Entrevista a Alejandro Chomski, director de El país de las últimas cosas

Por Mauro Lukasievicz

 

Sabemos que escribir el guión junto a Paul Auster te llevó 15 años ¿cómo fue todo este proceso? 

El proceso de estos 15 , 20 años de trabajo para que salga la película fue muy irregular e inestable en el sentido que estuvimos varias veces a punto de hacer la película, con actrices internacionales, y por diferentes razones no se pudo. En el momento en que ellas podían, no podíamos nosotros y viceversa, hasta que finalmente logramos hacer la película en la República Dominicana, con una producción más pequeña de lo que inicialmente pensamos, pero con una gran libertad creativa. Fue un proceso muy enriquecedor, porque fui muchas veces a trabajar el guión a la casa del autor del libro. El también participó en los cortes de montaje, hasta llegar a un armado que no nos satisfizo tanto los productores, como al autor del libro, como a mí y quedamos todos muy satisfechos.

En qué punto te sentís más cómodo como artista ¿escribiendo o dirigiendo?

Me siento más cómodo dirigiendo que escribiendo, en el sentido de que no soy un escritor profesional y si un director profesional. Es por eso que todas las películas que hice las escribí o las adapté como parte del proceso de dirigir la película.  Es cierto que escribí y publiqué un libro pero no soy un escritor profesional. Siempre me sentí más cómodo como director que es para lo que me formé  y preparé durante toda mi vida.

Algo realmente interesante es que elegiste un presente atemporal en lugar de algún tipo de futuro distópico para la película ¿cómo pensaste esto?

El mundo cambió y arrasó una pandemia, todos los elementos distópicos que planteaba la novela se hicieron realidad. Lo distópico se hizo real y lo real se hizo muy fácil de observar y de convertir en lenguaje cinematográfico para nuestro proyecto de El país de las últimas cosas.  Trabajar en un espacio atemporal sentimos que iba a ayudar al espectador a pensar de manera más metafórica la realidad que nos aquejaba.

En la película siento que utilizas a las relaciones , tanto de amor como de amistad, para establecer que los protagonistas por más luchas o sueños que tengan solo viven en el día a día ¿lo pensaste de esta forma?

El planteamiento de vivir día a día está muy desarrollado en la novela,  en todas los pequeños detalles.  Como por ejemplo cuando ella dice que solo espera dar un paso más, un paso tras otro,  un día tras otro.  Es muy claro este concepto tan bello y aterrador. La idea de que no hay futuro, la idea de que tenemos que vivir el presente, el momento, dar un paso tras de otro. Fue muy desafiante y al mismo tiempo muy interesante llevar este concepto al cine a través del personaje de Ana quien no tiene dónde ir , donde pareciera que todo se desarrolla en el momento y no hay pausas para pensar en el futuro. Esta sensación de urgencia está planteada en la novela y nos pareció muy importante respetarla.

El trabajo en cuanto a la fotografía en blanco y negro parece mezclar sensaciones apocalipticas, pero también de mucha melancolia ¿porque decidiste utilizar el blanco y negro y como trabajaste estos aspectos?

Planeamos filmar la película en colores y de hecho lo hicimos; después, en la sala de montaje, sentimos que algo no funcionaba del todo.  Nos propusimos con el montajista el ejercicio de visualizar el film en blanco y negro y de repente todo cobró forma. Todo lo que queríamos lograr, todo a lo que pensábamos llegar conceptual y  visualmente,  con Auster, con el editor y con Diego Poleri, el director de fotografía, apareció frente a nuestros ojos.

La realidad es en colores, por lo cual, el blanco y negro daba la posibilidad de afianzar visualmente la idea de lo atemporal, de los abstracto y de condensar todo ese mundo en un universo aparte que permitiera construir este país de las últimas cosas. 

Si bien es un país ficticio, se hace muy fácil encontrar similitudes con muchos países en donde las sociedades se fueron rompiendo económicamente/socialmente ¿en qué te basaste?

La película está basada en situaciones de lugares donde se fue rompiendo  el sistema y tomamos un poco de cada sociedad. El autor del libro tomó ejemplos de situaciones del siglo 20 , situaciones trágicas dónde se salvan las sociedades y que  él usó metafóricamente en el libro, las cuales luego yo utilicé  en el film sumándole algunas otras que son posteriores a la escritura del libro. Esa idea de rompecabezas, de ejemplos, de situaciones en donde el capitalismo no funciona y la sociedad se desarma están muy constante y en forma tácita, elíptica, todo el tiempo en la película.

¿Te encontrás trabajando en otros proyectos?

Si, estoy preparando una serie para una plataforma y escribiendo mi segundo libro,  el primer libro se publicó por Caleta Olivia el año pasado ,el libro del desvarío humano y por suerte se  agotó. Ahora estoy escribiendo el segundo libro.

Titulo: El país de las últimas cosas

Año: 2020

País: Argentina

Director: Alejandro Chomski

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