Apuntes sobre la conferencia en CPH:DOX “Reavivar la máquina: documentales en la era de la Inteligencia Artificial”
En el marco del CPH:DOX, uno de los principales encuentros internacionales dedicados al cine documental, una conferencia puso el foco en el impacto de la inteligencia artificial en las narrativas de no ficción, desplazando el debate de la dicotomía entre utopía y distopía hacia cuestiones estructurales como el poder, la gobernanza y la autoría.
El panel, titulado “Reavivar la máquina: documental en la era de la IA”, reunió a cineastas, artistas y especialistas en tecnología pública que coincidieron en la necesidad de abandonar una relación pasiva con estas herramientas para avanzar hacia un diseño activo de los sistemas que configuran las nuevas formas de contar historias.
Durante la apertura, la moderadora Kamal Sinclair planteó dos ejes centrales que atraviesan el debate contemporáneo: la verdad y la propiedad. “Se nos está preguntando, al mismo tiempo, qué es real y quién es dueño de lo que creamos”, afirmó, enmarcando la discusión tanto en términos filosóficos como materiales.
Uno de los puntos más reiterados fue la concentración de poder en el ecosistema tecnológico actual. La experta en tecnología de interés público Julia Kloiber advirtió que las decisiones siguen estando en manos de un grupo reducido de líderes del sector, cuyas visiones terminan moldeando infraestructuras globales. “Las democracias son tratadas como obstáculos para la innovación”, sostuvo, al tiempo que reclamó una descentralización tanto del desarrollo tecnológico como de su regulación.
En la misma línea, la embajadora tecnológica de Dinamarca, Anne Marie Engtoft Meldgaard, señaló la falta de intencionalidad en el diseño de estas herramientas. “Hemos externalizado nuestra imaginación colectiva a un puñado de personas con trayectorias similares”, advirtió, y alertó que esa homogeneidad produce sistemas desconectados de los valores sociales más amplios.
Desde una perspectiva artística, Anna Engelhardt cuestionó la idea de que la inteligencia artificial sea un fenómeno inevitable. “Deberíamos tener cuidado de no hablar de la IA como si ya hubiera sucedido”, afirmó, subrayando que todavía es un proceso en construcción que admite intervención y redefinición.
El cineasta Marc Silver abordó el tema desde el lenguaje documental, centrado en cómo hacer visibles sistemas que suelen permanecer ocultos. Su trabajo reciente explora lo que definió como “violencia algorítmica”, es decir, el impacto humano de infraestructuras digitales opacas. “Estamos lidiando con algo que lo sabe todo sobre nosotros, mientras que nosotros no sabemos nada sobre ello”, explicó.
Para Silver, el problema no radica en fallas técnicas sino en la eficacia misma de estos sistemas: “Estos sistemas suelen funcionar exactamente como fueron diseñados, y ahí es donde reside el peligro”.
La cuestión de la responsabilidad también ocupó un lugar central. Si bien se mencionaron avances regulatorios como la legislación europea en servicios digitales, los participantes coincidieron en que aún resultan insuficientes frente a la escala del fenómeno. “Esto no se trata solo de límites de edad o prohibiciones. Se trata de rediseñar sistemas con propósitos completamente diferentes”, afirmó Meldgaard.
En ese sentido, Silver criticó los enfoques que ponen el foco en los usuarios en lugar de las plataformas. “Hablamos de restringir a los usuarios, en lugar de abordar los sistemas en sí mismos”, señaló, proponiendo considerar a las plataformas dañinas como productos defectuosos que requieren reformas estructurales.
Más allá del diagnóstico crítico, el panel también exploró alternativas. Kloiber destacó iniciativas tecnológicas orientadas al interés público, como herramientas de código abierto o modelos financiados con fondos estatales que priorizan necesidades sociales por encima del lucro. “Necesitamos empezar por el problema, no por la tecnología”, advirtió.
El debate concluyó con un llamado a recuperar la capacidad de agencia frente a la narrativa dominante sobre la inteligencia artificial. “Estas tecnologías están influenciadas por las historias que contamos sobre ellas”, sostuvo Kloiber, mientras que Meldgaard instó a asumir responsabilidades tanto desde las políticas públicas como desde las decisiones individuales.
En definitiva, la discusión dejó en claro que el futuro de la inteligencia artificial en el cine documental no depende únicamente de avances técnicos, sino de quiénes diseñan, controlan y cuestionan los sistemas que la sostienen. Como sintetizó Silver: “Esta no es una historia sobre tecnología. Es una historia sobre poder”.