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21 de abril - 2026
Apuntes sobre la VdR–Industry Opening Talk de Visions du Réel: una conversación con Laura Poitras
La apertura de la sección de industria del festival suizo Visions du Réel dejó al descubierto un diagnóstico preocupante sobre el presente del cine documental. La protagonista de ese análisis fue la realizadora estadounidense Laura Poitras, quien, en el marco de la presentación de su nueva película “Cover-Up”, delineó un escenario atravesado por recortes en el financiamiento, tensiones políticas y una incipiente reacción colectiva dentro del sector.
Durante la charla, Poitras se refirió al rechazo que generó en parte de la industria la posible fusión entre Paramount y Warner Bros. Discovery. En ese sentido, mencionó una carta abierta firmada por más de mil profesionales que solicita bloquear la operación. “Hubo recientemente una carta pidiendo frenar la fusión; sé que detrás de escena muchos documentalistas estuvieron involucrados. Existe ese nivel de compromiso”, señaló, destacando el rol activo de la comunidad.
Más allá de ese caso puntual, la directora describió un panorama estructuralmente adverso. “No es ningún secreto que este es un momento realmente crítico para el documental, si hablamos de financiamiento y distribución”, afirmó. Sin embargo, también subrayó una contracara: “Es un momento en el que los realizadores están apareciendo los unos para los otros y asumiendo riesgos para cubrir los vacíos donde algunas instituciones están fallando”.
El tema del financiamiento emergió con fuerza al recordar su película “My Country, My Country”, parte de su trilogía sobre el 11-S, financiada en su momento por la televisión pública estadounidense. Ante la posibilidad de producir hoy un proyecto similar, vinculado por ejemplo a conflictos actuales como el de Irán, Poitras fue tajante: no sería viable. “El financiamiento público está siendo completamente desmantelado. Perder eso es devastador, tanto para financiar como para distribuir”, advirtió, en alusión a decisiones del Congreso estadounidense que afectaron organismos clave y eliminaron programas de apoyo al cine independiente.
A ese escenario se suma, según planteó, una creciente dificultad para impulsar contenidos políticamente sensibles en el ámbito privado. “Va a ser difícil si intentás ir a una corporación”, explicó, y agregó que incluso las plataformas tienen límites: “Creo que será complicado para un cineasta acercarse a Netflix o HBO con un proyecto sobre las estrategias de cambio de régimen de Estados Unidos en Venezuela o Irán”.
La conversación también recuperó su interés por los sistemas de poder y vigilancia, eje de su reconocido documental “Citizenfour”. Poitras recordó que, al iniciar ese proyecto, la preocupación social por la vigilancia estatal era baja. “Me interesaba cómo hacer una película sobre vigilancia en una sociedad que no parecía preocuparse por eso”, indicó. En ese entonces, dijo, predominaba el entusiasmo por la tecnología: “La gente estaba enamorada de internet, de sus teléfonos, de Facebook”, mientras ella percibía esos avances como “algo inquietante y peligroso”, en el marco de la histórica relación entre poder estatal y control.
En relación con Edward Snowden, protagonista de aquel film, la directora también aludió a su situación tras las filtraciones de 2013. Según afirmó, Estados Unidos ejerció una presión decisiva para impedir que obtuviera asilo en Europa. “Su pasaporte fue revocado y trató de ir a otros países, pero todos fueron presionados para no concederle asilo”, sostuvo.
Si bien evitó profundizar sobre futuros proyectos, Poitras volvió sobre una idea que atraviesa su obra reciente: la existencia de “ciclos de poder y ciclos de impunidad”. Según explicó, estos procesos suelen implicar la revelación de irregularidades seguida de negaciones, encubrimientos y la ausencia de consecuencias. “Nadie termina rindiendo cuentas”, resumió.
El cierre de la charla estuvo marcado por una defensa explícita de la libertad de expresión en un contexto que, según planteó, presenta crecientes restricciones. “Creo plenamente que tenemos derecho a la libertad de expresión, y a usarla”, afirmó, al tiempo que cuestionó a universidades por “ceder a las presiones” y “silenciar” protestas estudiantiles vinculadas a Gaza y Palestina. Para Poitras, la respuesta frente a ese escenario es clara: ejercer esos derechos y sostener el debate público sobre el presente.