“Pensé en en Sebald, quien dijo en una entrevista: que tendemos a creer más en las imágenes que en las letras. Una vez que presentas una fotografÃa como prueba de algo, entonces la gente tiende a aceptar que eso debe haber sido asÃ.”
Hay algo que me resulta realmente sorprendente y fascinante, y es esta idea de que si nos dicen algo con una imagen capturada en una fotografÃa, asumimos que es real, y aquà precisamente la utilizas para un tipo de ensayo sobre cómo se construye la memoria. ¿Cómo surgió esta idea?
Al principio no sabÃa nada sobre las personas en estas imágenes encontradas. El primer paso fue identificar los rostros y conectarlos con historias, cartas y otros documentos. Pero algunas de estas “coincidencias” demostraron más tarde ser falsas. Esto me hizo pensar en Sebald, quien dijo en una entrevista “que tendemos a creer más en las imágenes que en las letras. Una vez que presentas una fotografÃa como prueba de algo, entonces la gente tiende a aceptar que eso debe haber sido asÃ.”
Siguiendo esta idea un punto que encuentro muy importante en la pelÃcula es lo que parece ser una “liberación” de imágenes prohibidas por la RumanÃa comunista, las imágenes sexuales y eróticas.Â
A menudo, cuando uno decide hacer una pelÃcula de archivo, es porque uno tiene el deseo de trabajar en un tema particular para el cual se va al archivo a buscar las imágenes que ilustren sus ideas. Pero en este caso, sucedió al revés: las imágenes me encontraron a mÃ, no al contrario.
¿Entonces como fue que te “encontró” todo este material de archivo y cuál fue el proceso de selección para lo que finalmente utilizaste?
El proyecto comenzó hace años cuando descubrà los rollos de 8 mm de mi tÃo filmados durante la era de CeauÅŸescu. Mientras que la mayorÃa de las imágenes que conocÃa de esa época eran imágenes de propaganda oficial, me fascinó esta mirada “sin censura, amateur” y durante algún tiempo intenté hacer una pelÃcula con mi archivo familiar. Este trabajo me llevó a descubrir otras fuentes. Principalmente, el vasto archivo del profesor de música Alexandru P. Debido a que la tecnologÃa de 8 mm estaba ampliamente disponible en el mundo occidental durante los años 60 y 70, las pelÃculas caseras eran comunes y se asociaban con lo ordinario. Pero en RumanÃa era extraordinariamente raro y quienes tenÃan una cámara entendÃan los peligros asociados con filmar cualquier cosa que los expusiera a la ira del régimen. La misma regla se aplicaba a las fotografÃas, por eso hay tan pocas fotos tomadas en las calles durante la dictadura. Un Jonas Mekas rumano o una Vivian Meier rumana no podrÃan existir.
¿En tu vida qué papel jugó el régimen comunista, dado que es uno de los principales ejes?
Nacà en 1978, asà que crecà en los peores años de la era de CeauÅŸescu. A principios de los años 80, CeauÅŸescu decidió pagar la enorme deuda externa de RumanÃa. Y para pagar a sus acreedores occidentales, CeauÅŸescu aplicó una presión implacable y sin precedentes sobre el consumo interno.
La estructura entrelaza lÃneas temporales, las narrativas fluyen y cambian de perspectiva. ¿Cómo fue el trabajo en este aspecto complejo?
En las primeras etapas del proyecto, cuando me encontré con tres archivos que no tenÃan nada en común, mi primer instinto fue unirlos en una narrativa única. Durante dos años trabajé en esta dirección con un editor y escritor francés, pero no tuvimos éxito. Luego trabajé sola durante otro año y luego llegó Dane Komljen al proyecto. Inmediatamente decidimos mantener las tres partes distintas y tratarlas estilÃsticamente de manera diferente. La primera parte es una recreación de un regalo de bodas, una pelÃcula dentro de la pelÃcula. La segunda parte se basa en el archivo de Alexandru P., quien documentó décadas en la vida de su familia y amigos. Basándonos en esto y en documentos escritos, incluido su archivo de la PolicÃa Secreta, creamos el retrato de este hombre, asà como un retrato del paÃs. La historia de su vida está enmarcada por sus relaciones con mujeres: su hermana, novia, colega, amiga, amor perdido. Y la pelÃcula termina con un prólogo, una carta de amor escrita por una mujer durante la Segunda Guerra Mundial, en 1942, cuando RumanÃa era aliada de Alemania nazi. La contribución de Dane al concepto de la pelÃcula fue crucial. Él fue quien me ayudó a organizar la enorme cantidad de materiales y a darle a Merman la forma real.
¿Cómo fue el trabajo en producción con Adrian Sitaru, un reconocido cineasta y productor?
Merman es muy en su esencia una pelÃcula de directores. Dane, el coguionista y editor, es director y también Adrian, el productor, es director. La colaboración con Adrian fue muy buena. No es un productor tÃpico. Incluso como productor sigue pensando como director, lo cual es raro, y estoy realmente agradecida por su constante apoyo.
Es este tu primer trabajo de no ficción ¿Cómo te sientes al respecto? ¿Sientes que tienes más libertad?
SÃ, este es mi primer trabajo de no ficción. Aunque siempre he utilizado elementos documentales en mis largometrajes anteriores. Tienes razón, de alguna manera siento que hay más libertad en las obras de no ficción. La ficción es más convencional. En el documental las expectativas financieras no son tan grandes, por lo que queda más espacio para experimentar cosas. Además, los presupuestos son más bajos. Y menos dinero siempre significa más libertad.
Jueves 5 y 19 de febrero / 20hs
ARTHAUS / Bartolomé Mitre 434. CABA
Director: Abbas Fahdel / 2025
Selecciones: Locarno 2025 (Ganadora Mejor Dirección) – DocLisboa – Tallinn Black Nights – Ji.hlava International Documentary Film Festival – Viennale – El Gouna Film Festival – Seminici