“¿Por qué no consigo novio? ¿por qué me casé?”

Por Sofía Ferrero Carrega.

El lugar de enunciación personal respecto de los hechos contados y el predominio de las historias privadas y las intimidades, AKA, el documental autobiográfico, es el gran género documental del siglo 21. ¿Razones? Muchas. La globalización y la desorientación de las subjetividades en las realidades contemporáneas; las imágenes como lenguaje principal para narrar, entender y leer el mundo; la democratización de las tecnologías HD y el registro cotidiano de la intimidad; etc., etc.

Areum Married es una de las películas en competencia en el Doc Leipzig y es la historia de una migración. Areum, directora y personaje principal de este film, migra a Francia a vivir y estudiar con su reciente marido, que lo único que puede hacer una vez instalados allí es encargarse de las tareas domésticas y, gracias a su momentáneamente pausada profesión de chef, cocinar delicias cotidianas.

Su film es un registro cotidiano, un diario personal de las dificultades de estar casada y está narrado, en la primera gran parte de la película, a través de cifras: cuánto dinero debía en Corea por el préstamo universitario, cuánto dinero ahorró para mudarse a Francia (la cuantiosa suma de 25 mil dólares), cuántos euros pueden gastar por día en comida, cuánto cuesta traer un hijo al mundo, etc. Y no hay nada más efectivo para quebrar el amor romántico y matarlo de cuajo que los números. Y la directora, bebé en mano, llega a preguntarse: ¿Por qué te casaste, Areum?

La directora Parkkang Areum, hizo su opera prima, Areum, desde la pregunta ¿Por qué no consigo novio? A través de múltiples voces que van desde sus alumnas adolescentes hasta sus compañeros de trabajo y amigxs, escucha algunas hipótesis y consejos: está excedida de peso, vive desarreglada, su personalidad es demasiado poderosa. Todas esas voces juntas son la sociedad, la cultura, las presiones sobre la apariencia de las mujeres y los varones, lo enloquecedor que resulta no lucir como se espera de nosotrxs. Y son también el deseo de tener pareja porque esa falta es síntoma de que algo en ella está mal, no está haciendo las cosas como debería. En Corea del Sur esta presión es tan tangible como las paredes de una casa y ese film lo demuestra. 

Entonces lo hace, se arregla el cabello, se pone una peluca, se maquilla y registra la reacción y el cambio de trato que recibe cuando cumple con lo que le piden, desde que tiene recuerdo.

Esta segunda película, ya finalmente casada y con un bebé, se pregunta ¿por qué me casé? Y resuena.

Sin embargo, hay un concepto, un sentimiento que sobrevuela el film pero que nunca es puesto en palabras: el desarraigo. El desarraigo es ese monstruo que toma la forma de nuestro peor miedo y se esconde en la omnipresencia.

Hay una escena en la que ella está en Corea, en un pitching para conseguir fondos para hacer la película que estamos viendo y una de las mujeres sentadas en la mesa del pitching le pregunta:

–        ¿Sigues casada?

–        Sí, aun no me he divorciado.

Y otra le dice: Eres muy mimada. No sé de qué te quejas. Ya quisiera yo un marido que haga todas las cosas de la casa.

Y si bien la escena está musicalizada con las risas y carcajadas de todxs lxs que participan en ese evento, en el contexto del relato todo suena algo insultante y pasado de moda. Las opiniones sobre su intimidad y la manera en la que vive siguen llegando, aunque no las pida.

Las tomas más interesantes son las que captura de su vida cotidiana, su intimidad, sus ámbitos de injerencia. Hay otras tomas más simbólicas, sofisticadas (como viajar un domingo lluvioso y frío, una hora en tren, con su marido engripado para filmar la playa de Dunkerke) que son incorporadas en términos de caprichos sin sentido, en un ejercicio de autocrítica y humor que están bien logrados.

Si llegaste hasta acá…
Es porque entendés que el cine es un arte y no un mero entretenimiento, por eso valorás y apoyás que existan otras miradas. Podés apoyar a Revista Caligari adquiriendo alguna de nuestras suscripciones.
SUSCRIBIRME

SOLAX.TV + REVISTA CALIGARI

Suscribite por $200 los primeros tres meses.