San Sebastián — El Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública celebró en el marco del 74º Festival de San Sebastián la cuarta edición de “El nuevo guion del audiovisual”, una jornada dedicada a diversidad, inversión y futuro del sector. Tres de sus mesas —modelos audiovisuales europeos, el estado económico de la industria y el papel de las televisiones— dejaron un diagnóstico compartido: España vive, en palabras de varios de sus protagonistas, un momento de fuerte crecimiento, pero ese crecimiento obliga a repensar reglas de juego pensadas para un ecosistema que ya no existe.
Tres velocidades para un mismo modelo europeo
La mesa “Modelos audiovisuales europeos”, moderada por Maialen Beloki (subdirectora y futura directora del Festival de San Sebastián), reunió a Carla Redondo Galbarritu (directora general de Ordenación de Servicios de Comunicación Audiovisual, Ministerio para la Transformación Digital), Leonidas Christopoulos (CEO del Hellenic Film & Audiovisual Center) y Esben Snoer Iversen (Ministerio de Cultura de Dinamarca), en un intercambio pensado para contrastar tres tradiciones distintas ante la revisión europea de la Directiva de Servicios de Comunicación Audiovisual.
Fue Redondo quien puso la frase que da título a esta nota: “cuando hablamos del modelo audiovisual europeo no podemos hablar de un único modelo, sino que tenemos que hablar de la diversidad de modelos, que es precisamente el valor estratégico de la Unión Europea”. La funcionaria reivindicó además el sistema español de incentivos: “por cada euro invertido se generan nueve euros más”, y recordó que España es ya el quinto país europeo en animación, con los largometrajes creciendo un 30%.
Christopoulos explicó que Grecia partió hace apenas dos años de “un montón de mecanismos dispersos” y ha lanzado un programa 2026-2030 que aumenta un 230% el presupuesto para el cine local, mientras simplifica trámites para inversores internacionales. Fue el más crítico con el vocabulario regulatorio europeo: “No me gusta la palabra obligación (…) cooperación, codecisión, partenariados, sí; pero obligados no”. Insistió en que el verdadero motor no son los incentivos sino las historias: “si hacemos buenas historias, no tienes que competir porque saldrán por ellas mismas”.
Iversen aportó la mirada de un mercado pequeño con una industria madura: pese a que el 40% de las entradas de cine en Dinamarca son para películas danesas, admitió tensión por el alza de costes de producción y defendió apostar por la coproducción regional nórdica. También planteó una preocupación compartida por los tres: cómo legislar sobre inteligencia artificial “cuando es muy difícil saber qué va a pasar dentro de diez años”.
Christopoulos fue tajante sobre la fragmentación normativa europea: “un creador europeo o americano tiene 27 sistemas administrativos diferentes si quiere producir en Europa (…) eso mata la creatividad”. Los tres coincidieron en que incentivos fiscales y obligaciones de inversión no son herramientas excluyentes, sino complementarias.
El audiovisual español, bajo la lupa de los números
Juan Manuel Guimeráns (presidente de Spain Film Commission) y Leon Forde (CEO de Olsberg SPI) presentaron un avance del segundo informe de impacto económico del sector, elaborado con datos oficiales del INE y de organizaciones como ICAA y PROFILM, en colaboración con casi 20 universidades públicas a través de la Cátedra Spain Film Commission. A diferencia del primer estudio (centrado solo en rodajes internacionales incentivados), esta edición analiza el conjunto de la producción nacional e internacional de cine y televisión entre 2022 y 2025.
Las cifras adelantadas: 20.000 millones de euros de gasto directo, 18.000 millones de valor añadido bruto, 65.000 empleos generados y 7.000 millones de euros en salarios asociados al sector. En términos de crecimiento ajustado por inflación, la actividad económica aumentó un 45% y el valor añadido bruto un 38% en el periodo. Guimeráns subrayó que se trata de “notarios de una realidad” y no de promotores de una cifra, e insistió en la metáfora del ecosistema: “no hay especies más importantes que otras, todas son imprescindibles”. El informe completo, con desagregación por comunidades autónomas, se presentará antes de fin de año.
Televisión: “nos han matado muchas veces y seguimos aquí”
La última mesa, moderada por Helena Suárez (socia de Écija), reunió a Alfonso Morales (RTVE), Fernando Hernaiz (Mediaset España), Miguel Langle (Atresmedia) y Clara Ruipérez de Azcárate (Grupo Telefónica/Movistar Plus+) para hablar del tránsito de la televisión lineal al ecosistema digital.
Morales admitió que RTVE “nació como difusor de televisión lineal” y se ha visto “forzado a transformarse”, con RTVE Play captando ya públicos jóvenes; adelantó además que la corporación firmará en los próximos días un convenio marco con las asociaciones de productores para reforzar diversidad territorial, lingüística y de género en su inversión. Hernaiz aportó el dato más contundente: los vídeos vistos en las plataformas de Mediaset crecieron un 262% interanual y el consumo en horas casi un 300%. Langle señaló al verdadero disruptor del sistema: “el elefante en la habitación” son YouTube y las redes sociales, que participan activamente en el mercado publicitario y de atención sin estar sujetas a las mismas obligaciones regulatorias que los operadores tradicionales. Ruipérez explicó la posición híbrida de Movistar Plus+ y reivindicó el peso de casos como “La Bola Negra”, “Sirat” o “El Ser Querido” para proyectar el español —hablado por 600 millones de personas— fuera de España.
Los cuatro coincidieron en que la regulación sobre branded content ha quedado obsoleta frente a la realidad del mercado, y en que la “prominencia” de los contenidos europeos frente a las plataformas de vídeo será uno de los ejes centrales de la revisión de la directiva audiovisual europea. Preguntados por lo que más necesitan para seguir exportando, coincidieron en tres factores: idioma, gestión de propiedad intelectual e inversión sostenida.
La jornada cerró con un agradecimiento del Ministerio al Festival de San Sebastián por ceder el marco del certamen para el encuentro.