El Festival de San Sebastián celebró el 22 y 23 de septiembre la quinta edición de la Creative Investors’ Conference, un encuentro dedicado a analizar las transformaciones que atraviesa el mercado cinematográfico y las nuevas alternativas para financiar, vender y distribuir películas. La iniciativa se desarrolló junto a CAA Media Finance, dentro de Spanish Screenings: Financing & Tech, y contó también con la participación del Marché du Film de Cannes y su Investors Circle.
Uno de los encuentros reunió a Vincent Maraval, CEO de la compañía francesa de ventas y producción Goodfellas, y Roeg Sutherland, codirector de CAA Media Finance e International Film Group. La conversación permitió repasar el modelo de Goodfellas y su apuesta por nuevos talentos en un contexto en el que las producciones locales han ganado una porción cada vez mayor del mercado en numerosos países. Maraval también se refirió al impacto de la inteligencia artificial, que la compañía ya comenzó a incorporar en tareas administrativas y de organización, aunque señaló que también podría convertirse en una herramienta para que nuevos realizadores amplíen sus posibilidades creativas y produzcan películas en menos tiempo.
La segunda discusión estuvo centrada en Pijama, una plataforma de video bajo demanda transaccional (TVoD) creada por los hermanos chilenos Juan de Dios y Pablo Larraín. Moderada por Wendy Mitchell, la charla planteó uno de los problemas centrales del actual sistema de distribución: una gran cantidad de películas que circulan por los principales festivales internacionales nunca consigue distribución comercial en numerosos territorios.
Según explicó Pablo Larraín, entre el 80% y el 85% de las películas que llegan a grandes festivales no obtienen distribución, aunque eso no significa necesariamente que carezcan de público. Pijama busca intervenir precisamente en ese espacio mediante un sistema que permite a los propietarios de derechos cargar sus películas, seleccionar los territorios disponibles y establecer directamente un precio de alquiler, generalmente de entre 3 y 10 dólares.
El proyecto pretende así ofrecer una salida para películas que quedan fuera de los circuitos tradicionales, incluidas obras de años anteriores, y construir progresivamente una plataforma concebida como una suerte de biblioteca cinematográfica global. La iniciativa refleja una búsqueda cada vez más extendida dentro de la industria: encontrar nuevas vías para que las películas puedan alcanzar espectadores incluso cuando el modelo convencional de ventas internacionales no consigue garantizarles distribución.