso integramos materiales de distintas naturalezas, material que rodamos con Bolex y revelamos nosotros artesanalmente, metraje de Alba de América (Juan de Orduña), una épica superproducción franquista que ensalzaba la figura de Colón, e imágenes de la erupción del Teneguía, que tuvo lugar en la isla de La Palma en 1971. Para conseguir que las dos historias y todos estos materiales tuvieran una unidad, fue muy importante crear un sostén emocional en toda la película, y el trabajo de Manuel Muñoz para crearlo fue más allá de la labor del montador, trabajó también como un guionista para armonizar las emociones.

Otro de los grandes aciertos es que si bien en la película se muestra el sometimiento de las mujeres, al mismo tiempo se busca remarcar la unión entre ellas ¿porque decidieron darle tanto lugar a esta idea?

Con la película, queríamos especular sobre una posible historia de lxs desheredadxs, de aquellxs que nunca conocimos, y de las ideas y memorias invisibilizadas que quedaron sepultadas bajo el peso de la Historia. En este sentido la película abarca un dolor que tiene que ver también con la ausencia de esos cuerpos, de esos mundos e imaginarios que el orden colonial y patriarcal buscó eliminar. También nos interesaba seguir indagando sobre el mito de la bruja. Esta es una figura que actualmente puede ser reivindicada como un elemento rebelde, de resistencia, de lucha autónoma por un mayor control sobre la vida y el cuerpo, pero que en su momento fue un relato que sirvió para poner bajo sospecha y castigar cualquier comportamiento, gesto o idea, que estuviese fuera de la norma dominante. Con la película buscamos esbozar nuevos referentes con los que poder sentirnos identificadxs, como las mujeres que aparecen en ella.

Algo que parece quedar bastante en claro es lo alejado que se sienten de estar representados por lo que dice la historia oficial sobre el “colonialismo” ¿cómo creen que se ve reflejada esa historia en la sociedad actual y cómo creen que va cambiando con el paso del tiempo?

Con Eles Transportan a Morte, buscamos poner en tensión y abrir una brecha entre tiempos, entre relatos, mitos e imaginarios. Por una parte, está el tiempo representado en la película, el año 1492, del que prácticamente solo tenemos las referencias ofrecidas desde la posición de poder que escribe la Historia. Por otra, el tiempo vivido en el presente, en el que interfieren los valores y anhelos que tenemos como sociedad a día de hoy. Indagar a través del cine sobre esta tensión, siempre nos ha parecido algo fructífero a la hora de desvelar problemáticas y heridas que siguen abiertas o latentes, en ese magma incandescente que es la memoria colectiva. De este choque, o de este encuentro, creemos que surgen innumerables creaciones, pero también rebeliones y protestas, como lo son el derribamiento de estatuas coloniales. Esta acción, más allá de reaccionar contra la exaltación del pasado colonial que las estatuas tratan de evocar, proponen una seria reflexión sobre los problemas derivados y heredados del mismo, como el racismo sistémico en el que vivimos inmersxs en las sociedades occidentales. Para nosotrxs la historia es un territorio en disputa, y en Eles transportan a morte, nos servimos del poder del cine para imaginar un desvío de los acontecimientos, un intento por soñar otro devenir. Nunca tuvimos la intención de hacer una película histórica o historicista, sino una película liberadora; una aventura que hubiéramos deseado ver.

Llevan cuatro cortometrajes y un largometraje trabajando juntos ¿cómo nació esta sociedad?

Llevamos desde los 18 años discutiendo mucho y hablando de todo aquello nos interesa, que nos inquieta o emociona. A lo largo de estos años de amistad, se ha ido trazando un imaginario afín y conjunto del que parten nuestras películas, así como un sistema de trabajo capaz de mutar, adaptándose a cada nuevo proyecto.

Eles transportan a morte tuvo un recorrido por varios de los festivales más importantes del mundo ¿cómo fueron esas proyecciones y la recepción del público?

Pues pese a toda esta situación y a un contexto que parece cada vez más complejo, hemos podido viajar con la película a muchos de los festivales en los que se ha proyectado. De toda esta experiencia, la posibilidad de poder compartir las distintas lecturas e impresiones que ha podido generar, creemos que ha sido lo más valioso e interesante de todo.

¿Se encuentran trabajando en otros proyectos?

Actualmente estamos acabando Bloom, una película sobre la isla errante de San Borondón, y también escribiendo Bajo Risco, que será nuestro próximo largometraje y que rodaremos en la isla de Lanzarote.

Titulo: Eles transportan a morte

Año: 2021

País: España

Director: Helena Girón y Samuel M. Delgado

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