“Un linaje herido”
Por Natalia Llorens
En Aurora, el cineasta João Vieira Torres emprende una travesía íntima y fantasmal hacia los rincones más ocultos de su historia familiar. La película nace, literalmente, de un sueño: una conversación onírica entre João y su madre, en la que le confiesa su deseo de buscar a los niños que su abuela Aurora, comadrona en el sertão brasileño, ayudó a traer al mundo. Este impulso, motivado por la reciente obtención de su ciudadanía francesa, marca un cruce simbólico entre la muerte de una identidad y el nacimiento de otra. Con el Atlántico separándolo de su tierra natal, Torres decide volver a Brasil, acompañado por el eco de una voz femenina que insiste en ser recordada. Aurora es un filme sobre fantasmas, no solo en el sentido metafórico, sino como presencias reales que habitan los espacios y las memorias. Las casas familiares, las plantas que crecen sin control, los retratos en sepia: todo parece cargado de una energía latente, esperando ser liberada. Pero esta liberación no es sencilla. Al buscar a Aurora —esa figura casi mítica que, sin saber leer ni escribir, salvó la vida de muchas mujeres—, el director se enfrenta también a los silencios que han marcado a su linaje: la violencia patriarcal, el racismo estructural, la represión religiosa, los mandatos de género.
El retrato que emerge de la película es el de una genealogía femenina atravesada por sacrificios, duelos y resignaciones. Desde la bisabuela indígena forzada a casarse con un hombre blanco, hasta las tías que murieron por transgredir normas sociales, pasando por la hermana mayor a quien Aurora impuso el rol de madre sustituta, todas parecen cargar con un destino impuesto. Torres escucha, pregunta, se indigna. Pero también reflexiona: ¿qué lugar ocupa él, hombre blanco, gay, migrante, en esta narrativa de dolor femenino? Su búsqueda se vuelve entonces ambigua, a veces demasiado centrada en su propia experiencia, en detrimento de las voces que intenta rescatar.
Aun así, Aurora logra momentos de gran belleza y profundidad. Cuando el director da paso a los testimonios de sus familiares, cuando las mujeres toman la palabra y reconstruyen desde el afecto, el trauma y la memoria, la película encuentra su fuerza. A través de las historias orales, se vislumbra una constelación de vínculos marcados tanto por el amor como por la ausencia. Y es en esa tensión —entre el deseo de entender y el dolor de no haber estado— donde Aurora encuentra su mayor verdad. Con una puesta en escena que transita lo terrenal y lo espiritual, lo documental y lo poético, Vieira Torres no sólo realiza un filme, sino un ritual: un intento de reconciliación con su linaje y con sus propias sombras. Aurora es, en definitiva, una película sobre la necesidad de nombrar lo innombrable, de hacer hablar a quienes fueron silenciadas y, sobre todo, de dejar que los muertos encuentren finalmente un lugar donde descansar.
Titulo: Aurora
Año: 2025
País: Brasil
Director: João Vieira Torres