El Festival Internacional de Cine Documental de Ji.hlava abrió este viernes su trigésima edición en la República Checa con la entrega de un premio a la trayectoria a la cineasta Helena Třeštíková y la proyección de Návrat do neznámé země, el nuevo documental de Olga Malířová Špátová sobre el coreógrafo Jiří Kylián. El certamen se extenderá hasta el 1 de noviembre con más de 350 películas, alrededor de un tercio de ellas presentadas en estreno mundial, internacional o europeo.
Třeštíková recibió el reconocimiento por su contribución al cine mundial durante la ceremonia inaugural. Presente desde la primera edición del festival, la realizadora es una de las figuras centrales del documental checo, especialmente por sus películas de seguimiento a largo plazo, en las que registra durante décadas las transformaciones de la vida de sus protagonistas.
El director del festival, Marek Hovorka, destacó la dimensión histórica de su obra y comparó su aporte al documental con el de Honoré de Balzac en la literatura. Al recibir el premio, Třeštíková defendió el papel de los medios públicos en la producción audiovisual y advirtió sobre las consecuencias que podría tener una reforma del sistema de financiación de la radiotelevisión pública checa, cuyo tratamiento parlamentario generó protestas en Praga el mismo viernes.
La cineasta sostuvo que la continuidad de sus proyectos, algunos desarrollados durante diez, veinte o incluso cuarenta años, fue posible gracias al respaldo sostenido de instituciones públicas. En ese sentido, alertó que la pérdida de esas garantías pondría en riesgo las condiciones de trabajo de los realizadores y el futuro del documental. También reivindicó la función de los festivales como espacios que dan sentido y relevancia a este tipo de cine para la sociedad.
La película elegida para inaugurar el encuentro propone un retrato íntimo de Jiří Kylián, coreógrafo de 79 años que emigró en 1968 y desarrolló una reconocida trayectoria en Alemania y los Países Bajos. Dirigido por Olga Malířová Špátová, Návrat do neznámé země aborda su recorrido artístico, su relación con el exilio y su vida junto a la bailarina alemana Sabine Kupferberg, con quien comparte una relación de 53 años.
Rodado íntegramente en la isla neerlandesa de Terschelling, el documental encuentra en sus dunas y paisajes una geografía que acompaña las reflexiones de Kylián sobre el paso del tiempo, la creación y la muerte. La película combina música de Beethoven, Debussy y Janáček con secuencias coreográficas concebidas por el propio protagonista, que reconstruyen de manera simbólica episodios de su infancia, la emigración, la búsqueda del hogar y su historia de amor.
Malířová Špátová, conocida también por sus retratos documentales de los músicos Karel Gott y Petr Janda, explicó que el proyecto demandó un prolongado trabajo de montaje. La realizadora señaló que el vínculo entre Kylián y Kupferberg, atravesado tanto por la creación compartida como por las experiencias personales, fue uno de los ejes centrales de la película, cuyo mensaje invita a vivir plenamente cada momento.
El aniversario también tendrá un segundo reconocimiento a la trayectoria: la cineasta y teórica estadounidense de origen vietnamita Trinh T. Minh-ha recibirá el mismo premio durante la ceremonia de clausura. Para Hovorka, esta edición representa además una oportunidad para revisar las tres décadas de historia del festival, que convocó a miles de colaboradores y busca superar los 100.000 visitantes acreditados acumulados desde su creación. Según las estimaciones de la organización, la asistencia total a las proyecciones a lo largo de estos años ya supera el millón de espectadores.
La programación de Ji.hlava incluye competencias internacionales, estrenos y actividades dedicadas al cine documental contemporáneo. La edición número 30 continuará hasta el 1 de noviembre.