Entrevista a Emi Castañeda, directora de Lauchita
"El archivo puede narrar cosas imposibles, es un terreno muy fértil para la experimentación narrativa."
Si bien trabajás con materiales existentes y algo que de alguna forma ya está sucediendo, la forma, el punto de vista y la trama que construís resultan muy novedosos, ¿cómo pensaste esa relectura y apropiación desde el inicio?
Se trata del archivo de mi propio casamiento, un material con una carga emocional fuerte para mí. Hacer ese desplazamiento del punto de vista fue fascinante. El archivo puede narrar cosas imposibles, es un terreno muy fértil para la experimentación narrativa. Podés hacer que vaya a tu casamiento una tía que en realidad se ofendió y no quiso ir a la fiesta. La construcción del punto de vista de esta mujer es lo que organiza todo lo demás. La forma de la imagen y el sonido imita a su pensamiento, lento, sordo, lejano. De algún modo el archivo y los secretos familiares se parecen, porque en el gesto de sacarlos a la luz, aparecen nuevos sentidos.
El corto se realizó en el marco del Programa de Cine UTDT, donde convergen artistas de distintos campos, ¿cómo influyó ese cruce de miradas y disciplinas en el desarrollo del proyecto?
Eso que mencionás sobre el cruce de disciplinas es de lo más enriquecedor del Programa de cine. Andres Di Tella y Laura Preger arman una constelación de antropólogxs, coreógrafxs, escritorxs, sonidistas, es muy estimulante. De hecho, este proyecto lo pensamos junto a Fernanda Oporto, una artista visual chilena con la que compartimos grupo. En un primer momento pensamos trabajar con el material del casamiento de sus padres. Pero al final decidió que prefería no usar ese material y ahí fue que propuse trabajar con la grabación de mi propio casamiento. A partir de la consigna disparadora, que fue el diario de una mala persona, todo empezó a surgir con claridad, de forma fluida y muy divertida.
Los diálogos oscilan entre secretos oscuros y momentos de comedia, un equilibrio muy difícil de lograr, ¿cómo trabajaste ese tono para que no se rompa la unidad del relato?
El tono y la atmósfera los marca la voz interior de esta mujer, que como me dijo una amiga, oscila entre lo masculino y lo femenino, es un poco su voz, y un poco la voz de su marido Jorge. Los secretos en las familias se cuentan con eufemismos, no se nombran. En ese sentido el eufemismo y el chiste funcionan de forma complementaria, uno anestesia y el otro libera, pero ambos operan sobre lo que nos incomoda. Trabajé esa atmósfera a base de montaje, tensando y destensando. Me interesaba mostrarla humana; se ríe, se cansa y tiene deseos reprimidos y frustrados. No es un monstruo, personas como ella hay por todos lados, pertenecen al entramado de lealtades patriarcales. Contar esta historia es abrir la boca y compartir una emoción muy fuerte que implica cambiar la narrativa e incluir en el relato familiar a todos los que pertenecen, incluyendo a lxs cómplices. De algún modo es mirar la propia historia desde otro lugar, un lugar que me permitió subvertir sentidos: partiendo de algo tan oscuro termina triunfando lo cómico.
¿Cómo fue el proceso de montaje con el material disponible hasta llegar a la versión final del corto?
Llegué a un primer corte rápidamente, porque así funcionan las consignas en el programa de cine. Hay que hacer un corto en una semana. En ese primer corte ya estaban presentes los elementos principales, la voz interior que observa todo desde afuera, el humor, la densidad. Después, a partir de valiosas devoluciones seguí trabajando durante algún tiempo para poder llegar a un equilibrio entre lo dicho y lo no dicho. En esa instancia una palabra o un plano podían hacer que no se entendiera nada, o que todo estuviera demasiado explicado. No sé si realmente llegué a ese equilibrio, pero en un momento dado decidí cerrarlo. Hay mucha gente que al verlo no lo entiende. No importa: ese clima denso, asfixiante, incómodo, llega igual. Algo queda flotando y da escalofríos.
¿En qué otros proyectos te encontrás trabajando actualmente?
Cómo montajista estoy terminando de editar un documental en México, y como realizadora justamente estoy trabajando en un plan de acción archivístico. Soy una entusiasta del archivo y lo que me interesa y disfruto más que nada es encontrar el alma del material.