Pueblo fantasma

Por Lucía Roitbarg.

En Aquel verano sin hogar, el director Santiago Reale consigue retratar un pueblo de la provincia de Buenos Aires impregnando la imagen con un registro casi fantasmal. La textura de la imagen recuerda al material fílmico ya desgastado por el tiempo. Ese desgaste también representa la impronta de ese pueblo  atravesado por el olvido y de quiénes aún viven allí.  Hay una voz en off que nos sirve de guía pero que no sintoniza precisamente con la imagen, sino que relata algunas de las tantas historias que allí pueden convivir. Entre cementerios ahogados en el agua, mataderos, vías de tren y mucho pasto están algunos de estos chicos adolescentes que deambulan por lugares abandonados sin mucho que hacer.

Este ejercicio entre documental y ficción parece tener algo de película casera. Y más que querer contar parece estar reflexionando sobre estos lugares y personas que parecen haber quedado atrapados en esa marginalidad casi fantasmagórica del campo, un poco a la deriva.

Reale construye un relato invadido de nostalgia, pero donde el recuerdo necesita quedarse en su lugar, como algo que no debe volver.  El relato en off es de uno de ellos que decide irse de ese lugar y por eso asume una mirada algo distante. Cuenta que regresó para tomar las imágenes que vemos. También aparece la figura del hombre lobo, personificada en Michel, uno de los chicos que aparecen entre las tumbas. Como si se tratase de un cuento, o de una fábula, esas historias que están allí constituyendo a estos chicos, aunque más no sea para que la fantasía y la ficción  se cuele entre tanta ausencia⚫

Titulo: Aquel verano sin hogar

Año: 2018

País: Argentina

Director: Santiago Reale

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