Por Mauro Lukasievicz
Una de las decisiones claves de Camping du Lac tiene que ver con el comienzo: la protagonista huye de una crisis de la que no se sabrá nada, pues lo importante es lo que resultará de ella. ¿Cómo se te ocurrió la idea de Camping du Lac?
Estoy acostumbrada a hacer películas que se circunscriben a un pequeño territorio. Antes de Camping du lac ya había realizado un mediometraje en una isla bretona llamada Ouessant. Esta vez quería filmar de nuevo en Bretaña, pero en el centro, que es una zona rural y muy poco poblada, y donde encuentras paisajes que te pueden hacer pensar tanto en el sudeste asiático como en los grandes lagos canadienses. Quería que el narrador, cuya voz en off escuchamos a lo largo de la película, se plasmara en la imagen, y para tener mayor libertad hice el papel principal yo misma. Para contar el aislamiento y la falta de atracción de este lugar, y el hecho de que aterricé allí por casualidad y no por elección, imaginé una escena de apertura muy simple: la estúpida avería del auto. Entonces este personaje un tanto border huye de la ciudad para ir al mar, allí al final de Bretaña, algo que es una fantasía parisina clásica, sobre todo desde la época del covid, pero su coche se avería en plena Bretaña, lejos de la costa y abarrotada de turistas, donde el aislamiento fue tal que podía causar cierta ansiedad. Recuerdo que el bar al lado del camping, que por cierto llevaba años cerrado, se llamaba Middle of Nowhere. Podría haber sido el nombre de la película.
Fuiste la actriz principal, pero también la elección de actores no profesionales es algo que siempre me ha llamado la atención, por todo lo que representa, desde un punto de vista positivo, para la población local. ¿Cómo fue el proceso y la experiencia de trabajar con los lugareños?
Tan pronto como vi el Camping du lac, con su decoración recuperada de un Buffalo Grill y sus casas rodantes habitadas todo el año, supe que allí sería donde filmaría mi película. Pero primero volví a mi casa lo antes posible para escribirla, luego volví a buscar locaciones y conocer a los lugareños. Incluso durante el rodaje, todo el equipo se alojó en el camping junto con los demás habitantes. Algunos se emocionaron inmediatamente con la idea de participar, en particular Erwann, el dueño del sitio, que es muy divertido, y que estaba encantado con la idea de que su campamento se convirtiera en un set de filmación. Erwann se interpreta a sí mismo en la película, al igual que Joan y Alain, una pareja de jubilados que viven allí y aceptaron convertirse en personajes de la película. Joan incluso se tatuó un pez en la espalda para una de las escenas de la película.
¿Se lo tatuó realmente?
Si, realmente, y ella fue la que eligió el diseño del pez, yo nunca hubiera elegido ese diseño, pero al fin y al cabo, ella era la que lo iba a llevar el resto de su vida (risas). El papel del sacerdote lo desempeña el padre Anselme, que es el sacerdote local. También hay pescadores y agricultores jubilados, como Jean y Henri, que interpretan sus propios papeles en la película, pero también personajes históricos en la reconstrucción de la leyenda de Saint-Corentin: Henri, que es quien me recoge en su tractor al comienzo de la película y se convierte en el rey Gradlon en la recreación, y Jean, el presidente de la federación de pesca, que interpreta a su ayudante de cámara. Al borde del lago de Guerlédan, donde filmamos, hay una abadía donde cada verano los habitantes organizan un espectáculo de luz y sonido con cientos de voluntarios. Conocí a los diseñadores de vestuario de la asociación, y ellos terminaron por hacer de extras en la película, también nos prestaron el vestuario del espectáculo para la escena de la recreación. Saint-Corentin está interpretado por un actor de teatro local, Etienne Sibéril, que da clases de teatro y danza en Rostrenen, el pueblo de al lado. En cuanto al personaje de Louise, se trata de Anna Turluche, una mujer transgénero que es al mismo tiempo locutora de radio, cantante de cabaret y trabajadora rural. Ella es quien mata aves y conejos para los individuos de su pueblo, también se gana la vida con el catering, y la contraté para que nos hiciera el catering en el set. Por lo tanto, se instaló con nosotros en el campamento y tenía su bungalow personal. Ella se convirtió así en uno de los habitantes fijos del campamento. Para la película, quería que su personaje difiriese un poco de la realidad y fuera una mujer cisgénero. Tuvimos la idea de que le prestara a mi hijo de 9 años, Edgar, que se nos unió en medio del rodaje, fue el momento justo porque para él comenzaban las vacaciones escolares. Rosemary Standley, la única estrella, aunque poco conocida, de la película, es una cantante bretona que vive en Rennes, y su padre es interpretado por su verdadero padre, Wayne, un cantante de música country estadounidense que se enamoró de una chica bretona en los años 70 y nunca más salió de Francia. En el campamento del lago había un hombre de unos cincuenta años que había personalizado su casa rodante y había instalado allí un salón de tatuajes. Quería que filmáramos todas sus pertenencias: su casa rodante, su colección de autos, sus objetos y su ropa, pero estaba fuera de discusión que le veamos la cara, eso no lo aceptaba. Así que traje a un actor belga, Jean Benoît Ugeux, para que lo doblara. Para la escena en la que tatúa a Joan, sus propias manos hacen el tatuaje, pero todos los planos en los que vemos su rostro son reproducidos por el actor. Finalmente, para la escena erótica de la película con el turista extravagante, traje a mi amiga y vecina Sophia Rodríguez, una artista circense de origen venezolano que no le teme a la desnudez. Por lo tanto, la película se compone de una mezcla de lugareños, actores, familiares y amigos, profesionales y no profesionales, donde cada uno tiene a menudo varios roles delante y detrás de la cámara.
Existe una profunda conexión entre la observación de la protagonista de un probable monstruo y los habitantes, pero también y lo más importante, una observación personal de sí misma. ¿Cómo llegaste a esta idea?
En mi película anterior, Une fille de Ouessant, transpuse mi propia historia para hablar de un lugar en clave documental. El principio es bastante sencillo: Mirando imágenes de archivo, imaginé cómo habría sido mi vida si, en lugar de haber nacido en París en 1979, hubiera nacido en la isla de Ouessant y en principios de siglo. Mi padre, que desapareció a los 50 años, probablemente habría muerto en el mar, en lugar de ser atea, yo habría sido católica, habría tenido un nombre bretón: Barba, etc. Y la película cuenta en off la historia de esta chica que pude haber sido, pero que no soy. Hay algo vertiginoso en esta historia y en las condiciones que aceptamos seguir durante cuarenta minutos. En un momento, nos olvidamos por completo de que estamos en una ficción y la voz en off, llevada por la pasión y por la música, cambia al indicativo. Para Camping du Lac, quería tomar este proceso, impulsar esta premisa e ir mucho más a fondo. Esta vez no hay imágenes de archivo pero el aspecto documental viene del hecho de que obviamente estamos filmando en un lugar preexistente con personas haciendo de sí mismas. Vemos la historia crearse ante nuestros ojos, sentimos que hay verdadero y que hay falso, una mezcla de historias que son leyendas reales y reconstrucciones ficticias. No sé si se puede hablar de autoobservación, sino más bien tal vez de complacencia en una delirante capacidad de extrapolación, de supuesta mala fe, y de cierto buen humor proporcionado por los goces de la mentira que hace funcionar el montaje. La narradora hace una película: transforma la realidad para hacerla más emocionante y más deseable.
Este es tu primer largometraje, en el que eres el protagonista, y tendrá su estreno mundial en el prestigioso festival de Locarno. ¿Qué expectativas tenés?
Para una película que se rodó con un presupuesto tan pequeño y con ayuda del fondo para producciones ligeras de la federación Valonia-Bruselas, es realmente muy honorable ser seleccionada en Locarno. Es una señal de reconocimiento del mundo del cine de autor, para mí que vengo de las artes plásticas me genera la esperanza de un poco más de facilidad para financiar mis próximos proyectos. Recientemente supe que la película es elegible para el premio Leopardo Verde que premia películas con un tema ecológico. Esto prueba que la dimensión política y satírica de la película, que es una especie de fábula ecológica, fue bien percibida por ciertos sectores.
¿Estás trabajando en otros proyectos?
Tengo dos proyectos cinematográficos que he empezado a explorar y que pienso filmar, uno en una escuela de arte y otro en un centro de día para personas con trastornos mentales. Quizás estos dos proyectos se unan para convertirse en uno.
Titulo: Camping du Lac
Año: 2023
País: Francia
Director: Mauricio Calderón Rico
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