El cineasta iraní Jafar Panahi, ganador de la Palma de Oro de Cannes por Un simple accidente, recibió una nueva condena de cinco años y un mes de prisión por parte de un Tribunal Revolucionario de Teherán. La sentencia, dictada en ausencia, se suma a otra condena de un año de cárcel que ya pesaba sobre el director. La Justicia también ordenó la confiscación de sus bienes y le impuso restricciones para viajar y utilizar redes sociales durante dos años.
La información fue difundida por la agencia de noticias Emtedad, un medio reformista iraní, a partir de declaraciones de Mostafa Nili, abogado de Panahi. Según el letrado, tanto la ejecución de esta nueva sentencia como la de la condena anterior quedan sujetas a la discrecionalidad de las autoridades. Por el momento, no trascendieron los cargos específicos que motivaron el nuevo fallo.
Nili explicó que la semana pasada, después de que las cuentas bancarias del realizador fueran congeladas de manera repentina, acudió junto a su cliente a la fiscalía de Teherán. Allí tomó conocimiento de la sentencia, que había sido dictada en ausencia. De acuerdo con el expediente, Panahi residía fuera de Irán, aunque el cineasta había regresado al país el 30 de marzo de 2026, poco después de la ceremonia de los premios Oscar. Su última película, Un simple accidente, había sido nominada por Francia en la categoría de mejor película internacional.
La situación judicial de Panahi se inscribe en una larga historia de enfrentamientos con las autoridades iraníes. En 2010, el director fue condenado a prisión y recibió prohibiciones para realizar películas, conceder entrevistas y salir del país. Pese a las restricciones, continuó filmando de manera clandestina, en un período en el que desarrolló obras fundamentales de su trayectoria, como Esto no es una película, Taxi y Tres rostros.
En 2022, fue detenido en el contexto de las protestas de un grupo de cineastas y permaneció encarcelado durante aproximadamente siete meses. La prohibición de viajar fue levantada en abril de 2023, lo que le permitió asistir al Festival de Cannes para presentar Un simple accidente. La película, inspirada en parte en su experiencia en prisión, sigue a un grupo de antiguos detenidos que se enfrenta a la posibilidad de ajustar cuentas con un hombre al que identifican como su torturador.
El reconocimiento internacional de la película, que obtuvo la Palma de Oro, no puso fin a los problemas judiciales del realizador. Panahi ya afrontaba una condena de un año por cargos vinculados con actividades de propaganda contra el Estado iraní cuando decidió regresar a su país, pese al aumento de las tensiones políticas y a los riesgos que implicaba su decisión.
En una entrevista con Variety, el cineasta explicó los motivos de su regreso: «Soy una persona que necesita estar en su país. Necesito respirar allí y trabajar allí. Y aunque quieran seguir adelante con esa condena de prisión, pueden hacerlo. Nada cambiará mi decisión de volver».
La nueva sentencia vuelve a colocar al realizador, una de las figuras centrales del cine contemporáneo iraní, frente a la posibilidad de ser encarcelado. Mientras tanto, las autoridades también avanzaron sobre su patrimonio y limitaron su libertad de circulación, en un caso que reaviva las preocupaciones internacionales por la persecución judicial contra artistas y cineastas en Irán.