“La ternura puede reordenar el mundo”
Por Natalia Llorens
Hay pelÃculas que no necesitan alzar la voz para dejar huella. Cuidadoras, el documental dirigido por Martina Matzkin y Gabriela Uassouf, encuentra su potencia precisamente en lo opuesto: en la observación silenciosa, en los gestos mÃnimos, en las miradas que se cruzan sin estridencia. Durante poco más de una hora, la cámara se instala en el Hogar Santa Ana, una residencia pública para personas mayores en el conurbano bonaerense, y nos invita a habitar ese espacio con tiempo y sensibilidad. AllÃ, tres mujeres trans (Luciana, Maia y Yenifer) comienzan su primer trabajo formal como cuidadoras, después de haber tenido que ejercer la prostitución como única vÃa de subsistencia. Lo que se despliega ante nosotros es mucho más que la rutina diaria de un geriátrico: es un mapa de vÃnculos, una coreografÃa de afectos donde la ternura se revela como una forma de resistencia. Rodada durante la pandemia, sin guion y a lo largo de un año, la pelÃcula capta la vida tal como ocurre: entre camas tendidas, uñas pintadas, boleros sonando de fondo y conversaciones que se deslizan entre lo Ãntimo y lo universal. El mérito de las directoras radica en no forzar la narrativa, en dejar que sean los cuerpos, las voces y los tiempos propios del hogar los que marquen el ritmo. Lo que podrÃa parecer una monotonÃa se transforma en un retrato profundamente humano, donde el tiempo se dilata y el mundo se revela en los detalles.
En esta convivencia intergeneracional, cuidadores jóvenes, pacientes longevos, se produce una alianza inesperada. Mujeres trans, que aún hoy tienen en Argentina una esperanza de vida de apenas 40 años, cuidan de personas que han alcanzado la vejez. Y en ese cruce de biografÃas marcadas por el abandono familiar, la marginación y el desarraigo, surge una forma de cuidado mutuo. Los ancianos comparten consejos, historias de amor y de lucha, mientras las cuidadoras les devuelven presencia, paciencia, compañÃa. Ninguna de las partes ocupa un rol estanco: todos dan, todos reciben. Cuidadoras se inscribe en una larga tradición del documental de observación, pero lo hace con una delicadeza particular. No hay entrevistas, ni reconstrucciones, ni artificios narrativos. Solo el registro atento de un mundo que se despliega con calma. Las escenas más emotivas surgen sin subrayados: un hombre recuerda su antiguo oficio de mecánico, una mujer hojea su libretita de bailarina, una cuidadora se quiebra al hablar de su padre. Esos momentos no buscan hacer llorar; simplemente existen. Y, en su existencia, conmueven. La pelÃcula también actúa como testimonio de un presente polÃtico alarmante. En un paÃs donde el desmantelamiento del sistema de salud pública y la eliminación del cupo laboral trans son realidades cada vez más agresivas, el film recuerda lo que está en juego. Que Luciana, Maia y Yenifer puedan estar ahÃ, trabajando con dignidad, es el resultado de polÃticas que hoy están siendo desmanteladas. Y que las veamos trabajar, compartir, reÃr, cansarse y seguir adelante, no solo conmueve: interpela.
Hay en Cuidadoras una ética de la presencia porque registra ese acto revolucionario que es el cuidado cuando viene del margen, cuando se realiza en un mundo que insiste en descartar lo que no se ajusta a su norma. La belleza de la pelÃcula está en esa mirada que no idealiza ni explota el dolor: lo contiene, lo abraza y lo vuelve visible. Cuidadoras no pretende ser una gran epopeya. Es un film hecho de pequeñas cosas, de vÃnculos tejidos en lo cotidiano, de afectos que se descubren entre personas que, en otro contexto, tal vez nunca se habrÃan cruzado. Pero al hacerlo, reordenan el mundo. Porque cuidar, en esta pelÃcula, no es una tarea más: es un gesto profundamente polÃtico. Y también, acaso, el último refugio de humanidad.
Titulo: Cuidadoras
Año: 2025
PaÃs: Argentinas
Director: Martina Matzkin y Gabriela Uassouf